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Los 70 fueron una época de oro para el horror en
TV. Personalmente nunca me asusté con los monstruos
de la Universal, ni con el horror gótico
de la Hammer (siempre lo encontré demasiado
teatral, demasiado dialogado y poco gráfico). Pero
con muchos telefilmes de la década del 70, el recuerdo
(y las pesadillas) son imborrables.
El responsable de la mayoría de estas películas
memorables fue Dan Curtis, un nombre que ya mencionamos
al hablar de La Trilogía
del Terror. Curtis fue un productor y director brillante,
al cual no se le ha reconocido todo el crédito
que merece, y que nunca pudo escapar de los límites
de la caja boba. Sus producciones de terror - mayormente
guionadas por el gigante del género, Richard
Matheson - son realmente escalofriantes. Uno tiene que
pensar en qué gran talento poseía Curtis,
ya que el formato de un telefilm - escasa duración,
numerosos cortes comerciales - no es el mas apto para
desarrollar suspenso, además de los presupuestos
medidos, limitaciones respecto a lo gráfico de
la violencia, y un casting de actores clases B. Sin
embargo, en las obras de Curtis estos factores juegan
a favor del resultado final, exigiendo mayor creatividad
con los recursos escasos y los límites impuestos.
Y, ya fuera que Curtis dirigiera, escribiera o produciera,
resultaban inconfundiblemente ser sus obras, tal como
sucedía con las cintas de George Pal.
De la producción de Curtis surgieron clásicos
del terror como la mencionada Trilogía,
Sombras Tenebrosas, y por supuesto, su obra más
popular, que en muchos países se conoció
como Lo Increíble, y acá optaremos
por llamarla por su título original en inglés
: The Night Stalker (sería el acosador
nocturno, aunque también se la conoció
como El Cazador Nocturno).
Corre el año 1972, y Curtis ya era conocido
por Sombras Tenebrosas (Dark Shadows),
una telenovela que comenzó con aires góticos
y que, en un alarde de creatividad o delirio, comenzó
a incorporar vampiros, fantasmas y hombres lobos a la
trama, lo que la convirtió en un éxito
y una serie de culto. Pero Dark Shadows fué
cancelada abruptamente tras 5 años exitosos en
el aire, y si bien tuvo un par de filmes que continuaron
la obra (House of Dark Shadows y Night of
Dark Shadows), el filón terminaría
por agotarse para Curtis. Es entonces cuando da con
un relato de Jeff Rice de 1970, llamado The Kolchak
Tapes, que trata sobre la existencia de un vampiro
en Las Vegas. Ciertamente el setup es más
que interesante, ya que Las Vegas - la histórica
ciudad del juego de Estados Unidos - es una ciudad que
nunca duerme, con actividad durante las 24 horas gracias
a sus casinos, además de todo el escenario que
la rodea, y de la naturaleza de la ciudad en sí
: el desierto desolador sobre el cual se asienta, la
historia mafiosa que dió origen a la ciudad,
el habitual descubrimiento de cuerpos en el desierto
- pases de facturas mafiosas -, etc.
Curtis presenta el proyecto a la ABC, quienes
le dan luz verde para un telefilm. Para montar la historia,
sube al carro a Matheson, quien escribe un impecable
libreto dejando muy poco del original de Rice. Pronto
el autor original discreparía con Curtis y amenazaría
con un juicio, terminando por darle el crédito
de creador del film (y de la serie posterior). Y le
terminaría por dar la dirección a John
Llewellyn Moxey, un hombre que vivió dirigiendo
episodios de series, entre ellos, Misión Imposible,
Los Vengadores, Reportera del Crimen,
y muchísimos más.
Lo que no sabían Curtis, Matheson y Moxey, es
que terminarían por dar a luz a un film legendario.
En su estreno, The Night Stalker arrasa con los
rating, obteniendo 54 puntos y que un tercio de los
estadounidenses queden pegados al televisor, viendo
las andanzas del vampiro de Las Vegas. La ABC
pronto pediría una secuela, que vendría
en 1973 (The Night Strangler, sobre un alquimista
que obtiene la inmortalidad a partir de la sangre de
sus víctimas), esta vez con la dirección
de Curtis, y llegaría la serie de TV en 1974,
durando sólo una temporada. Pero con dos telefilmes
y 20 episodios, la serie llevaría una vida eterna
de retransmisiones en otras cadenas de TV, y obtendría
el status de culto. Chris Carter la tomaría como
inspiración para Los Expedientes X, e
incluso Darren McGavin aparecería un par de veces
en la serie de Carter.
