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TRAMA
: La misión espacial Q1 sufre inconvenientes y debe regresar
antes de lo previsto a la Tierra, estrellándose en la campiña
inglesa. El profesor Quatermass, director del proyecto y que ha
organizado la misión como un emprendimiento privado sin apoyo
ni autorización del gobierno, se hace presente en el lugar
del impacto. Después de forzar la entrada a la nave, encuentran
a un sobreviviente de la misión pero los cuerpos de los otros
dos astronautas han desaparecidos. Quatermass así como la
policía abren una investigación sobre el extraño
suceso, pero el tripulante sobreviviente - Victor Carroon - se encuentra
en estado de shock y con extrañas cicatrices. Pero después
de numerosos indicios - y tras ver la película filmada en
el interior de la nave - llegan a la conclusión que una entidad
alienígena ha atacado la nave y se ha apoderado de Carroon.
Y ahora Carroon vaga por Londres, mutando en una creatura monstruosa,
ya que posee la capacidad de asimilar toda forma de vida que encuentre
con simplemente tocarla.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Si hay un estudio de cine legendario, sin duda ese es la Hammer
Films. Fundada en 1935, la Hammer pronto se decantó
por las comedias y los dramas de época, pero los magros resultados
en taquilla casi terminaron por fundirla en 1937. Con la incorporación
de James Carreras, recién a partir de 1938 comenzaría
a tener algunos tibios éxitos comerciales con una producción
orientada hacia los policiales. Y a principios de los 50, con la sociedad
con el distribuidor americano Robert Lippert, comenzaría a
perfilarse hacia el concepto que hoy conocemos de la Hammer.
Vendría la época de oro del terror entre finales de
los 50 y principios de los 70, pero después el estudio se vería
en graves problemas financieros: la cinematografía americana
había roto el código Hays y se encontraba desarrollando
películas cada vez más violentas y explícitas,
superando en osadía al mismo estudio inglés. Todos los
intentos de la Hammer por aggiornarse resultarían
vanos, y comenzaría a extinguirse lentamente, siendo su último
film la remake de la obra de Hitchcock The Lady Vanishes
en 1979, y probando suerte con varias series de terror en la TV en
los años 80 antes de entrar en un estado de hibernación.
La Hammer sigue existiendo al día de hoy, pero sólo
se dedica a explotar la memorabilia de su época dorada, vendiendo
DVDs y merchandising desde Internet y explotando sus derechos
de autor.
Pero el gran salto de la Hammer, el film que lo llevó
a jugar entre las ligas mayores, es precisamente The Quatermass
Xperiment de 1955. En general la Hammer venía
haciendo adaptaciones al cine de obras televisivas con éxito
regular, y decidieron apostar por este thriller de ciencia
ficción que había tenido buena repercusión
en la emisión en vivo de la BBC en 1953. Los resultados
fueron sorprendentes, y el estudio reincidirá en 1956 con
Quatermass II. A pesar de su éxito, cuando la Hammer
probó suerte con el horror con La Maldición de
Frankenstein en 1957 y Dracula
en 1958, se dedicó casi con exclusividad a este último
género. Es una lástima, ya que la Hammer solo
produjo un puñado de filmes de sci fi, de los cuales
la serie basada en el profesor Quatermass (The Quatermass Xperiment,
Quatermass II, y Quatermass
and the Pit) constituyen su mayoría, y son todas obras
muy recomendables.
El Experimento del Dr. Quatermass viene de la mano de Val
Guest, un director prolífico y siempre confiable que ha pasado
por casi todos los géneros y estudios conocidos de Gran Bretaña.
Es decididamente un film sólido como todos los de la Hammer,
con un par de vueltas de tuerca interesantes. Ya hemos comentado
en Quatermass and the Pit sobre
la obra de Nigel Kneale; en general Kneale arma una trama que le
sirva para explicar algunas complejas teorías de su propia
invención, y el suspenso en sus historias se basa en el avance
de los descubrimientos que hacen los protagonistas (y la platea)
sobre dichas teorías. No se trata de quién asesinó
a quién, o de una figura reptando en las sombras; el suspenso
se basa en un montón de exposición de hechos científicos,
y en la evolución de éstos a niveles impensados, con
lo que despierta el interés del espectador. Son thrillers
intelectuales.
Pero The Quatermass Xperiment sólo sigue parcialmente
ese patrón, y está más construida como un thriller
de horror. Hay un proceso de investigación científico,
pero el interés está puesto en la extraña evolución
del astronauta sobreviviente, que es evidente que no es normal.
