USA, 1998 : Tobey Maguire (David),
Reese Witherspoon (Jennifer), Joan Allen (Betty Parker),
Jeff Daniels (Bill Johnson), William H. Macy (George Parker),
J.T. Walsh (el gran Bob), Don Knotts (técnico de
TV)
Director - Gary Ross, Guión
- Gary Ross
TRAMA : David y Jennifer son
dos hermanos adolescentes que se pelean por el control
remoto de la TV, justo cuando están por pasar
una maratón de episodios de la comedia televisiva
de los años 50 "Pleasantville". Cuando
el control se rompe, aparece imprevistamente un técnico
de TV que les ofrece un reemplazo. Pero el nuevo control
es un artefacto mágico que transporta a ambos
hermanos al mundo ingenuo que existe en la serie, y
terminan personificando a los hijos de la pareja protagonista.
El tema es que los chicos son demasiado modernos para
ese universo, y pronto comienzan a quebrar las reglas
del mismo, teniendo sexo con los protagonistas o anticipando
sus costumbres y movimientos en base a los capítulos
que han visto y conocen de memoria. Pero esos cambios
no pasan desapercibidos y, en el eterno mundo blanco
y negro de Pleasantville, ha comenzado a aparecer el
color: primero en algunos objetos, luego en las personas.
Y ahora todo el universo ingenuo de la serie ha comenzado
a quedar patas arriba, con las amas de casa exigiendo
trabajo y sexo, y la gente descubriendo el arte y los
colores. El problema es que los más conservadores
- quienes aún se ven grises - han comenzado a
perseguir a la gente de "color", discriminándola
y encerrándola en la cárcel. Y a menos
que David y Jennifer hagan algo para impedirlo, las
cosas se van a poner muy feas para los renovados habitantes
de Pleasantville.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de Pleasantville
No soy un especialista en la obra de Gary Ross. Con suerte
he visto un par de sus películas y, a juzgar por
su filmografía, me da la impresión de que
es un ferviente admirador de Frank Capra. Quisiera
Ser Grande, Dave, Presidente por un Día,
o Seabiscuit dan cuenta de un tipo que tiene predilección
por inventar fábulas modernas, por narrar historias
optimistas en donde los personajes pueden materializar
sus sueños si simplemente se deciden a pelear por
ellos. Pleasantville entra en esa liga y, aunque
no se trate de una historia tan redonda como se podría
anticipar, no deja de ser una experiencia placentera.
Es uno de esos filmes que a uno lo deja con una sonrisa
plantada firmemente en el rostro.
La premisa es propia de un episodio de La
Dimensión Desconocida. Hay dos hermanos que
viven en la época actual, y que se pelean todo
el tiempo (como buenos hermanos que son). Su familia
no es muy funcional que digamos, ya que la madre está
separada, no les presta mucha atención, y anda
tras un tipo bastante menor que ella. Justo cuando la
madre se toma un fin de semana libre para irse de vacaciones
con su novio, los chicos se quedan solos y arman su
propio programa. La chica, va a traer a la casa a su
amigovio de turno para enfiestarse en su cuarto;
el muchacho (que es algo ñoño) simplemente
se conforma con devorarse una maratón de episodios
de su comedia predilecta, una sitcom de los años
50 llamada Pleasantville (que es una versión
desnatada de clásicos como Yo Quiero a Lucy
o The Honeymooners). Ya que ambos quieren ver
la TV, empiezan a pelear como perro y gato hasta que
terminan por deshacer al control remoto. En ese entonces
- tipo 5 de la mañana - aparece de la
nada un misterioso técnico de TV (la leyenda
televisiva Don Knotts) que les trae un aparato de reemplazo.
Pero tal como en la comedia de Adam Sandler Click,
el control remoto tiene algunas prestaciones fantásticas
que no figuran en el manual, y el dúo de adolescentes
es teletransportado al interior del universo de Pleasantville,
apareciendo como si ellos fueran los hijos de la pareja
principal. Y, como son dos adolescentes rebeldes de
los 90 y no toleran las tonterías cincuenteras
de la serie, empiezan a hacer cambios - rompiendo
la ingenuidad de los personajes de la tira -, lo
que repercute en una parva de cambios en el universo
en el que han caído.
Debo admitir que los primeros minutos del filme son
algo torpes, especialmente cuando realizan la reconstrucción
de la comedia cincuentera de marras - la que carece
de gracia alguna -. Y cuando el duo de protagonistas
cae en dicho universo, los cambios son algo lentos hasta
que el filme llega a su segundo tercio y toma ritmo,
pero a partir de allí se vuelve un espectáculo
completamente fascinante. Como si fueran serpientes
recién llegadas al paraíso, ambos seducen
y modifican a los ingenuos habitantes de este universo,
tras lo cual empiezan a aparecer personas y objetos
en color. Y el fenómeno comienza a expandirse
día a día. Pronto queda claro que el color
invade a todos aquellos que realizan sus sueños
(desde tener sexo hasta expresar sus talentos artísticos
y enamorarse, por ejemplo), y que los individuos que
quedan en el gris monocorde de la serie original forman
la masa ultraconservadora, dispuestos a cualquier cosa
con tal de regresar a su antigua rutina de todos los
días. Y esa gente puede volverse peligrosa.
Es obvio que todo el relato funciona como una alegoría
de múltiples lecturas. Desde la gente que puede
realizarse en la vida (y por ello son coloridos) versus
los rutinarios grises, hasta el choque entre la ingenuidad
de los cincuenta versus la generación más
despierta de los noventa, y terminando con la discriminación
a la gente de color (término nunca mejor utilizado).
El tema es que el filme pretende abarcar más lecturas
de las que puede manejar, y los mensajes posibles pierden
nitidez. Pero es una premisa de enormes posibilidades,
y el filme la explota con un 90% de eficiencia, lo cual
es pedir demasiado. En todo caso el 10% que falla es el
falso mensaje de que la generacion cínica y promiscua
de la época actual representa un grupo de valores
superior al conservadurismo y la ingenuidad de los años
50. Yo creo que cada época tuvo sus pros y sus
contras, y la gente ha evolucionado con el tiempo. Si
cada uno tiene libertad para hacer lo que quiere, pero
a su vez se comporta de manera responsable con dicha libertad,
entonces logra un equilibrio que se planta en el medio
entre el conservadurismo y el libertinaje. Acá
Pleasantville patina un poco al poner al dúo
de protagonistas en el papel de libertadores de una generación
reprimida; pero, a su vez, esto termina por compensarse
con secuencias de gran emotividad, como los recuerdos
de Tobey Maguire sobre los libros clásicos que
leía cuando era chico (y hace que los libros de
utilería de la serie cobren inmediatamente contenido),
o el descubrimiento del arte por parte del pintor frustrado
que representa Jeff Daniels. El otro problema que tiene
el filme es el climax, que es abierto y algo vago, y que
termina por traicionar un poco las expectativas creadas.
Pleasantville es una hermosa película.
Hay que darle unos minutos para que madure la idea,
pero una vez que uno la compra, se desarrolla de manera
emocionante. Es una premisa tan rica en posibilidades
que permite numerosas lecturas, lo que habla de una
historia construída de manera excelente.
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