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TRAMA : El veterano pistolero Jack Beauregard
se encuentra en planes de retirarse e ir a vivir a Europa.
Pero la noticia de la muerte de su hermano Nevada Kid
lo pone en un sendero de venganza. Nevada participaba
en la sociedad de explotación de una mina de
oro con el poderoso hacendado Sullivan, la cual resultaba
un timo camuflado para blanquear oro robado. Mientras
Beauregard se abre paso hacia Sullivan, eliminando a
sus pistoleros, se le cruza en el camino un extraño
personaje que dice llamarse Nadie. Nadie
conoce toda la historia de Beauregard, sus intenciones,
e incluso colabora para desmantelar numerosos atentados
contra el veterano pistolero. Intrigado por el extraño
individuo, Beauregard lo acepta como compañero
en su travesía, pero Nadie termina por
hacerle una extraña propuesta: abandonar la venganza
contra Sullivan e ingresar en los libros de historia
como una leyenda, al enfrentarse él solo contra
la "pandilla salvaje", una escuadra de 150
pistoleros a las órdenes de Sullivan que se encuentra
asolando al Oeste.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Posiblemente el mayor director de cine de culto de la
cinematografía italiana sea, junto con Federico
Fellini, el renombrado Sergio Leone. La vida y obra de
Leone fue un tanto particular: sus comienzos fueron realmente
muy tempranos (era asistente del director a los 17 años),
debutó en la dirección muy joven (a los
25 años) y prácticamente se había
retirado a los 46 años. Su última obra,
Erase una vez en América, tiene fué
rodada después de un intervalo de 10 años.
Uno no posee tantos datos sobre Leone, pero al parecer
era una persona altamente insegura e irascible, amén
de que padecía de excesos alimenticios que le
produjeron con el tiempo trastornos severos de salud
y que culminaron con el infarto fatal que segara su
vida a los 60 años. Con tan sólo 11 filmes
en su haber, sin dudas Leone es uno de los directores
más influenciales de la historia del cine. Su
período de oro (1964 - 1971) introdujo un nuevo
lenguaje cinematográfico, decodificando al Western
según las reglas del mundo del comic. Un cine
de personajes, de actitudes, de cuidadísimos
planos, de atmósferas. Leone es la estilización
del Western.
El apogeo del spaghetti western coincide con
su primer obra de la era de oro: Por un Puñado
de Dolares (1964). Y pronto la cinematografía
italiana, tan exploitation y tan acostumbrada
a la baja calidad, se encontraría dando cátedra
de excelente cine comercial. Pero como suele pasar con
todas las modas, la saturación de clones terminó
por derrumbar al género - en un momento Italia
llegó a producír cerca de 600 filmes al
año - . El comienzo del declive lo marcará
la mediocridad de las obras, así como la aparición
de las comedias que parodiaban al género como
la popular Me Llaman Trinity (1970). Es generalmente
aceptado que el último spaghetti western
memorable es precisamente Mi Nombre es Nadie
(1974), un filme basado en una idea de Leone.
La dirección aquí queda en manos de Tonino
Valerii, que fuera director asistente de Leone en Por
un Puñado de Dolares y Por Unos Dolares
Más. Pero aquí Leone, además
de aportar la idea trabaja como director no acreditado,
lo cual se nota enormemente. Prácticamente la
carrera de Valerii pasaría sin pena ni gloria,
y éste parece un caso similar a The
Thing from Another World (1951), donde un director
experimentado (Howard Hawks en aquél caso) mete
los dedos para realzar la obra de un joven aprendiz.
Como Christian Nyby, Tonino Valerii se perdió
en las bambalinas de la historia sin heredar ni el 5%
del talento de su maestro.
Il Mio Nome E Nessuno es un western curioso. Desde
el punto de vista comercial fué vendido como si
fuera un filme de Leone, y prácticamente el 70%
de las escenas calzan a la perfección en el estilo
del maestro. Pero el 30% restante es la comedia payasesca
de Terence Hill, que repite todos los manerismos de su
querible Trinity. El problema es que esos dos filmes
a veces chocan; por un lado la estilización y la
solemnidad del relato de Henry Fonda y por el otro lado
Terence Hill haciendo sus habituales juegos de manos y
trompadas. Hay momentos en que Nadie es un personaje
irritante y el espectador quisiera verlo fuera de la trama.
Pero el otro aspecto curioso es el caracter alegórico
de la historia. Habiendo visto varias reviews
de la película, me resulta extraño que
nadie se haya dado cuenta de esto, y eso que el filme
lo describe con trazos gruesos. Nadie es una
especie de ángel que viene a ayudar al personaje
de Henry Fonda. En la escena en que se encuentra por
comprar un caballo, anda con la cabalgadura a cuestas
- la que tiene forma de alas -. Sus apariciones misteriosas
e inesperadas, sus excelentes habilidades como pistolero,
su extraño nombre, sus raros propósitos,
toda la información que posee acerca de Jack
Beauregard... es obvio que no es una persona normal.
Uno incluso puede pensar que es un ángel que
ha venido a llevarse al pistolero; la escena final con
Henry Fonda partiendo a Europa puede parecer la partida
hacia el otro mundo. Una partida con gloria.
Pero el gran problema aquí es Valerii. No entiende
nada de cómo va la idea, y la juega decididamente
en tono de comedia burda, con Terence Hill repartiendo
palizas a diestra y siniestra. Todo el concepto alegórico
del filme - el angel guardián del pistolero,
la superbanda de 150 matones que viene a ser como un
enjambre del mal, la calificación a Beauregard
de que "es la única semilla de justicia
en estos lugares" - se desmorona por momentos,
y es como si el director no supiera muy bien cómo
jugarlo. Por ejemplo, la venganza de Beauregard queda
trunca y uno podría asumir que el ángel
convenció al pistolero de la futilidad del ojo
por ojo, diente por diente. Pero no; Beauregard
simplemente es comprado. Es más; el ángel
motiva al pistolero a que desate una matanza contra
la super pandilla que asola el Oeste. Y en vez de aniquilarla,
sólo elimina a la gran mayoría, quedando
Nadie en el lugar de Beauregard con la idea de
crear su propia leyenda. Es incomprensible.
Obviamente el guión no termina por definir qué
punto de vista va a adoptar. Y mientras que el argumento
tiene numerosos peros, cinematográficamente es
espectacular. La primera toma, donde Henry Fonda liquida
a los pistoleros en la barbería es sencillamente
genial. Es Leone puro. Del mismo modo, el exterminio
de la pandilla salvaje (un homenaje de Leone a Sam Peckimpah,
el cual incluso figura con una lápida en el cementerio
donde yace el hermano de Beauregard) está filmado
de modo excelente. A esto se suma la gran perfomance
de Henry Fonda, un actor que nunca transmite demasiado
con su figura larga y bucólica, pero en este
papel y en el del asesino siniestro de otro recordado
film de Leone Erase una vez en el Oeste termina
por lucirse en gran forma.
Es una película despareja, llena de propósitos
contrapuestos, pero sin duda es un espectáculo
placentero. Y como siempre, la formidable música
de Ennio Morricone (en especial su versión western
de La Cabalgata de las Valkirias) la realza hasta
convertirla en inolvidable.
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