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Seguimos buscando la mejor versión de Dracula. Y seguimos
sin encontrarla. Ojo, que esto no desmerece a la clásica versión
alemana (y no autorizada) de 1922 que comentamos aquí. Existen
muchas cosas rescatables en el film de Murnau, pero coherencia no
es una de ellas. Y no es culpa del film, del director o de los guionistas,
sino de la trágica suerte que ha corrido esta película
con el paso del tiempo y por lo cual hoy sólo nos llegue un
collage de retazos de los que debió ser la película
original.
La historia de Nosferatu es bien conocida. El estudio alemán
Prana-Film filmó esta adaptación no oficial
de la novela de Bram Stoker, con retoques cosméticos tanto
a la historia como a los personajes como para que no fuera una copia
evidente. Eso no impidió que la viuda de Stoker le hiciera
un juicio enorme por plagio, llevando al estudio a la quiebra y
persiguiendo a todas las copias existentes, ordenándolas
quemar. Varias copias han sobrevivido con el paso de los años,
de modo clandestino y por cinéfilos que han entendido el
valor de la obra. El problema es que una gran cantidad de esas copias
difieren en metraje, y es casi imposible restaurar el film a su
duración original.
Esto explica notorios agujeros de coherencia en la historia. En
especial, en la transición de Orlock desde la supuesta Transilvania
hasta Wisburg. Es inexplicable cómo Knock (que es el equivalente
de Renfield) cae bajo el poder del vampiro y termina en el siquiátrico,
sin siquiera tener contacto con éste (a no ser por la carta
original). El clon de Van Helsing cumple un papel realmente secundario,
tan sólo para reflexionar sobre algunas plantas y animales
carnívoros. Hutter - Harker cae en la red de Orlock, se cura
solo y regresa justo a la ciudad para traer el Libro de los Vampiros
que contiene la receta para destruir a Nosferatu.
Y mientras la última mitad del film se desenvuelve de un
modo extraño, hay secuencias que no dejan de ser interesantes
por lo inusual. Aquí Nosferatu es el ejército de un
solo hombre; arma su carruaje, carga su cajón, se despacha
a Wisburg por barco, desembarca y se lleva el ataud a cuestas hasta
la mansión pegada a la de los Hutter. Es realmente raro ver
a semejante individuo por las calles del pueblo con su cajón
mortuorio al hombro.
Dejando de lado las incongruencias y las particularidades, Nosferatu
es una película interesante. En especial el enfoque del personaje
central, que es tratado como una verdadera encarnación del
mal. Siempre me viene a la mente la inmortal frase de James Woods
en John Carpenter´s Vampires: "estos no son un
puñado de jodidos maricones en ropa de lujo y con ridículos
acentos europeos". Orlock es demoníaco; se ve como tal,
habla poco, impone el terror y cuando llega a Wisburg es una verdadera
máquina de matar (por ello el pueblo lo confunde con la peste,
y hay desfiles de ataudes todos los días). No tiene medias
tintas. Mientras que las secuencias con Hutter y Orlock en el castillo
parecen algo extensas y aburridas, la cosa cambia cuando sube al
Demeter y empieza el viaje. El film le da bastante tiempo
a toda esta parte de la historia, y es donde se producen las apariciones
más logradas de Nosferatu como figura terrorífica.
Se transforma en tierra y ratas, se reconvierte en la criatura monstruosa,
extermina a la tripulación y parte sin miramientos a seguir
con su tarea. Tambien es cierto que a bordo del Demeter siguen
los errores de continuidad del relato, con marineros que desaparecen
misteriosamente de una escena a otra. En fin.
El film logra un muy buen clima en Wisburg, con la masacre generalizada
de los pobladores. Pero cuando comienza a construir una atmósfera
efectiva, aparece El Libro de los Vampiros como un deux
ex machina del guión, y Mina - Ellen lo toma literalmente
(¿y si la receta del libro no hubiese sido efectiva?).
Como Ellen es virgen (... parece que Hutter es otro que cayó
bajo las reglas del conservadurismo de la época), es la única
que puede matar a Orlock, ofreciéndose en sacrificio y de
ese modo, forzando al vampiro a permanecer con ella hasta la llegada
del amanecer. La luz del sol terminará por destruir a la
criatura.
El final está bien pero suena algo expeditivo. Quizás
el problema pase por las rutinas cinematográficas a las que
estamos acostumbrados, de que donde hay un villano debe haber un
héroe en pantalla y por tiempos iguales. El villano es Orlock,
pero no hay un protagonismo definido del lado del bien; son todas
figuras que cumplen con pequeñas partes, y ninguna sobresale
sobre la otra. Por ello la cita final de Orlock y Ellen queda algo
descolgada y suena sorpresiva.
Sin dudas es un film mucho mejor que las versiones de
Bela Lugosi y de Christopher Lee.
El problema es la desastrosa edición, fruto de recomponer
como se pudo el film. Las actuaciones están bien (dentro
del estilo exagerado del cine mudo), pero no son naturales. La presencia
de Max Shreck impresiona pero le falta tiempo de pantalla. Es una
película correcta, vista con los ojos actuales, pero un film
incompleto. Obviamente la sombra de Nosferatu ha terminado
por influir enormemente en el género de terror con el correr
de los años, lo que habla de su valía. Al respecto,
sería interesante ver dos filmes relacionados: la versión
moderna de Werner Herzog y con Klaus Kinski como Nosferatu, y la
excelente metaficción La Sombra del Vampiro, donde
se trabaja con la premisa que Max Schreck era un vampiro real contratado
por Murnau. En todo caso, son dos excelentes obras complementarias
para acompañar a este clásico. |
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