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Alemania / Canada / USA, 2008
: Jason Statham (granjero), Leelee Sobieski (Muriella),
John Rhys-Davies (Merick), Ron Perlman (Norick), Claire
Forlani (Solana), Kristanna Loken (Elora), Matthew Lillard
(duque Fallow), Ray Liotta (Gallian), Burt Reynolds (rey
Konreid) Director - Uwe Boll, Guión
- Doug Taylor, basado en la saga de video juegos Dungeon
Siege escritas por Chris Taylor y publicadas por Microsoft,
Musica - Henning Lohner |
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TRAMA : En el reino de Ehb hay un hombre conocido
como granjero, que vive con su familia y se encuentra
totalmente apartado de las guerras entre el ejército
del rey Konreid y la raza de los Krugs. Pero cuando
los Krugs atacan la aldea de Stonebridge, producen una
masacre, matando a su hijo y secuestrando a su esposa.
El granjero comienza a seguir desesperadamente el rastro
de los Krugs, pero ello lo lleva a toparse con las tropas
reales y con el mismísimo monarca Konreid. El
hechicero del reino, Merick, cree percibir algo inusual
en el granjero y comienza a seguirlo. Mientras tanto
el mago oscuro Gallian ha tejido una conspiración
junto con el sobrino del rey para apoderarse del trono.
Pero la tenacidad del granjero parece ser el único
obstáculo que se interpone entre Gallian y su
deseo por arrasar a las tropas de Konreid.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Dungeon Siege era una serie de juegos de rol escrita
por Chris Taylor (el mismo del RTS Total Annihilation)
y publicado por Microsoft entre el 2002 y el 2006.
Y, como no podía ser de otra manera, pronto llamó
la atención del director Uwe Boll, cuyo metie
es la adaptación de videojuegos a la pantalla grande.
Si hay un personaje pintoresco en el mundo del cine
actual, es Uwe Boll. Este alemán comenzó
a dirigir películas en 1991 (dramas, comedias)
hasta que descubrió el mercado de los videogames
en el 2003 y se lanzó con la adaptación
de House of the Dead. Desde entonces, la temática
exclusiva de la filmografía de Boll ha sido llevar
al cine libretos basados en juegos populares. La inmensa
mayoría de sus filmes son desastres financieros,
pero Boll cuenta con mejores presupuestos a medida que
pasa el tiempo. El curro de Uwe Boll es que el
gobierno alemán reintegra hasta el 50% de la
inversión de los proyectos cinematográficos;
súmese a esto las regalías de las compañías
de videojuegos y la vida en video de sus películas,
y Boll siempre termina ganando algunos euros.
El tema es que sus filmes siempre fueron destrozados
por la crítica - con justicia -, e incluso se
ha ganado el título del peor director del cine
contemporáneo. Es posible que sea una calificación
excesiva - hay peores directores que Boll, y sus filmes
tienen cierto valor de entretenimiento, siquiera como
películas tan malas que terminan por ser buenas
en un sentido de humor camp -, pero la mala prensa
de Boll ha provocado que sus películas terminen
por ser vistas, tarde o temprano, aunque sea para burlarse
de ellas. Inclusive se ha hecho un petitorio popular,
juntando un millon de firmas vía internet, exigiéndole
que se retire del cine. Lo más gracioso de los
entretelones de esta historia es el episodio ocurrido
en Junio del 2006, cuando Uwe Boll retó a un
match de box a una larga lista de críticos y
directores de cine que vapuleaban sus películas.
Cinco críticos se presentaron al combate y Boll
los liquidó a todos. Realmente es un personaje.
Aquí Boll regresa al territorio de la fantasía
- tal como hiciera en BloodRayne
-; y sin dudas el fin del mundo debe estar cerca, ya que
se trata de un film medianamente digerible. Es cierto
que aquí le damos una calificación algo
generosa (lo correcto hubiera sido darle 2 atómicos
y medio), pero pareciera que Boll hubiera aprendido
un poco de cómo dirigir decentemente un film. Eso
no quita que haya barbaridades de diversa índole,
pero al menos como entretenimiento resulta pasable.
In The Name of The King: A Dungeon Siege Tale
es el enésimo clon de El
Señor de los Anillos. Y aunque parezca broma,
me resultó más potable que las plomizas
secuelas de Las
Cronicas de Narnia. El film toma segmentos completos
de la trilogía de Peter Jackson, y los reconstruye
según la óptica Boll. Pero, aunque
suene a mentira, la reconstrucción resulta mejor
que lo que uno puede pensar de antemano. Hay un combate
feroz en medio de los bosques, en donde el director
conjuga partes de la adaptación de Tolkien con
la batalla inicial en la Selva Negra de Gladiator,
pero al menos está hecho con gusto. Y cerca del
final, conduce una variante del combate del Abismo de
Helm, sólo que en una colina en vez de una fortaleza.
Las secuencias de acción están razonablemente
bien coreografiadas, y tienen un par de detalles originales.
Incluso Boll logra mantener cierta fluidez en el relato,
con buenos paneos (copiados de Jackson) pero con mejor
sentido de la continuidad que su experimento anterior
BloodRayne. Pareciera que el alemán hubiera
aprendido algo de cine.
En general la historia es bastante potable; y hasta
allí llegan las virtudes del film. Porque el
resto de In The Name of The King: A Dungeon Siege
Tale ya termina por entrar en el terreno de lo bizarro.
Comenzando por el casting, que es enormemente desparejo.
Jason Statham sigue siendo un buen héroe de acción,
pero cuando recién aparece en escena, no deja
de ser un inglés cockney vestido con un
disfraz barato. Ciertamente el mérito de Statham
es que nos olvidemos, al cabo de unos minutos, de que
no es el Turco que vendía las peleas de Brad
Pitt en Snatch. John Rhys Davies y Ron Perlman
aportan su aplomo habitual, y Ray Liotta desfruta con
su rol de villano, aunque es demasiado joven y no deja
de ser el mismo buen muchacho que acompañaba
a Robert de Niro en GoodFellas (es raro ver a
un mafioso haciendo de hechicero malvado). Burt Reynolds
está obviamente incómodo en el papel,
LeeLee Sobieski parece preguntar desesperadamente donde
está su cheque y, para postre, está la
espeluznante perfomance de Matthew Lillard como el sobrino
del rey. Decir que su actuación es malísima
es quedarse corto. Si el libreto hubiera podado a su
personaje, la película remontaría puntos
y hasta podría ser recomendable.
Pero además del casting, el libreto tiene agujeros
de coherencia. Por momentos pareciera que se hubiera
perdido alguna escena en el cuarto de edición.
El héroe se comporta con cierta inteligencia
lo mismo que el villano, pero el resto de los personajes
no, y encima hay volteretas ridículas del guión
que carecen de sentido - como la toma de dos legiones
por parte del duque para aliarse con los krugs sin que
los soldados protesten, que es completamente incomprensible
-. Para colmo, hay un montón de secundarios que
son completamente inexpresivos - el hermano de Solana,
por ejemplo -, y diálogos completamente anacrónicos
(demasiado modernos para la historia), amén de
toda una sarta de clisés propios del cine de
acción.
In The Name of The King: A Dungeon Siege Tale
no es un buen film, pero es uno que entretiene. Además
de sus pocas virtudes, uno puede divertirse apedreando
los errores de criterio artístico de Boll. Pero
tiene bastante buen ritmo y deja pasar el rato. Y, si
este no es el mejor film de Uwe Boll, por lo menos pega
en el palo. |