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USA, 1994 : John Travolta (Vincent Vega), Samuel L.
Jackson (Jules Winnfield), Bruce Willis (Butch Coolidge),
Ving Rhames (Marsellus Wallace), Uma Thurman (Mia Wallace),
Tim Roth (Pumpkin), Amanda Plummer (Honey Bunny) Director
- Quentin Tarantino, Guión - Quentin Tarantino
y Roger Avary, Productores - Lawrence Bender, Danny
DeVito, Richard N. Gladstein, Michael Shamberg, Stacey
Sher, Bob Weinstein y Harvey Weinstein, Musica - selección
de temas varios por Quentin Tarantino |
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TRAMA : Varias historias se entrecruzan en un
día. Los matones Vincent Vega y Jules Winnfield
deben custodiar a la esposa de su jefe, Marsellus Wallace,
pero antes deben investigar a unos sospechosos que parecen
estar robando droga. Por otro lado, Butch Coolidge desea
retirarse del boxeo ilegal y, en una pelea arreglada
en su contra, apuesta dinero a su favor, e intenta escapar
de las posibles represalias de Marsellus. El camino
de Butch se cruzará con el de Vega, no sin antes
rescatar accidentalmente a Wallace, quien había
sido secuestrado (junto con Butch) por una banda de
pervertidos. Y además un par de ladrones de poca
monta intentará asaltar el restaurant donde Vega
y Winnfield están almorzando poco después
de un tiroteo en la mencionada guarida de los traficantes
de droga.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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El género policial negro (o hard boiled,
tomado del nombre de los sombreros utilizados en los años
40) tiene su origen en la literatura barata (o pulp,
debido su nombre a la baja calidad del papel en donde
se imprimía) que se desarrolló en la época
de la depresión en los años 30. Muchos escritores
comieron en esos años difíciles gracias
al pago de editores de centavos por palabras, y a un público
ávido de escapismo en tiempos realmente difíciles.
El creador del género es Dashiell Hammett. Hammett
era un ex detective privado de la legendaria agencia
Pinkerton, cuya vida es digna de un libro para
él solo. Si bien Hammett es recordado por dos
de sus creaciones como El Halcón Maltés
y El Hombre Delgado, el personaje que mejor lo
representaba era el llamado Agente de La Continental,
un regordete detective privado de nombre anónimo,
cuya aventura más recordada es la memorable Cosecha
Roja. El estilo de Hammett era de pocas descripciones,
mucha acción, y muchos diálogos disparados
a la velocidad de una ametralladora.
El comienzo del policial negro era el de los clásicos
detectives privados, variante que llegaría al
status de arte gracias a la brillante prosa de Raymond
Chandler. Y la serie negra lo que hacía era básicamente
devolver el crimen a las calles, con matones y policías
corruptos, reflejando la realidad de la era de la depresión
y en sentido totalmente contrario a las amaneradas novelas
policiales europeas de la época (léase
Agatha Christie), donde daba la impresión que
el crimen sólo se cometía de modo rebuscado
en ambientes adinerados.
Con Jim Thompson, James Hadley Chase y Ed McBain, el
género negro se liberaría de la muletilla
de los detectives privados, y pronto asesinos, matones
y corruptos pasaron a protagonizar las novelas del rubro,
volviendo al mismo cada vez más cínico.
Los únicos que continuarian con detectives privados
como héroes serían Ross Mc Donald (Lew
Archer) y el archifamoso Mike Hammer creado por Mickey
Spillane.
Cinematográficamente, el género tuvo
su época de furia en los 40, con títulos
como el mencionado Halcón Maltés
(que lo inicia en el cine) y El Sueño Eterno.
En los 60, Lew Archer, Mike Hammer y otros personajes
llegarían al cine, pero con tibios resultados.
Posiblemente otras adaptaciones como La Fuga
de Jim Thompson tendrían más éxito,
en un mundo cada vez más cínico después
de Vietnam y el fin del sueño americano.
