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USA / Marruecos, 2008 : Jonas
Ball (Benjamin Keynes), Matthew R. Anderson (oficial Wally
Hamer), Jon Huertas (sargento Vincent Degetau), Michael
C. Williams (sargento Trinoski), Sam Hunter (sargento
Tim Cole) Director
- Daniel Myrick, Guión - Daniel Myrick, Mark
A. Patton & Wesley Clark
TRAMA : Afganistán,
en el marco de la guerra contra el terrorismo. Benjamin
Keynes es un operativo de la CIA que dirige un escuadrón
encargado de hallar un informante que se ha refugiado
en el desierto. Pero en el trayecto comienzan a ocurrir
extraños sucesos. Aparecen luces en el cielo,
las cuales empiezan a seguir al pelotón. No pasa
mucho tiempo antes que los soldados comiencen a inquietarse
y a sospechar que su misión real no es cazar
a un soplón perdido. Y, bajo la presión
de la tropa, Keynes se ve obligado a admitir el verdadero
objetivo de la operación: observar y hacer contacto
con las luces, las cuales se cree que son manifestaciones
de una inteligencia extraterrestre. Pero la tropa se
extravía en el desierto, los recursos se acaban
y las luces han comenzado a diezmar al escuadrón.
Y a menos que ocurra un milagro, Keynes y los suyos
tendrán los días contados.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Si alguno de ustedes quiere saber qué ocurrió
con la dupla de creativos detrás del megasuceso
de El Proyecto Blair Witch,
yo les cuento: Eduardo Sanchez ha estado dirigiendo joyitas
directas a video como Alterado,
y su ex socio Daniel Myrick ha sido responsable de bodrios
como El Objetivo. No hay nada en todo el filme
que funcione como la gente; todo es anodino y a medio
cocinar, y da por tierra las expectativas que la premisa
se encargaba de vender.
A esta altura del partido ya a nadie le sorprende que
los Estados Unidos considere a Afganistán e Irak
como sus provincias. Los tipos entran y salen como
panchos por su casa, sin pedirle explicaciones a nadie.
A su vez, todo esto termina siendo asimilado por la
cultura norteamericana como algo natural, sin cuestionar
la legitimidad de usurpar el territorio de una nación
ajena. Para Hollywood, es sólo un lugar exótico
a donde van a vivir aventuras sus modernos cowboys armados
con rifles M16. Para El Objetivo, el ejército
norteamericano es una fuerza justiciera que puede perseguir
a quien sea en su propio país. Y más le
vale a la gente que colabore, sino serán visto
como traidores y terroristas.
Dejando de lado el deleznable subtexto político
de todo esto, El Objetivo es un bodrio de proporciones
mayúsculas. Al menos en Arenas
Rojas había otro pelotón perdido en
un país musulmán que debía enfrentarse
a un demonio ancestral y hacía cosas más
interesantes. Pero acá las cosas vienen mal cocinadas
desde el vamos, eligiendo a un actor completamente anodino
como protagonista. Con la excusa de que debe perseguir
a un soplón hasta el desierto, el tipo consigue
convencer a un pelotón de veteranos soldados
para que lo acompañe en la misión; y después
se la pasan caminando y peleándose entre ellos
todo el tiempo. Las luces aparecen a lo lejos - siempre
muy, muy lejos - y los atacan de vez en cuando.
Los tipos terminan por perderse, y las luces comienzan
a darle caza. Y todo esto en medio de demasiados diálogos
de calidad muy pobre.
Sin duda el desierto es un lugar fascinante para generar
un clima de suspenso y paranoia, pero Daniel Myrick es
el director menos adecuado para ello. El filme, simplemente,
carece de atmósfera. La amenaza no asusta demasiado
y, lo que es peor, tampoco hay demasiadas explicaciones
sobre el fenómeno. Esta gente se la pasa hablando,
escupiendo, puteando y caminando. Cada 20 minutos
aparece una lucecita, hace algo rápido y desaparece.
Y, a mi juicio, ver lucecitas y soldados caminando - una
y otra vez - no se corresponde con mi idea de entretenimiento.
El Objetivo es mediocre por donde se la mire.
Uno se la pasa esperando que el filme despegue en algún
momento, cosa que jamás ocurre. Por supuesto
el climax intenta dejar algún tipo de enigma,
pero no le alcanza para redimir los anodinos 90 minutos
previos. Mi consejo: evítela, o alquile
Red Sands. Tiene una
premisa similar, pero está mucho mejor hecha.
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