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TRAMA : Marion Crane es la secretaria de una
inmobiliaria a la que se le entrega en custodia 400.000
dólares de una transacción de propiedades.
Pero en vez de acudir al banco, Marion decide escapar
con el dinero. El trayecto de la huída se le
hace largo y complicado, por lo que decide hacer un
alto en un motel de la ruta. El lugar de descanso elegido
es el Motel Bates, atendido por un desgarbado muchacho
llamado Norman y que vive en la casona detrás
de las dependencias. Marion va a pasar la noche allí,
pero en el momento de darse una ducha es asesinada por
una mujer mayor - supuestamente, la madre de Norman
-. A los pocos días el amante de Marion, la hermana
y un detective contratado por la inmobiliaria se encuentran
tras el restro de la chica. Y todas las pistas conducen
al Motel Bates, apuntando a su nervioso dueño
y su misteriosa madre.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Psicosis (1960) es uno de los grandes clásicos
que legara Alfred Hitchcock, y la simiente de todo un
género moderno - el slasher -, que en su
momento rompiera todos los esquemas y tuviera una excepcional
respuesta de público. Es un film basal de la historia
del cine.
Curiosamente Gus Van Sant, en el pico de su carrera
- después de la oscarizada Good Will Hunting
- decidió embarcarse en el proyecto de la remake
de Psycho (que hasta ese momento había
sufrido de la moda de las secuelas, una peor que la
otra). Las remakes, en mi opinión, sólo
sirven cuando el film original era una obra mediocremente
realizada pero que contenía ideas destacables
y que precisaban mayor presupuesto, un mejor director
o un libreto más pulido. En los casos de las
remakes de obras maestras, sólo un puñado
de obras pueden igualar o incluso superar a los quilates
del original - y esto se debe a que detrás de
cámara hay talentos descomunales como el caso
de la versión de Peter Jackson de King
Kong -, pero siempre son una minoría en comparación
con la impresionante cantidad de fracasos que estos
emprendimientos conllevan por naturaleza. La esencia
de la remake se basa en mejorar al original,
en narrar la misma historia desde un punto de vista
alternativo, o bien en adaptar la trama a otro escenario
y otra época. Pero nunca es volver a contar la
historia original tal cual, respetando puntos y comas,
y repitiendo los mismos planos de la filmación
anterior.
Y sorprendentemente es este mismo enfoque el que decidió
emprender Van Sant. La venta del proyecto a la Universal
se basaba en casi los mismos argumentos por los cuales
Ted Turner decidió colorizar por computadora
a los clásicos en blanco y negro en los años
90: que las generaciones modernas escapan de ver la
Psicosis original simplemente por la banalidad
de no estar filmada en colores. Teniendo a su disposición
todos los sets del film original - que se mantienen
intactos para los tours de Universal Studios
-, Van Sant trajo incluso al guionista original Joseph
Stefano para que le hiciera un ligero aggiornamiento
al libreto que había desarrollado para Hitchcock
hacía 40 años. Y usando los storyboards
del rodaje original, repitió plano por plano
la filmación de Hitchcock, con un par de paneos
novedosos que el director inglés había
planeado en su momento pero que las técnicas
de rodaje de aquel entonces le habían impedido
a causa de sus limitaciones (como el traveling
de la cámara en la escena inicial de la película).
Con el mensaje implícito de que la película
original era inmejorable (y sólo se podía
fotocopiarla), Van Sant reconocía sus propias
limitaciones y subliminalmente advertía de que
la remake iba a ser inferior.
Como suele suceder, la crítica americana (altamente
corporativa) se movió en masa y al unísono
para apedrear el film aún cuando no habían
visto ni un fotograma de la película. Acalorados
debates, llamados a boicot y protestas de todo tipo
surgieron en contra del proyecto. Pero en vez de generar
semejante idiotez masiva, lo que deberían haber
hecho los críticos es esperar a ver la película
para realizar el debate, y pensar en el film en términos
más intelectuales. A fin de cuentas lo que hace
Van Sant es llevar al extremo el concepto de remake
y hacernos pensar en por qué dos filmes idénticos
no tienen el mismo impacto en pantalla.
