USA, 1987 : Donald Pleasence
(sacerdote), Jameson Parker (Brian Marsh), Victor Wong
(profesor Howard Birac), Lisa Blount (Catherine Danforth),
Dennis Dun (Walter), Anne Howard (Susan Cavett), Ann Yen
(Lisa)
Director - John
Carpenter, Guión - John Carpenter
TRAMA : Haciéndose cargo
de los bienes de un colega recientemente fallecido,
un sacerdote encuentra una llave, la cual lo lleva a
un compartimiento secreto instalado debajo de la iglesia
de Saint Goddard. Allí el cura descubre un cilindro
que contiene una extraña sustancia verde, la
cual parece poseer vida propia. El sacerdote le solicita
ayuda a su amigo, el profesor de física Howard
Birac, el cual forma un equipo de trabajo entre sus
estudiantes. Instalando numerosos equipos electrónicos
en la iglesia, el grupo de tareas descubre que el material
verde data de millones de años de antigüedad,
y su procedencia parece ser extraterrestre. Traduciendo
los textos de un antiguo libro de la Hermandad del Sueño
- los antiguos custodios del recipiente - terminan por
descubrir que la materia verde es la representación
física de la maldad pura, y ha estado aguardando
la oportunidad de liberarse durante milenios. Y ahora,
las condiciones parecen estar dadas, y pronto la energía
del recipiente comenzará a dominar a los investigadores,
uno a uno, hasta lograr su siniestro propósito.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de Principe de las Tinieblas
Los ochentas fueron los años de fama para John
Carpenter. Pero también fueron años en donde
el director se puso demasiado experimental, y alternaba
obras maestras con bazofias y fracasos en taquilla. Por
ejemplo, intercaló la terrible Christine
con Starman, o la bizarra Rescate en el Barrio
Chino con cosas como Principe de las Tinieblas.
De más está decir que el final de la decada
lo golpeó realmente mal, y en los 90 la productividad
de Carpenter comenzaría espaciarse, con escasísimos
éxitos de recaudación.
Principe de las Tinieblas viene a ser una oda
del director por su autor favorito, el británico
Nigel Kneale - autor de la saga Quatermass
-, y ello queda patente desde el vamos, ya que Carpenter
firma el guión con el seudónimo de Martin
Quatermass e incluso uno de los personajes dice
haber asistido a la universidad de Kneale. Acá
Carpenter decide construir su propio misterio Quatermassiano,
tomando conocimientos de física, y elaborando
una fascinante teoría acerca del mal como una
sustancia viviente de anti materia, cuya procedencia
es alienígena. Ello se corresponde perfectamente
con la obra de Kneale, quien siempre comulgaba ciencia
con religión (o conocimientos paganos) y solía
generar coctels fabulosos. En sí (y salvando
las distancias) Carpenter sigue un camino similar a
Quatermass and the Pit,
en donde Kneale explicaba que el demonio era el recuerdo
inconsciente de extraterrestres que visitaron la Tierra
hace miles de años.
El problema más importante de todo esto es que
Carpenter no es Kneale, y termina por quedarse a mitad
de camino con el desarrollo de una idea tan fascinante.
Carpenter tira un montón de ideas salvajes -
que esa anti materia es viviente y se encerró
por sí misma en el recipiente hermético,
esperando el momento adecuado para regresar; que Cristo
fue un alien que vino a advertirnos de la existencia
de dicha maldad pura; que la iglesia ha encubierto la
verdad hasta que la ciencia estuviera tan avanzada que
tuviera capacidad de develar el misterio -, las
cuales se quedan sin combustible a medida que se acerca
el climax. No están nada mal, a veces son algo
confusas, pero al parecer Carpenter no estaba tan seguro
de que las imbéciles audiencias norteamericanas
pudieran digerir algo tan intelectualmente británico
(o Knealeano), y salpicó todo el relato con una
sucesión de estúpidas escenas slasher
que no pegan con el tono del resto del filme. Los vulgares
asesinatos con cuchillos y tijeras cortan completamente
el clima absorbente que crea Carpenter cuando los científicos
están teorizando sobre las posibilidades de la
materia verde del frasco. A esto se suma unos intentos
muy torpes de crear tridimensionalidad de los personajes
- el romance de Jameson Parker y Lisa Blount es realmente
molesto -; si Carpenter hubiera podado las patéticas
muertes y los diálogos personales de los caracteres,
Principe de las Tinieblas habría ganado efectividad
al tener mucho más enfoque. Por ejemplo, el asedio
de los pordioseros - encabezados por el rockero Alice
Cooper - es una idea horrible que no termina de cuajar.
Si la acción se hubiera restringido a lo que
ocurre dentro de la iglesia, incluyendo las posesiones
demoníacas, hubiera culminado en una obra maestra.
En el fondo, esto no es más que una versión
aggiornada de La
Leyenda de la Casa Infernal, sólo que con
la versión de física cuántica
de Satanás como el demonio de turno.
El otro punto es el climax, que resulta algo tonto. Alli
Carpenter toma un poco de los mitos de Lovecraft, con
la existencia de dioses malévolos en dimensiones
paralelas, pero cabría preguntarse por qué
la materia verde no decidió apoderarse de todo
el mundo humano - ya que era imparable - en primer lugar
en vez de "llamar" a su padre para que venga
a este plano terrenal. Allí es donde demuestra
que Carpenter no tenía muy clara idea de cómo
cerrar el relato, e inventó el climax de los espejos.
Del mismo modo, el mensaje del futuro (1999??)
no tiene mucho sentido (en realidad no advierte nada),
y sólo sirve para tirar un dato supuestamente inquietante.
El 60% de Principe de las Tinieblas es intelectualmente
brillante; pero Carpenter deja gran parte de las ideas
a medio cocinar y las condimenta con sustos baratos.
El filme precisaba más claustrofobia y clima
apocalíptico, pero no lo termina de concretar
ya que la cámara se alterna entre las hordas
de pordioseros y las estúpidas relaciones interpersonales
de los personajes, que son dos cosas que ocupan tiempo
y no le importan a nadie. Este es un filme que precisa
una remake inspirada con un guionista recargado
de ideas frescas y que sepa cómo cerrar los novedosos
conceptos que Carpenter volcó en el libreto pero
que no pudo concretar de manera terrorífica en
la pantalla.
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