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TRAMA : John Rambo lleva una vida pacífica
en la jungla de Tailandia. Pero una misión cristiana
de socorro humanitario lo contacta para que los traslade
río arriba hasta territorio birmano, donde se
libra una cruenta guerra civil. Reticente, Rambo termina
por aceptar la propuesta y lleva a los socorristas.
Pero la aldea donde se encuentran desarrollando tareas
humanitarias es arrasada por la milicia birmana, y terminan
por ser hechos prisioneros. El pastor de la iglesia
se pone en contacto con Rambo, ya que ha montado una
misión de rescate a través de un grupo
de mercenarios contratados, y éste deberá
alcanzarlos hasta el punto donde desembarcaron los misioneros.
Pero Rambo ha establecido un nexo sentimental con la
bella Sarah, una de las líderes de la expedición
capturada, y decide que es el momento de tomar revancha.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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John Rambo es la cuarta entrega de la saga que
comenzara en 1982 con First Blood (más conocida
como Rambo I). El personaje se basa en la novela
homónima de David Morrell, que trataba sobre el
problemático regreso de un veterano de Vietnam
a su pueblo natal, donde terminaba por librar una guerra
personal con el Sheriff local.
En realidad First Blood no tenía nada
de extraordinario, sino que entraba dentro de una corriente
revisionista de moda en el cine de Hollywood de fines
de los 70, en donde los veteranos de la guerra de Vietnam
eran victimas de la discriminación de su propio
pueblo. Esto se ha visto tanto en tono dramático
como utilizado como escenario para filmes de acción
(La Guerra de Murphy). First Blood entra
dentro de esta última categoría, cuando
la figura de Stallone estaba en pleno apogeo.
El personaje de Rambo podría haber pasado sin
pena ni gloria sino fuera porque vino Rambo II,
que resultó extremadamente popular y disparó
todo un subgénero de comandos librando guerra
privadas, y que diera a luz una tonelada de clones que
van de lo potable (Commando) hasta lo intragable
(Desaparecido en Acción), y mezclas bizarras
de todo tipo (Predator).
El gran problema, tanto de Rambo II como de Rambo
III, pasaba porque el héroe - que en un principio
tenía una especie de reivindicación personal
contra el sistema - terminaba por transformarse en una
especie de Capitan America de los años
80 (este es un problema que afecta también a
otros títulos de Stallone, y que posiblemente
tenga que ver con creencias personales y elecciones
comerciales, como Rocky IV).
Por naturaleza todo heroe de acción es una figura
fascista desde el momento que se coloca en un nivel
de superioridad donde él es el único que
determina lo que es correcto y justo. Esto es un clisé
del género al que uno ha terminado por acostumbrarse.
Pero en el caso de Sylvester Stallone termina por bordear
lo indigerible, ya que se trata de un héroe que
abraza la bandera americana y que por lo tanto, él
y los Estados Unidos terminan por ser los dueños
de la justicia. Muchos héroes (desde Superman
hasta ahora) han nacido con esta marca de fábrica
y han evolucionado con el tiempo, perdiendo gran parte
del capital idealista que tenían en el origen
ya que sus creadores se han dado cuenta de la caducidad
de los ideales perfectos. Abrazando causas más
universales (pelear por la humanidad en contra de villanos
por todos aceptados) han logrado escapar y sobrevivir
de la rigidez que supone categorizarlos como propaganda
política disfrazada, más cuando los tiempos
han evolucionado y las audiencias (incluso las norteamericanas)
se han vuelto más cínicas. En ese sentido
Rambo es un dinosaurio que sólo pudo surgir en
los ochenta, cuanto la administración Reagan
generó toda una cultura ultra conservadora, propiciando
el regreso hacia los supuestos "ideales americanos".
Con la llegada del nuevo milenio toda una generación
de héroes surgidos en la era Reagan volvió
a resucitar, desde Indiana
Jones hasta John McClane,
y que posiblemente tenga que ver con la necesidad de
recrear figuras heroicas para una generación
americana desmoralizada después del 11 de setiembre
de 2001. Ciertamente algunos héroes son más
flexibles de adaptar que otros, pero el caso de Rambo
era extremadamente peculiar: ¿acaso ahora
debería ir a Iraq y liquidar a balazos a Osama
Bin Laden?.
