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TRAMA
: Una nave espacial de la Tierra se estrella en un planeta desconocido.
Según el calendario de a bordo, ha pasado un año y
medio para los astronautas pero más de 2.000 años
en la Tierra. La tripulación de la nave, comandada por el
Coronel Taylor, escapa antes que la misma se hunda en las profundidas
del lago donde amerizó. Los sobrevivientes inician una larga
jornada a través de un vasto desierto, pero sus reservas
son escasas. A última hora consiguen llegar a una selva donde
descubren la existencia de otros seres humanos en estado muy primitivo
- sin cultura ni lenguaje, y alimentándose de la naturaleza
-. Pero pronto los astronautas descubren con horror que los humanos
- y ellos - están siendo cazados por simios cabalgando a
caballo, dotados de armas de fuego y redes. Taylor es apresado pero
herido en el cuello. Cuando despierta, se encuentra en un laboratorio
de los simios donde realizan investigaciones científicas
a los humanos. Los hombres son considerados animales, seres inferiores,
y utilizados en labores menores. Debido a su herida, Taylor le resulta
imposible hablar, pero por fin consigue comunicarse con la doctora
a cargo del laboratorio, la chimpancé Zira. El descubrimiento
del humano parlante motiva una revolución en la cultura simia,
donde el Dr. Zaius - un orangután - toma el hecho como una
herejía y una amenaza a su civilización. Decidido
a liquidarlo ya que es un peligro potencial, Taylor se verá
forzado a escapar de los simios. Pero le espera un amargo descubrimiento
sobre el planeta alienigena.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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"Oh, Dios mío. He vuelto. Estoy en casa. Todo este
tiempo, yo estaba ... y al final lo hicimos...¡Maníacos!.
¡Lo explotaron todo! ¡Maldito seas! ¡Dios, te maldigo
hasta el infierno!" (Taylor, gritando y llorando
arrodillado en la playa frente a las ruinas de la Estatua de la
Libertad)
Hasta 1977 con Star Wars la ciencia
ficción resultaba un género menor, despreciable y
no muy rentable en Hollywood. Sus filmes eran propios de la clase
B, y las escasas excepciones en que los grandes estudios se aventuraron
en el género, los resultados de taquilla fueron dispares.
Hay clásicos como Planeta
Prohibido que directamente fueron demasiado caros para su época
(producido por la MGM); en otros casos como la versión
1953 de La Guerra de los Mundos
resultaron en enormes éxitos de taquilla, pero aún
así la sci fi era mal vista - un género de
adolescentes -. No sería sino hasta la llegada de El Planeta
de los Simios en 1968 (un año prolífico donde
el género cumpliría la mayoría de edad, empezando
con el 2001 de Kubrick) en donde los estudios
y el público comenzarían a paladear cintas de ciencia
ficción y resultados generosos en taquilla (aunque aún
con cierta desconfianza por parte de los productores).
Pero en la era pre - Star Wars, El Planeta de los Simios
es lo más próximo a una franquicia de blockbusters.
No hubo merchandising aunque sí una larga lista de
secuelas (cuatro filmes, una serie de TV y una serie de dibujos
animados, además de comics y novelas). El éxito
tomó a todos por sorpresa (su recaudación actualizada
a hoy sería la de unos 300 millones de dólares) y
comenzaron a fabricar continuaciones que aumentaban en frecuencia
pero disminuían en calidad.
El mérito de El Planeta de los Simios se debe a Arthur
P. Jacobs, que decidiera comprar los derechos de una poco conocida
novela de Pierre Boulle (autor, entre otras cosas, del libro El
Puente sobre el Rio Kwai), y comenzara una larga batalla con
los estudios de Hollywood para concretarlo como proyecto. Recién
cuando pudo hacer un piloto con una prueba de maquillaje - que hiciera
creíbles a los simios - logró luz verde de la Fox,
pero antes debió obtener una estrella que hiciera peso en
el cartel del film. Es en ese momento en que Charlton Heston entra
en escena, y el actor ingresaría en una sucesión de
filmes de ciencia ficción que tendrían gran suceso:
El Planeta de los Simios, Soylent
Green y The Omega Man. El resto
es historia.
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La memoria suele engañar a la gente; por eso cuando uno
hace un re-visión de El Planeta de los Simios puede
encontrar cosas sorprendentes y otras desilusionantes. Es un film
mucho más pequeño de lo que uno piensa (sólo
hay tres capítulos: el aterrizaje en el planeta, la captura
y traslado de Taylor al poblado simio, y su posterior escape), y
se nota que está hecho con un presupuesto ajustado. El libro
original de Boulle así como el primer tratamiento del guión
(por parte del mítico Rod Serling, creador de la serie de
culto The Twilight Zone) instalaban a los simios en una cultura
similar a la de los años 50, con radio, televisión
y autos. La revisión de Michael Wilson lo lleva a una etapa
más primitiva, con lo cual los costos se abaratan sensiblemente,
pero resulta en una especie de collage bizarro con tecnología
muy dispar. La sociedad simia posee el conservadurismo religioso
y político de la edad media, pero a su vez tiene sicólogos
y científicos; poseen armas de fuego, vestimentas y cámaras
fotográficas pero andan a caballo; sus casas mezclan elementos
prehistóricos con otros salidos de la época de los
griegos. Es notoriamente desigual y, como mínimo, se puede
decir que es peculiar.
El otro aspecto son los errores de coherencia; astronautas que vagan
por el planeta sin probar la potabilidad del agua o del aire; alienígenas
que hablan inglés perfectamente... Hay muchas pistas en el
filme que podrían haber anticipado a Taylor sobre la verdadera
naturaleza del planeta (en la novela de Boulle efectivamente es otro
planeta). En ese sentido es preferible la interpretación que
da el crítico James Berardinelli, indicando que debemos asumir
que el filme funciona como una alegoría más que como
una historia lineal.