Principios de los 90; entra Tarantino a escena. Quentin
Tarantino era un empleado de videoclub con ambiciones
en Hollywood. Su naturaleza nerd lo llevaba a
devorar todos los films que ingresaban a la tienda,
en especial los de artes marciales que venían
de oriente, los spaghetti western, y toda la
filmografía clásica (especialmente de
la era 40 - 50). Tarantino había escrito algunos
guiones y había intentado sin éxito producirlos,
hasta que toca la puerta del actor Harvey Keitel. El
resultado sería Perros de la Calle, un
policial ultraviolento sobre un asalto fallido que recordaba
a algunos clásicos como La Jungla de Cemento,
amén de tomar elementos propios de la filmografía
de Martín Scorsese (el especialista en films
sobre la Mafia). Un éxito de crítica y
de taquilla que le daría aire a Tarantino para
encarar con tranquilidad su próximo proyecto.
Pero si Perros de la Calle era brillante, Tiempos
Violentos la supera ampliamente y se transforma en
un clásico instantáneo. No sólo conserva
el estilo Tarantinesco de los diálogos rápidos
y mordaces, sino que transforma toda una serie de pequeñas
historias en una gran comedia negra de errores bañada
por la violencia. Ciertamente hay cierto efectismo teatral
- el estilo Tarantino de trajes negros, camisas blancas
y lentes de sol -, pero resulta fácilmente obviable
por la densidad y riqueza del relato. Cada uno de ellos
toca temas propios de la serie negra - el boxeador corrupto,
los matones de segunda, las traiciones dentro de la pandilla
- que bien podrían haber quedado en clisés
si no fuera por la andanada de diálogos inteligentes
y chispeantes que dispara Tarantino en el guión,
y que son propios de Hammett. Con la excepción
que Tarantino los adapta a los 90, y los inunda de referencias
pop, enormes discursos analíticos sobre cosas triviales,
y frases memorables que sirven para darle carnadura a
los personajes. El discurso de Vega sobre las hamburguesas
en Europa es todo un clásico - el matón
de segunda que desea darse aires sofisticados -, pero
no es el único que pulula en el film. El recitado
de Jules sobre Ezequiel antes del tiroteo o las discusiones
sobre los masajes en los pies son delirantes, además
de pintar las charlas rutinarias de gente trabajando -
obviamente con trabajos poco habituales -.
El film es tambien un paradigma de la violencia; una
de las cosas que enseña Tarantino es que la sangre
es shockeante. Pero dos toneladas de sangre pueden resultar
graciosas. El paso de la comedia al shock y viceversa
es frecuente. Mas allá de las matanzas, el momento
más shockeante del film es uno de los menos sangrientos,
y es cuando Butch y Wallace se encuentran atrapados
por los pervertidos. Especialmente cuando Wallace se
libera de los captores, sus frases resultan de una espeluznante
frialdad y crueldad, pronunciando su venganza.
Pero además de un guión brillante, lo
otro que hace memorable al film es su estructura narrativa
que va de adelante hacia atrás, toma atajos,
presenta escenas en un orden alterado cronológicamente,
y sin embargo el espectador siempre sabe en qué
parte del relato está parado. Es un estilo que
casi nadie puede imitar, y que Tarantino retomaría
en Kill Bill.
Todo en el film es sorpresa. Por un lado, la historia
de Vincent y Jules, que sirve para ilustrar sobre los
designios que el destino depara a cada uno (la balacera
con los traficantes), que se relaciona con los masajes
de pies, el cuidado de la mujer de Wallace, los asaltantes
del restaurant, la muerte accidental del soplón
en el auto de los matones, y la cacería a Butch.
Y por otro lado la historia del mismo Butch, que tiene
toques grotescos, el regresar por el reloj de su padre,
el cruzarse con Wallace, el terminar en el local de
los pervertidos con el mismo Marsellus... en ningún
momento sabemos con qué nos va a sorprender el
guión, ya que nada es lineal ni resulta como
uno lo espera.
Además, está la música, que es
una protagonista más. Títulos considerados
baratos, musica de la era de oro del Surf que, increíblemente,
resultan ampliamente compatibles con el desarrollo de
los hechos en la pantalla.
Es sin duda el policial más importante e influyente
de los 90. Surgiría toda una camada de imitadores
de él, incluso su influencia llegaría
hasta nuestros días con la obra del alumno de
Tarantino, Sin City,
que toma una estructura similar (los personajes participan
en casi todos los relatos; incluso algunos mueren pero
aparecen en otras historias). Pero sin duda es una obra
salvaje e imprescindible. |