A esto se suma la carrera de Stallone, que estaba en franca
decadencia. Al menos Schwarzenegger logró escapar
a tiempo yendose por la tangente de la política,
pero es difícil la supervivencia para un héroe
de acción con más de 50 años (y eso
que Stallone tiene ahora 61 años). Tanto es así
que otras figuras secundarias (e incapaces de reciclarse
como actores dramáticos o de comedia) han terminado
generando productos directos a video, relativamente respetables,
y donde posiblemente continuarán hasta el fin de
sus días como Jean Claude Van Damme y Steven Seagal.
Aquí Stallone ha decidido tomar el toro por las
astas, y ha reflotado tanto a Rocky Balboa como a John
Rambo con un éxito considerable. Una apuesta arriesgada
que ha terminado por salirle bien.
Rambo IV se perfila como un proyecto personal
de Stallone. Desde el vamos, uno no ve grandes estudios
detrás de la producción, por lo cual el
astro ha elegido a productoras pequeñas que le
permitan libertad creativa sobre el resultado final.
Envuelto en el guión y la dirección, la
primera sospecha (justificada) es que parece un intento
desesperado por resucitar una carrera en estado casi
terminal (¿hace cuanto que Sylvester Stallone
no consigue un hit de taquilla?).
Y a pesar de que no nos gusta Stallone, ni sus filmes
ni su política, John Rambo se establece
como una de las mejores películas de la saga.
No hay demasiada sorpresa en toda la trama; otra vez
el soldado renegado anda por una jungla, aniquilando
a centenares de orientales de la peor manera posible.
El perfil de los personajes no es el más pulido
del género, pero es funcional. En vez de mandarlo
a Irak, Stallone regresa a Rambo a sus raíces
en el sur de Asia. Este es un Rambo maduro, más
reflexivo (pero no mucho), aunque igual de letal. Aquí
el cruce con la misión cristiana de ayuda sirve
para un pseudo momento filosófico que quizás
no funciona del todo, pero al menos le pone voluntad.
Si el mundo cambia por la voluntad de ayudar o por las
armas (ya sabemos la respuesta). Todo el libreto está
plagado de esas contradicciones; desde que el pastor
que se ve obligado a contratar mercenarios para rescatar
a los socorristas, hasta el misionero que se ve obligado
a matar. Mientras que con otro film, actor y director
esto podría ser ridículo, aquí
resulta mucho más digerible, si bien la ingenua
buena voluntad de los misioneros bordea los límites
de lo tolerable pero en escasas ocasiones. Si se quiere
ser profundo (y eso que estamos hablando de una película
de acción!) la película no busca respuestas
sino plantear ese tipo de dilemas. Como se deduce de
un monólogo de Rambo, la guerra está impregnada
en la naturaleza de todos los hombres.
Pero John Rambo no busca ser una reflexión
sobre la guerra; en todo caso añade el tema como
un detalle interesante que la hace menos descerebrada
que lo que es corriente en el género. Es en definitiva
una película de acción hecha y derecha,
y ahí es donde consigue sus bazas más
fuertes. Quizás la carrera actoral de Stallone
esté llegando a su fin, pero como director de
acción es impecable y tiene un futuro promisorio.
Las escenas de tiroteos son sorprendentes, y están
rodadas con un virtuosismo que deja al espectador con
la boca abierta. Stallone parece haber aprendido tanto
de Sam Peckimpah como de John Woo algunas de sus mejores
recetas, pero además logra crear momentos de
auténtica tensión. El macabro juego de
la milicia birmana, donde lanzan minas en un bañado
y hacen apuestas a ver cuál de los prisioneros
sobrevive corriendo a ciegas sobre éstas, es
formidable. Las muertes realmente shockean, donde cuerpos
y miembros vuelan por los aires en primer plano de la
cámara. Esto no son los tiroteos aburridos de
Chuck Norris en la jungla.
Es cierto que el costado reflexivo del film puede ser
algo banal; el otro punto en contra es la ausencia de
un villano que actúe de modo personal en contra
del héroe. Pero en cuanto a violencia filmada
con virtuosismo, y a entretenimiento basado en la masacre
- lo que es propio del género - John Rambo
es una apuesta sólida. Quizás la crítica
americana la haya despreciado, y la recaudación
obtenida (100 millones de dólares) sea modesta
para ser una cinta de acción, pero el film tiene
grandes méritos en cuanto a la dirección.
Desde ya espero ansiosamente ver una nueva película
de acción con Sylvester Stallone como director. |