La razón fundamental es que dos tortas cocinadas
igual y siguiendo la misma receta terminan por resultar
diferentes en función de la calidad de los ingredientes,
los cuales nunca son iguales. Para el que conoce la versión
de Psycho de Hitchcock, el color es un factor que
atenta fuertemente contra la atmósfera del film
- el blanco y negro creaba un clima de tensión
que los colores brillantes de Van Sant terminan por diluír
-. Olvidando a Psycho 1960, el film de Van Sant
funciona pero de una manera muy tibia. Es correcto, tiene
sus momentos, pero no es memorable.
El tema es que aparte del color, Psycho 1998
tiene problemas de timing. Como dijera un crítico,
cuando el film funciona es por las ideas originales
de Hitchcock, y cuando falla es exclusiva responsabilidad
de Van Sant. Existen tres escenas en las cuales la versión
de Van Sant se hunde por mal timing, y son: el
encuentro del patrullero con Marion, la cena entre Marion
y Norman, y la explicación final del profesor
Simon (Robert Forster). Cuando el policía interroga
a Marion en la carretera, carece absolutamente del tono
amenazante de la secuencia original - son diálogos
disparados demasiado rápido -. La escena con
Marion y Norman (la cena en la habitación de
las aves embalsamadas) funciona mejor, pero la evolución
de Marion es absolutamente incorrecta. Mientras que
en el original la chica se iba dando cuenta del error
que había cometido por llevarse el dinero (como
si Norman fuera un catalizador de su conciencia), aquí
simplemente termina en que Marion se da cuenta que Norman
está chiflado, se asusta y decide regresar. La
diferencia estriba en la actuación de Anne Heche,
que está orientada a asustarse más que
a una revisión de los últimos sucesos
en su vida. Por ello el regreso a Phoenix queda absolutamente
descolgado de los procedimientos que narra el guión.
Y por último, la explicación de Robert
Forster suena tan mundana y poco interesante, que quita
una baza fundamental a la película. Hitchcock
en aquel momento le había dicho a Simon Oakland
(el profesor Simon de la Psicosis original):
"Sr. Oakland, usted acaba de salvar mi película".
Aquí Forster la termina por hundir.
En cuanto a las interpretaciones, todos están
ok. Anne Heche es muy buena como Marion, pero la dirección
de Van Sant la lleva a interpretar el personaje con
una intención diferente que Janet Leigh. Marion
pareciera que aquí va a regresar, no por arrepentimiento
sino porque se ha topado con los peligros del mundo
exterior. Del mismo modo Vince Vaugh compone muy bien
a Norman Bates, salvando el tema que lo que hace es
imitar los manerismos de Anthony Perkins más
que aportar algo nuevo al papel. A lo sumo lo que hace
Vaughn es darle un perfil mucho más libidinoso
al rol: el actor se ve mucho mayor que el look adolescente
y desprotegido de Perkins, y su conducta parece más
morbosa. Van Sant, en todo caso, suma una sexualidad
mucho más explícita a toda la trama y
a este personaje, como la masturbación de Norman
mientras contempla los preparativos del baño
de Marion (o el encuentro de Lila de revistas pornográficas
en su cuarto). William H. Macy y Viggo Mortensen posiblemente
superen a las interpretaciones originales de Martin
Balsam y John Gavin. Y si hay una perfomance incorrecta
- aparte de Robert Forster - sería la de Julianne
Moore, que aquí hace de mujer fuerte, molesta
y hasta histérica, en vez del nerviosismo e indefensión
de Vera Miles en el original.
El clímax es malo. La secuencia final en la
mansión Bates es risible y carece totalmente
del shock de la escena similar del original de Hitchcock.
A su vez Van Sant aporta una serie de secuencias surrealistas
en los ataques de la madre de Norman - visiones de tormenta,
una vaca en medio de una carretera, o una mujer desnuda
con gafas para dormir - que quedan totalmente descolgadas
y sin sentido.
Intelectualmente es un experimento interesante. Como
película es muy tibia por sus propios méritos.
Y en todos los casos se puede concluír que supera
a sus expectativas, pero de todos modos nos obliga a
ver el original de 1960, que sigue siendo una película
ampliamente superior. |