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Brasil, 1967 : José Mojica
Marins (Zé do Caixão), Tina Wohlers (Laura),
Nadia Freitas (Marcia), Antonio Fracari (Truncador), Jose
Lobo (Bruno) Director
- José Mojica Marins,
Guión - Aldenora De Sa Porto & José
Mojica Marins
TRAMA : Después de un
horroroso incidente en el cementerio, el siniestro funebrero
Zé do Caixao se recupera de sus heridas y regresa
al pueblo. Aún obsesionado con obtener la inmortalidad
de su sangre, comienza a raptar mujeres para concebir
con ellas un hijo. Pero aquellas que no son aptas para
la maternidad de la descendencia de Zé terminan
por ser brutalmente asesinadas. Los pobladores están
cada vez más inquietos con la presencia del funebrero
y con las misteriosas desapariciones de las muchachas;
y una de ellas, antes de morir, le ha lanzado una maldición
a Zé. Ahora, con el levantamiento popular para
lincharlo en ciernes y con el acoso de los fantasmas
de las mujeres que ha asesinado, Zé do Caixao
dispone de horas contadas para poder concretar su plan
de continuar su estirpe mediante la concepción
de un niño.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Ya hemos hablado del prócer del horror exploitation
brasilero José Mojica Marins en las reviews de
sus filmes A Medianoche me Llevaré
tu Alma y El
Extraño Mundo de Ze Do Caixao. En esta ocasión
nos ocupa su segunda película con el personaje
de marras, el siniestro funebrero Zé Do Caixao,
y el que le diera notoria popularidad a Mojica Marins.
Esta Noche Poseeré tu Cadaver es la secuela
de A Medianoche me Llevaré tu Alma; y
si bien el personaje creado por José Mojica Marins
ha aparecido en numerosos filmes, sólo los dos
antes mencionados y La Encarnación del Demonio
(2008) tienen continuidad de historia, razón
por la que se les conoce como la trilogía
clásica de Ze do Caixao. En otras películas
- O Exorcismo Negro, A Estranha Hospedaria
dos Prazeres, etc - el funebrero reaparece pero
a título de cameo, o bien como recurso de marketing,
transplantando al personaje a escenarios e historias
completamente diferentes - dándole al público
un villano conocido para odiar, y utilizando una marca
popular para poder vender el filme -.
Pero si bien Ze do Caixao es un gusto adquirido con
sus siderales dosis de delirio, kitsch y gore,
Esta Noche Poseeré tu Cadaver es una secuela
sorprendentemente floja para lo que uno estaba esperando.
Es posible que por la polémica y los problemas
con la censura que tuvo el primer filme - el ateísmo
exacerbado de Zé; el erotismo y las muertes gráficas
en primer plano -, Mojica Marins haya decidido bajar
un par de cambios en el tono de la historia, lo cual
termina por matarle todo el sabor pulp a las
aventuras del personaje. Los asesinatos son sorpresivamente
asépticos - algunas tarantulas y víboras,
a lo sumo alguna cabeza aplastada por una gigantesca
roca -, y el erotismo se ha dosificado al mínimo
(aunque cuando aparece, Mojica Marins se anima al desnudo
aunque sea por sólo un par de segundos). Por
contra, lo que ocupa un enorme espacio de tiempo son
los discursos ateos de Zé do Caixao. Sinceramente
es difícil distinguir si ésta es una película
más personal de Mojica Marins que, como guionista,
utiliza al personaje para despacharse con altisonantes
discursos contra la Iglesia y el Cristianismo; o bien
simplemente es un recurso para llenar tiempo de metraje,
ya que tenía limitada la cantidad de tripas
y tetas que estaba autorizado a mostrar. El tema
es que, si bien algunos de esos parlamentos son interesantes,
a la hora uno termina por hartarse ya que Mojica Marins
se dispara mal, para largo y tendido con sus dosis de
divague. Uno reza para que haya muertes o desnudos (qué
frase más polémica!), pero Ze do Caixao
habla, habla... y habla sin parar.
En sí la factura técnica es algo más
pulida que A Medianoche me Llevaré
tu Alma. Hay una mejor transición de escenas,
y la fotografía está más cuidada.
Pero la historia es un completo divague. Dejando de lado
la excesiva indulgencia de Mojica Marins consigo mismo
a la hora de los discursos, la trama es un reciclado de
elementos de la película anterior - funebrero que
quiere tener un hijo, pueblo que lo odia, una de sus víctimas
que lo maldice -, que añade muy pocas cosas nuevas.
Además da la impresión de que le falta densidad
- subtramas, personajes -, y lo poco que sucede en el
filme está encadenado con lazos muy débiles.
Uno espera, por ejemplo, que la fría Marcia se
convierta en una secuaz de Zé o bien en su enemiga
- algo que podría haber resultado interesante -,
pero termina optando por un camino intermedio (lo ayuda
y después se suicida) que es totalmente insatisfactorio,
aparte que desaparece de escena la mayor parte de la película.
El deslumbramiento de la hija del coronel con el funebrero
es inexplicable; los personajes secundarios son completamente
autistas mientras Zé se despacha con sus desmanes;
hay un atroz secuaz del funebrero que tiene una ridícula
joroba; con frecuencia en el filme Zé do Caixao
pasa de victimario a victima (y nuevamente a victimario)
en una misma secuencia en cuestión de segundos;
y quienes podrían ser los némesis del villano
- el coronel y Truncador - tienen un mínimo de
desarrollo dramático y de tiempo de escena.
Esta Noche Poseeré tu Cadáver
es una película muy tibia de Ze do Caixao. Y
cuanto más analiza uno la cuestión, llega
a la conclusión que el peor enemigo del filme
no es la censura de aquella época sino el excesivo
narcisismo de José Mojica Marins. Es omnipresente,
omniparlante y omnipedante. Si el autor y director
le hubiese dedicado menos tiempo a su ego, y le hubiera
dado más desarrollo al resto de los personajes,
hubiera equilibrado la balanza. Hay algunos atisbos
de lo que podría haber sido - como la sicodélica
secuencia a color del descenso a los infiernos "a
la brasilera", que es delirante y está lograda
-; de hecho, ése hubiera sido el momento ideal
para cerrar el filme. Pero el ego de Mojica Marins lleva
a estirarlo media hora más de letanía
y palabras rimbombantes, con el solo fin de verse más
tiempo en pantalla.
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