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Japon, 2000 : Akiko Yada (Junko
Aoki), Hideaki Ito (Tada Kazuki), Kaori Momoi (Detective
Ishizu), Hidenori Takeyama (Masaki Kogure), Masami Nagasawara
(Kaori Kurata) Director
- Shusuke Kaneko, Guión - Shusuke Kaneko, Koto
Yamada & Masahiro Yamada, basado en la novela de
Miyuki Miyabe
TRAMA : Junko Aoki es una chica
que vive atormentada debido a que posee el poder de
crear incendios con la mente - conocido como Pirokinesis
-. En una reunión de trabajo conoce al apuesto
Tada Kuzuki y a su hermana Yukie. Pero cuando Yukie
regresa a su casa - acompañada por Junko - es
atrapada por una banda de criminales y termina por ser
asesinada. Angustiada por ello, Junko decide ayudar
a Tada con la venganza de la muerte de Yukie, y le revela
su poder. El sospechoso principal es un muchacho adinerado
llamado Masaki Kogure, quien lidera una pandilla que
comete asesinatos para ser filmados y vendidos como
videos snuff. Pero a medida que sigue los pasos
a Kogure, Junko descubrirá que hay un grupo de
individuos con poderes especiales como el de ella, que
se hacen llamar los Guardianes, y que también
se encuentran tras la pista del asesino para poder ajusticiarlo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Este es un film de Shusuke Kaneko, que quedara en el medio
entre el rodaje de la formidable trilogía moderna
de Gamera y la filmación
de Godzilla, Mothra and King
Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack. Aquí
Kaneko ya está en las filas de la Toho,
y se aventura con este relato de ciencia ficción
basado en una popular novela de Miyuki Miyabe.
En un principio uno cree anticipar que Pyrokinesis
va a ser una especie de Firestarter - el film
sobre el libro de Stephen King, con Drew Barrymore como
una niña que puede generar bolas de fuego con
la mente -, y el comienzo de la película parece
ir en ese mismo sentido. Junko Aoki posee esos poderes
desde el nacimiento, e incluso ha matado accidentalmente
a un abusador de chicos en su infancia, algo que la
atormenta constantemente. Así mismo carece de
demasiado control sobre su don, los cuales dependen
de sus estados emocionales. Y al momento en que se genera
el hecho movilizador del film, Aoki entra en modo vengador
a full, liquidando maleantes sin cesar, aunque sin
encontrar paz para su conciencia.
Pero lo que puede parecer una especie de versión
fantástica de El Vengador Anonimo a la
japonesa se convierte, a mitad de camino, en una suerte
de X Men nipona. Y más
que los X-Men, Kaneko perfila el relato como
si fuera un capítulo de Heroes - no sería
nada raro que Tim Kring, el creador de la serie del
2006, se hubiera basado en unas cuantas ideas de Pyrokinesis
para generar su epica de superhéroes viviendo
en el mundo corriente y de manera anónima -.
A mitad de camino Aoki se topa con un par de personajes
que pueden generar fuego, leer la mente de las personas
e incluso controlarlas mentalmente, los cuales están
organizados como una banda de vigilantes que se hace
llamar los Guardianes. Esto sirve para generar
un clímax a puro efectos especiales que termina
por resultar espectacular.
Pero Pyrokinesis es un film con problemas de ritmo
narrativo. El libreto no termina de obtener el equilibrio
entre el desarrollo de escenas que plantea Kaneko y los
pasos de la historia que marca la novela de Miyabe. Dicho
de otro modo, es como un auto que acelera constantemente,
y no reduce la marcha en los lomos de burro que hay cada
500 metros. Por ejemplo, el comienzo de la película
es muy fluído, pero al momento que Aoki le revela
sus poderes a Tada, el film pega un repingo en la credibilidad
que queda con las ruedas en el aire. Luego retoma el ritmo
y uno se acostumbra hasta que aparecen los Guardianes,
otra escena en que la película vuelve a patinar
muy mal, y así el resto del tiempo. Para colmo,
esas escenas de transición, introduciendo temas
o personajes nuevos, rozan muchas veces lo ridículo
- el díalogo entre Aoki y el joven que posee control
mentral es atroz, amén de que el personaje es un
completo paracaidista en medio del relato -. También
el tema de los Guardianes es algo que queda en veremos,
ya que dicen que es un grupo y sólo se ve a uno
de ellos que, dicho sea de paso, es bastante inútil
como superheroe. Y en el medio hay un par de policías
que siguen la pista a Aoki, a los cuales tambien les corresponde
su cuota de escenas ridículas - mínima,
pero suficiente para arruinar las virtudes del resto del
relato -. De todos modos, la que compensa (y se roba la
escena a cada rato) es Kaori Momoi como la veterana detective
Ishizu: cansada, con dolor de huesos, que trata a todos
como si fueran sus hijos. Es un personaje realmente fascinante
y que inclusive plantea una tensión sexual light
con el joven policía que la acompaña.
Este es un duo que bien podría haber tenido continuidad
en el cine fantástico japonés como una versión
local de Mulder y Scully.
Pyrokinesis es una película potable,
en donde el relato presenta algunos problemas de continuidad
y está plagado con un puñado de escenas
ridículas. La acción está muy bien
filmada, pero también tiene su cuota de pavadas.
Uno, a esta altura, empieza a pensar que la calificación
de tres estrellas (o tres "atómicos")
que damos, ya no sirve para tildar un filme como bueno
sino de "aceptable con lo justo". Y Pyrokinesis
llega con las últimas gotas de combustible a
la recta final. Ni el virtuosismo de Kaneko en algunas
secuencias, ni los personajes pintorescos que suele
incluír el director logran compensar algunos
problemas importantes de estructura y tono que opacan
la historia. De no haber sido así, el film podría
haber sido brillante. |