El uso de las sombras, las terribles muertes (del falso enfermero
contratado por la esposa para rescatarlo del hospital o del despachante
de la droguería, que aparecen sin medio rostro y con el cuerpo
desecado), la mano deforme de Carroon (que ha asimilado un cactus
y comienza a crecer), e incluso el ataque a los animales del zoológico
(que terminan por ser asimilados) son inquietantes. Tiene muy poco
peso la investigación de Quatermass en el relato total, donde
a lo sumo se encarga de proveer un par de conclusiones sobre lo
que está sucediendo. En ese sentido The Quatermass Xperiment
no se aleja de los moldes típicos del cine de monstruos,
donde la creatura realiza sus ataques y los científicos le
explican a la platea lo que está pasando en la pantalla.
Pero el film no está exento de algunas fallas; en especial
en la definición de la figura de Quatermass, que aquí
aparece como un soberano cretino que prepotea a medio mundo, y que
a decir verdad, no aporta demasiado (muy diferente al personaje
que aparece en Quatermass and the Pit). El espectador encuentra
mayor afinidad con el personaje del inspector Lomax - que provee
la dosis de simpatía - y con el Dr. Briscoe, quien es el
que realmente da las explicaciones científicas del caso.
En cambio Quatermass es aquí un catalizador de la tragedia;
es una fuerza que impulsa el drama basado en su convicción
ciega de la ciencia. Envía la misión al espacio sin
autorización oficial; le explica a sus colaboradores de que
los astronautas ya son héroes y que no importa si mueren,
ya que al día siguiente tendrán miles de voluntarios
disponibles que querrán seguir su ejemplo; y en un momento
le dice a la esposa de Carroon que debe dejar de quejarse, ya que
su esposo se ha sacrificado por la ciencia y debería estar
orgullosa de eso. Lo mejor que puede decirse de Quatermass es que
es un necio inhumano, obsesionado por sus pruebas científicas.
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Posiblemente esto tenga que ver con ser un producto de la época.
1945 es el comienzo de una nueva era, donde se ha desatado el poder
atómico, y a simple vista no hay nada más irracional
que pensar en un grupo de científicos - que han asimilado una
enorme cantidad de conocimientos para mejorar el nivel de vida de
la humanidad - se han reunido para desarrollar un arma devastadora.
Así planteado, no es ilógico pensar que la mayoría
de la gente veía a los hombres de ciencia como unos absolutos
necios, dispuestos a ensayar sus teorías intelectuales como
si fueran un juego y sin importar las consecuencias. Si encuentran
una idea - sin importar lo horrible que fuera - y poseen la financiación
necesaria para materializarla, sólo restaba saber dónde
la iba a probar. Desde ese punto de vista Quatermass es el estereotipo
del científico demente de la post guerra, para el que la ciencia
es una religión y la vida de las personas un juguete. Los hombres
de ciencia son temerarios personajes que abren cajas de Pandora sin
importar lo que suceda; y ello resulta obvio en el parlamento final
del inspector Lomax, donde dice "este mundo es suficiente
para mí", en referencia indirecta a que los experimentos
de Quatermass sólo terminan por provocar a fuerzas que están
más allá de nuestra comprensión.
El filme combina escenas efectivas con algunas secuencias absurdas,
que están incluídas para figurar como catalizadores
de la tragedia. El arreglo del escape de Carroon por parte de la
esposa carece de sentido - si bien Quatermass es despótico,
es obvio que el astronauta está enfermo; ¿dónde
piensa cuidarlo si no es en un hospital? -; pero por otra parte,
el encuentro del deforme Carroon con la niña jugando en el
puerto (!) (¿desde cuando un padre dejaría a una
niña jugar en un puerto abandonado a sus hijos?) tiene
reminiscencias de Frankenstein (e incluso el nombre del protagonista
es el mismo que el del barón).
Y por supuesto está el final, que cae en el esteorotipo
hammeriano de los climax: breve, escueto y barato. Si bien
las soluciones finales limpias son definitivamente más realistas,
tienen algo de anticlimático (75 minutos de suspenso para
liquidar a la creatura en dos minutos). Uno cuando va al cine no
va a ver realismo; va a ver un mundo imaginario que cumple reglas
cinematográficas. Cliffhangers, acrobacias imposibles,
monstruos imposibles de matar ... El clímax de The Quatermass
Xperiment es demasiado aséptico, y difiere de la obra
original en la que Quatermass se comunicaba telepáticamente
con los dos astronautas asimilados que vivían aún
dentro del cuerpo de la criatura.
Definitivamente es una cinta disfrutable, y con bastantes escenas
estremecedoras dentro de lo que es su horror blanco (sin sangre).
Deja la puerta abierta para una secuela (un segundo lanzamiento
espacial) que se transformará en la posterior Quatermass
II.
Los filmes basados en la saga Quatermass de Nigel Kneale
son: El Experimento del Dr.
Quatermass (1955), Quatermass 2
(1957), Una Tumba para la Eternidad
(¿Qué sucedió entonces?) (1967), y La
Conclusion Quatermass (1979). X: The
Unknown (1956) es una seudo secuela que no fue autorizada por
Nigel Kneale para llevar el título de la saga. |
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