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USA, 2010 : Adrien Brody (Royce),
Topher Grace (Edwin), Alice Braga (Isabelle), Walton Goggins
(Stans), Oleg Taktarov (Nikolai), Laurence Fishburne (Noland),
Danny Trejo (Cuchillo) Director
- Nimród Antal, Guión - Michael Finch
& Alex Litvak
TRAMA : Royce es un soldado
norteamericano que se despierta en medio de una jungla
desconocida. Pronto comienza a encontrarse con miembros
de cuerpos de ejército de distintas nacionalidades,
así como con asesinos seriales y matones a sueldo,
y ninguno de ellos recuerda cómo han llegado
hasta allí. Mientras buscan la salida del bosque
terminan por descubrir que se encuentran en otro planeta.
Sin salir de su asombro pronto son atacados por criaturas
mutantes y, en medio de su fuga, se topan con Noland
- un veterano marine - quien les ayuda a ponerse
a cubierto. Noland no tardará en informarles
que han sido raptados por una raza de alienígenas,
los cuales los han elegido por su habilidad en el combate,
y los han soltado en esta jungla como si fuera su coto
personal para cazar humanos. Ahora Royce y el resto
del grupo deberá luchar desesperadamente por
sus vidas mientras intentan encontrar una manera de
salir de dicho planeta.
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Corría 1994 y el mexicano Robert Rodriguez era
nuevo en Hollywood. Su filme El Mariachi - rodado
con dos mangos y con tácticas de guerrilla en 1992
- había impresionado a medio mundo y los norteamericanos
lo llamaron para una suerte de remake / secuela
que terminaría siendo La Balada del Pistolero
(1994), ahora con Antonio Banderas como el personaje del
título. Y, en medio de todo esto, Rodriguez fantaseaba....
Para esa época ya habían pasado 4 años
desde que Depredador 2 había obtenido una
tibia respuesta en la taquilla, y parecía que la
franquicia había pasado a mejor vida. Y, de
puro caradura, Rodriguez se despachó con un
libreto que no le había pedido nadie, el que trataba
sobre un mundo artificial creado por los depredadores
como coto de caza y al cual terminarían abducidos
Dutch (Arnold Schwarzenegger) y Harrigan (Danny Glover),
protagonistas respectivos de Depredador
1 y 2. El script era muy ambicioso pero
nadie le dió bola, lo cajonearon y se olvidaron
de todo el asunto. En el 2009 alguien - posiblemente
un ejecutivo de estudio desesperado por ideas financieramente
potables - se topó con el libreto y llamó
nuevamente a Rodriguez. El mexicano dió un paso
atrás, se puso en el rol de productor y reclutó
a Nimrod Antal, el director húngaro que había
llamado la atención con Kontroll (2003)
y que había desembarcado en Hollywood con Habitación
Sin Salida (2007). Entre ambos le pegaron una pulida
al viejo libreto y se despacharon con una secuela más
que digna del hit de 1987 - la que obvia los crossovers
de Alien vs Predator,
considerados los hijos bastardos de ambas franquicias
y despreciados por medio mundo -.
El tema con las franquicias - desde Alien
hasta Robocop - es que el
deseo de mantener la identidad de las mismas termina
por meterlas en un corsé que, a la larga, las
termina por matar. Hay patrones que se repiten en
todos los filmes, y hay limitaciones impuestas por el
molde con lo cual todas las peliculas son más
o menos parecidas. El caso más extremo es
Robocop, y con Alien al menos tuvieron
el tino de contratar buenos directores en el medio como
para camuflar un poco las cosas. Pero con la saga de
Depredador pasó
algo raro: es una serie centrada en la criatura y
no en los protagonistas humanos. Aunque mucho se
la critique, Depredador 2 me pareció un
excelente cambio de clima para la saga, aún cuando
tenga su caudal propio de defectos (y la ausencia de
Arnold Schwarzenegger sea el menor de todos ellos).
Depredadores vuelve a trasladar la acción
a la jungla y los protagonistas van de soldados hasta
mercenarios. El guión es muy fiel al original,
tanto que hasta podría decirse que es una
versión 2.0. Hay una fuerte sensación
de deja vu en muchas de las escenas, las que
parecen tomadas del original de 1987 pero coreografiadas
de manera innovadora - soldados acosados en la jungla;
otra persecución que termina con gente cayendo
al rio desde un acantilado; otro miembro de la expedición
que se retrasa para pelear mano a mano con el depredador;
incluso hay un climax con fogatas y mucho barro -. Al
menos el director Antal tiene suficiente talento como
para maquillar lo que está clonado y sorprendernos
nuevamente con el mismo viejo truco.
Depredadores es más que satisfactoria en
más de un sentido. Ciertamente la sorpresa inicial
se ha perdido, porque ahora todo los espectadores sabemos
de la existencia de los bichos y cómo se comportan;
pero por el resto, Antal crea bastante suspenso y hace
buenas coreografías de acción (y, lo que
es mejor, se pueden seguir sin terminar con un ataque
de epilepsia). Acá figura Adrien Brody (¿quien?),
un tipo alto, flaquito, narigón, que siempre hace
papeles simpaticones. Sin dudas Brody es el menos pensado
a la hora de elegir a alguien como figura de acción
pero, como diría James Bernardinelli, el género
tiene lugar para todo y para todos (hace unos años
nadie daría un peso por Matt Damon como héroe
de acción y, sin embargo, vean lo que ocurrió
con la saga
de Jason Bourne). Y, como Brody es un gran actor,
el tipo sale parado de ésta con una dignidad más
que admirable. Se ve que ha hecho dos toneladas de
fierros y encima usa una voz gruesa que haría
que el Batman
de Christian Bale se orine en sus pantalones, con lo cual
Brody se ve creíble como tipo armado y violento,
más malo que la caspa. El resto del
cast está mas que ok, incluyendo al amigote de
Robert Rodriguez, Danny Trejo, el que hace de Danny
Trejo y se vuelve a llamar como un instrumento cortante
(antes era Machete, ahora se llama Cuchillo!).
Como es obvio, esta gente va y viene por la jungla mientras
los van liquidando de a uno; se topan con Lawrence Fishburne,
quien es el encargado de ponerlos a tanto de toda la situación;
y después terminan por elaborar una contraofensiva
contra sus cazadores alienígenas. Al parecer los
humanos han caído en medio de una guerra tribal
entre dos especies de depredadores y uno de ellos (que
sería el depredador clásico de 1987) va
a terminar siendo un aliado impensado. Mientras tanto
bala va, bala viene.
La mayor contra que tiene Depredadores es que
tiene un par de puntos tan obviamente ridículos
que sólo es posible asimilarlos en términos
de comic. La idea del ensamble de soldados africanos,
americanos, rusos, etc. está ok... pero la aparición
de un matón colombiano, un yakuza y y
un asesino serial escapado de la cárcel ya suena
a disparate (¿qué?, ¿los depredadores
fueron a la casa de cada uno para abducirlos?).
El otro punto es la revelación que hace un personaje
cerca del final, algo que termina por lastimar la buena
credibilidad que había creado el relato, y que
termina siendo una especie de shock barato de último
momento.
Depredadores es una muy buena secuela. Hay momentos
de deja vu, pero está dirigida con una
mano tan experta y es tan respetuosa del original que
es un entretenimiento más que válido.
Y desde ya esperamos otra entrega, cuya puerta quedó
abierta con esta película. Solo ruego que Robert
Rodriguez siga oficiando de productor, ya que aquí
ha hecho un trabajo más que digno.
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