No es difícil saber por qué The Night
Stalker fue tan exitosa. En primer lugar está
la interpretación de McGavin como Kolchak. McGavin
siempre fue un actor secundario cuya interpretación
más recordada fue la violenta serie de TV Mike
Hammer (1958). Pero Kolchak es sin duda, el personaje
por el cual lo recordarán siempre. Desaliñado,
en su eterno traje blanco, con sombrero de paja, dueño
de un increíble mal gusto, cobarde, siempre bromeando
sobre las cosas terribles que se entera, siempre peleando
con su jefe Vincenzo del Servicio Independiente de Noticias,
y boicoteando o estafando a amigos y conocidos para obtener
lo que quiere. Pero siempre un tipo que nos cae simpático.
Sin embargo, hay bastantes cosas que difieren entre
la serie posterior y el primer telefilme. El ya comentado
escenario de Las Vegas, el hecho de que Kolchak tenga
novia, el auto que maneja (un Camaro en vez del clásico
Mustang destartalado que todos conocemos). No es un
periodista permanente de la agencia de noticias, sino
un free lance contratado. Esto a su vez es usado
como setup para The Night Strangler, donde
es nuevamente empleado por Vincenzo, y la acción
se traslada a Seattle. Y en la serie lo vemos por fin
en Chicago, donde todos lo recordamos.
Pero analizando el telefilme en sí, es de una
gran calidad. Como decíamos antes, el bajo presupuesto
juega a favor de la creatividad, y la película
adquiere momentos de gran suspenso, cuando no de buenos
sustos. No se ve sangre ni matanzas, pero sin embargo
las apariciones del vampiro son escalofriantes, y todo
el efectismo se basa en una banda sonora carente de
música, el sonido de la respiración, efectos
de luces y algúnas cámaras lentas (o sea,
todos efectos mínimos). Comparemos esto con el
horror de hoy en día, y veremos qué malos
son los directores de terror que tenemos en la cinematografía
actual. La escena en que el vampiro ataca en el estacionamiento,
despachando a un dobermann que lo ataca, o cuando se
encuentra rodeado por la policía y comienza a
lanzarlos por los aires como si fueran muñecos,
es impresionante. Sin hablar de cuando Kolchak lo combate
en el caserón en las afueras de Las Vegas. Todas
escenas con mínimos efectos especiales, y basándose
en los temores más primarios del ser humano (la
oscuridad, los sonidos amenazantes). Además de
la dirección de Moxey, que muestra al vampiro
como un animal desatado, una fuerza plena de furia e
indetenible. No es ciertamente - como diría James
Woods en John Carpenter´s Vampires - "un
europeo mariquita en smoking" (que era el concepto
habitual del vampiro, desde el Dracula
de Bela Lugosi de los 30 hasta el de Christopher
Lee de los años 70), sino un animal salvaje
sediento de sangre, y totalmente brutal en su accionar.
Por el otro lado está el desarrollo de la investigación.
La evolución del descreímiento de Kolchak
hasta la aceptación de que el asesino podría
ser un vampiro es muy creíble. Hay una identificación
plena del espectador con lo que a Kolchak le parece
ridículo. Además, el tono del relato -
un monólogo en primera persona, muy propio de
los policiales negros - setea muy bien a las escenas.
Y por último está el tono deprimente del
desenlace - Kolchak elimina al vampiro, con el visto
bueno de la policía, a cambio de la historia...
pero la policía lo echa de Las Vegas y es condenado
a callarse para siempre, bajo pena de ser encerrado
en un asilo -, que termina por redondearlo como policial
negro.
Es una película memorable; la serie posterior
quizás bajara un poco su calidad - no todos los
efectos ni monstruos eran de buena manufactura -, pero
siempre era muy agradable de ver, y con algunos episodios
(la vampira, el demonio vestido de seda, el hombre
lobo) realmente impresionantes. Durante mucho tiempo
Dan Curtis intentó llevar a Kolchak a la pantalla
grande, pero lamentablemente su deceso - en Marzo 2006
- sepultarían con él sus aspiraciones.
La ABC montó en el 2005 una nueva versión
con Stuart Townsend y Gabrielle Union, pero al público
(ni a los seguidores) les gustó. Además
de que Townsend parece un desaliñado adolescente
- alejado de los trajes blancos de McGavin -, la estética
y temática se alejan del humor negro de la serie
de los 70. Y si bien, en el piloto, se mostraba a un
Darren McGavin digitalizado rondando por las oficinas
(como si fuera un pase de postas a los nuevos intérpretes),
la serie no llegaría a los 10 episodios. Es una
lástima, y una confirmación más
de que en Hollywood solo hay simios dirigiendo a la
industria.
| CARL KOLCHAK |
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Los filmes basados en el personaje de Carl Kolchak
son: The
Night Stalker (1972) y The
Night Strangler (1973). Night
Stalker (2005) es el piloto de una serie remake
producida por Frank Spotnitz y que sólo duró
10 episodios en el aire. |
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