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TRAMA : El malvado Kobras se ha hecho con la
máscara del Dios Puma, una deidad azteca, y la
especialista Jane Dobson se encuentra descifrando los
jeroglíficos que tiene inscriptos. La máscara
- entregada por los extraterrestres a los hombres hace
miles de años - contiene una profecía:
si sus poderes son utilizados para el mal, el guardián
del artefacto - el Hombre Puma - despertará y
destruirá a los sacrílegos. Inmediatamente
Kobras comienza a utilizar los poderes hipnóticos
de la máscara, primero para dominar a Dobson
y después para controlar a importantes diplomáticos.
Pero mientras Kobras se dedica a elaborar su plan -
concretar una reunión de altos líderes
mundiales en su castillo, y dominarlos con el poder
de la máscara -, intensifica la búsqueda
del Hombre Puma. El mismo resulta ser el americano Tony
Farms, pero antes de ser emboscado por los hombres de
Kobras es contactado por el sacerdote azteca Vadinho,
el que le advierte sobre la historia de la máscara
y le entrega un cinturón de poder. Vadinho terminará
por entrenar a Farms en sus recién descubiertos
poderes, y pronto el Hombre Puma se encontrará
cara a cara con Kobras para detener sus planes y recuperar
la máscara.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Las calificaciones que solemos dar en este sitio corresponden
a un nivel de satisfacción como espectador. No
sirven para comparar un filme con otro (salvo que sean
de una misma saga), y me parecen más acertados
que poner una valoración universal, la que siempre
es polémica y mide a todas las películas
con la misma vara.
Es por eso que, visto en perspectiva, aquí solemos
calificar como excelentes a filmes realmente malos -
pero gloriosamente divertidos - o catalogar de tibios
a clásicos incunables que todos alaban pero terminan
siendo espantosamente aburridos, soberbiamente crípticos
o totalmente frustrantes, tanto como espectáculo
así como intelectualmente. En general la opinión
nuestra sobre los que usualmente se consideran "filmes
malos" es bastante bondadosa - un filme es
realmente malo cuando el espectador quiere salir corriendo
a los gritos de la sala -, pero hay excepciones. Hay
películas que son terriblemente espantosas en
todo sentido de la palabra, y que no tienen el más
mínimo valor (siquiera como comedias camp)
que pueda redimirlos.
Y El Hombre Puma es un flagrante caso de esto
último. En general la cinematografía italiana
siempre fue exploitation - basada en explotar
hasta la saciedad un tema o recurso y utilizarlo como
argumento de venta comercial -; desde los filmes Mondo
a los crueles giallos, desde el torpe erotismo
softcore hasta la cruda pornografía...
Pero con el paso de los años los niveles de calidad
fueron descendiendo a niveles abismales. En los 60 el
cine exploitation italiano - aún a pesar
de copiar burdamente al cine de género americano
- tenía obras meritorias, y generaba directores
como Darío Argento, Sergio Leone o Mario Bava.
Pero en los 70 y los 80 comenzaron un declive que los
llevó hasta su casi total extinción. Antes
era frecuente ver en las marquesinas filmes italianos;
al día de hoy, han pasado muchos años
desde que se tenga noticia de alguna película
que provenga de la península. Con escasas excepciones
- Fellini, Benigni - se puede decir que la filmografía
italiana está prácticamente muerta.
El Hombre Puma es un ominoso ejemplo de la decadencia
del cine italiano exploitation. La premisa es
simple: aprovechar la furia de la moda de los super
héroes iniciada con Superman
dos años antes. Pero si hoy se critica al filme
de Richard Donner por algunos efectos especiales no
muy pulidos, es imposible imaginar algo más torpe
que una película producida con la centésima
parte del presupuesto de Superman, y que tiene
un guión absolutamente idiota.
Los problemas del film son numerosos y enormes.
Empezando por el guión, que es uno de los peores
pastiches que uno jamás haya visto, donde se mezclan
aztecas, extraterrestres, y superhéroes ridículos.
Un chamán azteca con nombre brasilero (?) es el
custodio de la paz y seguridad de la máscara del
Dios Puma. Cuando la máscara es descubierta y usada
para el mal, Vadinho se dedica a buscar al descendiente
de los Hombres Puma - los guardianes de la máscara
-, y para ello no tiene mejor idea que probar su identidad
lanzándolos desde una ventana. Si vuelan (porque
los pumas vuelan, ¿no?) entonces es el Hombre
Puma. Entonces el chamán le explica acerca de sus
poderes - sus manos son garras que pueden destrozar el
metal; posee un sentido de peligro similar al sentido
arácnido de Spiderman;
puede ver en la oscuridad; puede atravesar objetos; y
por supuesto puede volar -, pero el pétreo Tony
Farms descree de los mismos hasta que se ve obligado a
usar un cinturón de poder que le da Vadinho. Y
si la película venía lenta y pesada, cargada
de cosas increíbles y aburridas, cuando los FX
entran en escena son tristísimos. Empezando por
el traje de Puma Man (una capita que se hace poncho, unas
botas vaqueras, una remera negra y unos pantalones deportivos)
que es lamentable; y siguiendo por las escenas de vuelo,
en donde el actor es colgado sólo de la cintura,
queda aleteando con pies y manos, y es superpuesto sobre
una proyección trasera que cambia de velocidad
a cada rato e incluso alterna escenas de día y
de noche, o ángulos en diagonal (tanto el traje
como los horribles vuelos serían tomados en tono
de parodia en la serie The Greatest American Hero
de 1981). Incluso una serie de TV tan corta de presupuesto
como la de Superman de los años 50 tenía
mejores efectos que este film. El resultado es tan ridículo
que uno se asombra que el director (o el encargado de
FX) no haya tenido dos dedos de frente para saber que
se veía realmente mal (y por lo menos poner un
par de sogas más para colgar mejor al actor que
vuela)..
Todos los efectos especiales se ven abominables. Y,
lo que es peor, el director repite las mismas escenas
una y otra vez, lo cual termina por ser soporífero.
Y si la trama no terminaba de ser suficientemente aburrida
y mal filmada, el guión la estira hasta la eternidad
- antes de la hora Pumaman sabe de Kobras, la máscara
y los planes del villano, pero aún restan 45
minutos de idas y venidas -, con el superhéroe
cayendo bajo las garras del villano, perdiendo sus poderes
y siendo rescatado por Vadinho que, a pesar de ser un
simple mortal, es mucho más efectivo que el inepto
Tony Farms.
Las actuaciones van de lo malo a lo pétreo.
Donald Pleasence está en piloto automático,
obviamente desesperado por cobrar el cheque. Walter
George Alton es un desconocido que tenía un papelito
en 10, La Mujer Perfecta y aquí tiene
un protagónico para el olvido - actualmente gana
mucho más dinero como abogado civil en Nueva
York, y de seguro querría quemar todas las copias
de esta película -. Y está Sydney Rome,
otro objeto decorativo de carne que tuviera buenas épocas
(y papeles) en los 70, pero aquí se ve que precisaba
pagar el alquiler. El responsable de esta abominación
es Alberto De Martino, un pistolero a sueldo que ha
dirigido bodrios como OK Connery (Operación
Kid Brother) y cosas más pasables (como Holocausto
2000), y que debería ser un hombre al que
nunca debieron darle una cámara.
No es un filme malo; es malísimo. Aburrido,
torpe, vergonzoso. Ni siquiera sirve para reírse
de él, ya que se toma muy en serio a sí
mismo. |