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USA, 1962 : Ray Milland (Harry
Baldwin), Frankie Avalon (Rick Baldwin), Jean Hagen (Ann
Baldwin), Mary Mitchel (Karen Baldwin), Joan Freeman (Marilyn
Hayes), Richard Garland (Eric Johnson) Director
- Ray Milland, Guión - John Morton & Jay
Simms
TRAMA : Los Baldwin se encuentran
en camino de disfrutar unas vacaciones en el campo.
Pero destellos en el horizonte y el corte de las líneas
telefónicas los alertan acerca de un posible
ataque nuclear masivo a los Estados Unidos. El jefe
de la familia, Harry Baldwin, decide tomar medidas desesperadas
para asegurar la sobrevivencia de su familia, acaparando
armas y provisiones, y trasladándose a un lugar
remoto donde la radiación no los afecte. Sin
embargo el caos reinante los llevará a traspasar
los límites de su propia moral.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Panic in Year Zero! es el dream proyect
de Ray Milland, una estrella de Hollywood que supo brillar
en los años 40 antes de caer en la serie B durante
el resto de su carrera. En los 60 y 70 Milland tendría
una prolífica actividad en el género de
la ciencia ficción desde clásicos como El
Hombre de los Ojos de Rayos X hasta cosas realmente
bizarras como The Thing with Two Heads, donde era
un científico racista cuya cabeza estaba unida
a la del afroamericano Rosey Grier. Esta es una de las
escasas ocasiones en las que Milland se sentó en
el sillón del director.
Habitualmente Panic in Year Zero! es considerada
una película mediocre, y es despreciada tanto
por sus pobres valores de producción así
como su recargada agenda política. Pero a mi
juicio, a pesar de sus disparidades, debería
ser considerada como un pequeño clásico.
Es una película cargada de ideas - algunas de
ellas discutibles -, pero de ningún modo se trata
de un filme idiota. Por el contrario, es un ejemplo
perfecto de cápsula del tiempo en los momentos
más álgidos de la Guerra Fría -
fué rodada el mismo año en que hizo eclosión
la crisis de los misiles cubanos, y cuando el mundo
estuvo al borde del caos atómico -. Como filme
apocalíptico es ciertamente minimalista - no
hay espectaculares escenarios de destrucción
masiva sino apenas un par de secuencias con hongos atómicos
sobreimpresos sobre el horizonte -, pero narrativamente
cumple con su propósito. Y en vez de dedicarse
a estudiar los efectos físicos de la hecatombe
nuclear - al estilo de El
Dia Después -, se aboca a elaborar una tesis
acerca del comportamiento humano de los supervivientes.
Aquí Milland parece decidido a pergueñar
su propia versión del manual de supervivencia
para americanos damnificados por guerras nucleares.
Enterados de la situación, Harry Baldwin decide
acometer con todo tipo de recursos disponibles (e incluso
extremos) con tal de asegurar que su familia esté
a salvo. En sí, la esencia de los pasos que sigue
Ray Milland es sorpresivamente coherente: asegurar comida,
combustible, armas, buscar lugares aislados, mantenerse
alejado del resto de la gente - que se ha dedicado al
saqueo y al caos -. Es claramente una posición
individualista, en contra de otras posturas de tipo
comunitario que se pueden ver en otros filmes apocalípticos
- en donde los supervivientes olvidan sus diferencias
y empiezan un lento y doloroso proceso de reconstrucción
-. Si bien es una óptica cínica, posiblemente
sea una visión mucho más realista que
otras utopías de la sci fi acerca de un
posible futuro termonuclear. Con su escaso presupuesto,
Milland transita por todos los estadíos posibles:
ladrones de recursos, sobreprecios, escasez de alimentos.
No todas esas escenas están resueltas de manera
elegante, pero sirven para revisar cada una de las opciones
posibles en semejante escenario.
Quizás los mayores problemas del filme pasen por
dos aspectos. Uno, es la elaboración de un clímax
dramático, en donde la película entra en
el carril rutinario propio de los filmes de pandilleros
de los 50 y 60. Milland debe hacer justicia con sus propias
manos sobre un trío de inmorales que ha ultrajado
a su hija. Pero es un segmento tan obvio y descolgado
- uno se pregunta por qué estos pandilleros hacen
idioteces sin cuestionarse sobre el fin del mundo o la
tragedia en ciernes - que resulta ajeno a lo que la película
venía elaborando. El otro punto discutible es la
postura filosófica y humana del protagonista. En
ningún momento uno puede sentir que los Baldwin
sean realmente humanos sino que son construcciones intelectuales
de los guionistas. Y Harry Baldwin, aún en su pragmatismo
extremo, no deja de tener una agenda política.
Cada vez que Ray Milland abre la boca, no es un individuo
sobrepasado por las circunstancias sino una persona que
se coloca a sí misma en un estrato superior y elabora
razonamientos discursivos. Hay cierta soberbia en el análisis
intelectual de Baldwin, quien termina por mirar el desmoronamiento
de la civilización occidental desde un páramo;
y a su vez elabora acalorados parlamentos panfletarios
sobre la necesidad del hombre de armarse y defenderse,
lo cual lo lleva a ubicarse como un conservador acérrimo.
En ese sentido, lo que hace Milland no es más que
ubicar al hombre en la categoría de animal anárquico
por naturaleza, a quien solo la presión de la presencia
de la autoridad y la fuerza lo hace mantener civilizado.
Desaparecido el gobierno, el individuo vuelve a ser salvaje.
Tal como dice en un momento: "yo decido abandonar
la civilización; y regresaré cuando la gente
vuelva a ser civilizada".
Polémico, dispar, con un valor de producción
barato, Panic in Year Zero! es sin dudas un filme
inteligente. No resuelve todas sus situaciones de la
mejor manera, pero sobreabunda en ideas. Y aunque sus
personajes carezcan de fluidez y naturalidad, la historia
representa de una manera más que coherente todas
las situaciones posibles que se pueden suscitar en un
escenario post guerra nuclear. A mi juicio, un filme
subvalorado injustamente. |