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TRAMA : Robert trabaja en una agencia funeraria
que se encarga de recoger los cadáveres de accidentes
y homicidios. Pero en su vida particular Robert y su
concubina Betty tienen un inusual fetichismo con la
muerte. Su casa está llena de órganos
y fragmentos de cadaveres que Robert ha ido tomando
de su trabajo. Un día debe deshacerse de un cuerpo
hallado en un bañado, pero Robert decide robárselo
y llevarlo a su casa. Pronto él y Betty comenzarán
una relación necrofílica con el cadaver,
pero las cosas empiezan a salirse de madre cuando pierde
su puesto en la funeraria y Betty lo abandona, llevándose
el cuerpo consigo. Lo que sigue es una espiral descendente
de destrucción, donde Robert sólo encuentra
placer con los muertos.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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En los años 70 hacer cine extremo era rentable.
Los primeros pasos datan de la época del seudo
documental Salvaje Mondo Cane, donde aparecían
falsas muertes y accidentes; después llegaría
toda la oleada del hiper sangriento cine de horror italiano,
con Zombie y Holocausto Canibal entre otros
títulos. Una mala prensa, la prohibición
en varios países o una poda salvaje de la censura
aseguraban un status de culto automático
y la circulación clandestina de dichas películas
de mano en mano. Y donde se podían estrenar, la
gente acudía en masa a ver la curiosidad (el por
qué habían sido prohibidas).
No hay mejor mecanismo publicitario que la censura.
En una gran cantidad de países que, en aquella
época, vivían bajo el dominio de las dictaduras
de turno, la existencia de una lista negra de filmes
terminaba por ser una inversión a largo plazo.
Caídos los régimenes de facto,
los estrenos en masa de filmes prohibidos aseguraban
enormes recaudaciones de taquilla. La época del
destape - algo que comenzó con la caída
de los regímenes militares sudamericanos o la
muerte de Franco en España y el regreso a la
democracia - generó una industria de corto plazo
enormemente lucrativa. La gente acudía en
masa a ver películas que, si no hubieran estado
prohibidas, jamás las hubieran visto. Algunas
muestras gruesas del terror italiano, el cine político
y por supuesto la pornografía.
Nekromantik es una entrada tarde a la larga
lista de filmes prohibidos, del cuales todo el mundo
habla y se moviliza por verlo (o saber de qué
trata). Es bastante difícil calificar a Nekromantik,
aunque una definición bastante acertada sería
la de ser cine exploitation con ideas. Existen
momentos en que pareciera un film de David Cronenberg
con un guión escrito por el John Waters de los
inicios. Algunas ideas del film son bastante inteligentes
pero la mayor parte del tiempo está filmado con
extremo mal gusto. Si bien el tema central de la película
- la necrofilia - es tabu (ahora y siempre), creo que
el mismo guión podría haberse filmado
con trazos mas finos y menos explícitos. Existen
momentos en que la película muestra tener algunos
vuelos artísticos - sin ir más lejos,
el clímax parece un paralelo a El Imperio
de los Sentidos de Nagisa Oshima, otro film prohibido
por la censura -, pero la gran mayoría de las
escenas parece ser pornografía extrema.
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Obviamente la calidad del film es extremadamente amateur.
La fotografía es oscura, las actuaciones blandas,
y el presupuesto cero se nota. Los efectos especiales
de accidentes y cadaveres lucen terriblemente falsos y
exagerados, aunque para su época debieron resultar
impresionantes. La mayor parte del tiempo la dirección
es correcta, aunque haya un par de secuencias en las que
a Buttgereit se le dispara el delirio.
Robert y Betty son una pareja de individuos enfermos,
obsesionados con coleccionar partes humanas de los cadaveres
que él recoge en su trabajo diario. Como figura
en el documental que Robert ve en la TV, cuando uno
se acerca demasiado a algo que le produce fobia, la
mente humana puede reaccionar de modo totalmente opuesto
y terminar de abrazarla hasta convertirse en obsesión.
En este caso la repulsión de Robert hacia los
muertos se transforma en fetichismo. El paso siguiente
es la comunión carnal con los cadáveres.
Robert roba uno de ellos, le fabrican un miembro de
madera y pronto se encuentran teniendo un menage
a trois con Betty.
La escena en que los tres hacen el amor está
bastante bien filmada, con imagenes ralentizadas y un
buen juego de sombras. Hay momentos de trazo realmente
grueso, como Robert chupeteando el ojo del cadáver,
que no eran necesarios. Después en la escena
siguiente ellos comen plácidamente un grueso
bife (de carne común, aclaremos) mientras desangran
al cadáver en la pared de la pieza - esta escena
me resulta más chocante que cuando hacen el amor
-. Aclaremos que el cuerpo está en un avanzado
estado de putrefacción.
Donde comienza el espiral dramático descendente
es con la pérdida del trabajo de Robert. Betty
se va y se lleva el cadaver (debía ser parte
de sus bienes gananciales!), y Robert comienza un
declive autodestructivo. La secuencia en que agarra al
gato de Betty, lo mete en una bolsa y lo destroza contra
la pared como venganza no sólo es gratuita sino
patética. Mucho mejor desarrollada está
la escena siguiente, donde Robert va a ver un film de
terror slasher (que para él, sería
el equivalente de ver una película pornográfica).
Ese es un momento realmente inteligente del film, en donde
el necrofílico se aburre a todas luces con el patetismo
de las muertes que muestran en la pantalla, mientras que
en la platea la gente lo disfruta o se pone cachonda
(en el caso de las parejas). Como en Crash de Cronenberg,
el punto es que la muerte termina siendo afrodisíaca.
Para Robert es el contacto directo - la necrofilia -;
para el resto de los humanos normales, su rechazo y el
horror que provoca nos hace buscar lo inmediatamente opuesto
- el contacto fisico con humanos ... vivos -. Quizás
sea un clisé pero ¿cuantas parejas adolescentes
han ido a ver filmes de terror y han terminado más
ocupados en sus butacas que atendiendo el desarrollo de
la película?.
Lo que sigue es bastante obvio. Robert sale a buscar
una prostituta y sólo puede mantener relaciones
con ella cuando la mata. Y en la búsqueda del
mayor placer termina por matarse con un cuchillo mientras
tiene su último y máximo orgasmo - aquí
viene la referencia a Oshima -. La idea de la escena
está bien, pero está filmada del modo
más grueso posible, con un pene obviamente falso
y toneladas de jugo de tomate salpicando las paredes.
El minuto final, en que Betty llega al cementerio para
robarse el cadáver de Robert redondea el concepto
del film de modo brillante.
No es un film para estómagos sensibles. Tampoco
es una película que volvería a ver. Algunas
ideas del guión redimen al film de ser una basura
completa, y la mayor parte del tiempo me sentí
encontrando mensajes que el director transmitía
con la película. Sorprendentemente he sentido
que, como espectador, Buttgereit me manejaba los tiempos
y las sensaciones: aquí un momento de comedia,
otro allá para pensar, acá un momento
para horrorizarse y asquearse. No es cine arte del mal
gusto pero por momentos se le aproxima. |