Y es que, con los discursos dados en el desierto y la llegada de
Taylor al poblado, los guionistas cargan las tintas sobre el sentido
metafórico del libreto. Taylor es un hombre desconfiado y
renegado de la humanidad, pero a su vez debe pasar por una prueba
donde se humilla su condición de ser humano. Su vana esperanza
de encontrar seres en otros mundos superiores al hombre se despedaza
al ver un planeta dominado por simios y en donde él es tratado
como un animal. Mientras que toda la crítica a la raza humana
destila del borrador de Rod Serling (con su cínica visión
sobre el hombre), es en las escenas del juicio al humano infame
en donde Wilson (que fuera proscripto en la era del Macartismo)
hunde el cuchillo sobre la defensa e igualdad de los derechos y
el tema de la discriminación. Esto es obvio en la naturaleza
de la sociedad simia donde los chimpancés son los científicos
y ocupan el escalafón más bajo, superados por los
gorilas (militares) y por último por los orangutanes (políticos).
Es una sociedad cerrada que pelea para no perder su status quo,
algo que puede quebrarse por la aparición del humano parlante.
No difiere mucho el juicio de Taylor de alguna escena típica
de la inquisición. Y en un momento esto resulta patente cuando
Taylor y el Dr. Zaius hablan a solas: "¿por qué
me teme y por qué me odia?" a lo cual Zaius le responde
que representa una amenaza y que por lo tanto deberá ser
aniquilado (en este caso, lobotomizado como sucedió con uno
de sus compañeros astronautas). Es una sociedad religiosa
que tolera a los científicos como un mal necesario, siempre
y cuando sus descubrimientos no puedan minar los cimientos del poder
que le brinda el absolutismo religioso y político.
Pero si bien la necedad de los simios resulta algo molesta, el
film funciona muy bien hasta allí. El problema es el clímax
- pre Estatua de la Libertad -, que me resulta absurdo. La llegada
de Cornelius, Zira, Taylor y Nova a las cuevas de la Zona Prohibida
es una escena totalmente superflua, o como mínimo, mal escrita.
Es contradictoria y mal resuelta. El hallazgo de restos antiquísimos
de huesos de simios se basa en un cálculo a ojo de Cornelius.
Los elementos encontrados allí deberían dar pie a
una acalaroda discusión sobre la naturaleza de la sociedad
simia - si efectivamente, ellos descienden del hombre -. Pero la
aparición de la muñeca que habla es risible (si
con esto Taylor no se da cuenta de dónde está...).
A final de cuentas la aparición de Taylor no resuelve nada
y los pobres científicos terminan siendo castigados. Como
es obvio, Zaius sepulta los indicios de la verdad en una explosión
que demuele la cueva. Pero sólo la mitad de los diálogos
funciona en esta escena, y las secuencias de acción no tienen
sincronía en la lógica de los hechos - por ejemplo,
era innecesario que los gorilas regresaran a disparar contra ellos
-. No es un duelo de ingenios o de ideas que resulte de valor; sólo
algunas frases y conceptos funcionan.
Y por supuesto está el final. El Planeta de los Simios
funciona por el excelente maquillaje de John Chambers, las buenas
interpretaciones de Heston, McDowell y Hunter, la prolija dirección
de Schaffner, la música alienígena de Goldsmith ...
pero fundamentalmente por el shockeante final. Esa escena de por
sí sola es un clásico del cine. Por supuesto hay bastante
de leyenda sobre la ocurrencia - el final del libro de Pierre Boulle
es similar al de la remake de Tim Burton del 2001, donde
realmente es otro planeta y el astronauta regresa... pero en el
futuro -. Hubo un borrador en donde Nova quedaba embarazada, pero
fue rechazado aduciendo que si Nova era una alienígena humanoide
(y carente de inteligencia) entonces Taylor la debería haber
forzado sexualmente (?). El rumor más probable es el que
indica que en una etapa temprana del proyecto Jacobs y Blake Edwards
(el director de La Pantera Rosa) estuvieron conversando para
concretar el filme, pero no encontraban un final viable. A la salida
del restaurant donde almorzaban vieron un afiche con la Estatua
de la Libertad y al únisono exclamaron: ¡Rosebud!
(la expresión que emitía Orson Welles antes de
morir en Citizen Kane). Ni a los guionistas ni a Boulle le
agradó mucho la idea, pero la voluntad de Jacobs prevaleció.
La secuencia es en sí impactante - es un fuerte alegato anti
armamentista -, pero resulta algo descolgado del film. Como dije
antes, si uno (y Taylor) hubiera seguido con atención los
detalles no habría costado demasiado anticipar lo que Heston
termina de percatarse en la playa.
A pesar de sus huecos sigue siendo un filme más que destacable.
Algunos lo citan como un clásico, otros no. La evidencia
indica una disparidad en donde afloran buenas y fuertes ideas, unas
(muy pocas) terribles y algunos baches de lógica. Pero en
general prefiero valorar las intenciones antes que hacer la matemática
de los hechos, y me resulta una experiencia cinematográfica
más que satisfactoria.
Los filmes de la saga de El Planeta de los Simios son:
El Planeta de los Simios (1968),
Regreso al Planeta de los
Simios (1970), Escape del Planeta
de los Simios (1971), La
Conquista del Planeta de los Simios (1972), y Batalla
por el Planeta de los Simios (1973). El Planeta de los Simios
(2001) es la remake de Tim Burton del filme original. |
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