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Alemania, 1929 : Willy Fritsch
(Wolf Helius), Gerda Marcus (Friede Velten), Gustav von
Waggenheim (Hans Windegger), Fritz Rasp (Walter Turner),
Claus Pohl (Profesor Georg Manfeldt), Gustl Gstettenbauer
(Gustav) Director - Fritz
Lang, Guión - Fritz Lang & Thea Von Harbou,
basados en la novela homónima de Thea Von Harbou
TRAMA : Alemania, década
del 20. El poderoso industrial aeronáutico Wolf
Helius comienza a desarrollar en secreto una misión
para viajar a la Luna, basándose en los estudios
del profesor Georg Manfeldt y sus teorías acerca
de la existencia de oro en el satélite. Pero
el magnate Walter Turner está al tanto del proyecto
de Helius y lo chantajea para que le permita sumarse
a la expedición. Por si esto fuera poco, el socio
de Helius - Hans Windegger - recién se entera
de la misión lunar cuando Turner empieza a presionarlos.
Todos se suman al proyecto, incluyendo a la astrónoma
Friede Velten - la prometida de Windegger y de quien
Helius se encuentra secretamente enamorado -; pero cuando
el cohete llega a la Luna, nada saldrá como lo
esperado.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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La Mujer en la Luna es el último filme silente
de Fritz Lang, el director de culto tras los clásicos
M, el Vampiro de Dusseldorf, Metrópolis
y la saga del Doctor Mabuse.
Es considerada una película prototípica
en la ciencia ficción cinematográfica por
incluir numerosas ideas que más tarde otros filmes
de género - e incluso los viajes espaciales reales
- terminarían por adoptar como la cuenta regresiva,
el uso de combustible líquido para cohetes, la
gravedad cero en el espacio y el concepto de una nave
separándose en fases de lanzamiento. Todo ello
es fruto del asesoramiento científico de la película,
que contó con el aporte de Willy Ley y Herman Oberth,
quienes más tarde terminarían dentro del
proyecto de desarrollo de laas bombas voladoras V1
y V2 de la Alemania Nazi. Incluso el nazismo terminaría
por ocultar las copias del filme, pensando que develaba
demasiados secretos sobre sus armas misilísticas
de última generación.
Pero mas allá de la anécdota, La Mujer
en la Luna es una película terrible. Hay
escenas ocasionales en las que Lang logra mostrar su
virtuosismo con las cámaras, pero el libreto
de Thea Von Harbou es lento, complicado y soberanamente
cursi. Encima la versión original es de 200 minutos
(restaurada en el año 2000), así que se
hace eterna.
En los momentos en que Lang logra despegarse del guión,
la película eleva la puntería. Todo el
complot del magnate Turner para presionar a Helius es
muy propio de los ardides del Doctor Mabuse -
falsas identidades, señuelos para desviar la
atención y robar elementos para el chantaje,
uso de drogas para sedar a sus víctimas -, y
está muy bien montado, aunque sea una escena
bastante larga. La secuencia de despegue del cohete
es sencillamente espectacular - con tomas aéreas
de la base, movimientos coreografiados del personal
para desplazar la enorme nave a la plataforma de lanzamiento
en un tanque lleno de agua - y está dirigido
de manera notable. Cuando Lang tiene la posibilidad
de improvisar - p.ej. montar secuencias de acción
-, La Mujer en la Luna se transforma en otra
película y una que es definitivamente más
moderna que la época a la que pertenece. Pero
cuando Lang se ciñe al libreto de Von Harbou,
tiene el mismo ritmo cardíaco que un muerto.
Las escenas duran hasta diez minutos, son excesivamente
teatrales - la cámara ni siquiera cambia de plano
-, y los personajes son caricaturas. No ayudan en nada
la sobreactuación de la mayoría del elenco,
ni la ingenuidad y cursilería de las situaciones
pergueñadas por Von Harbou.
El tema con los libretos habituales de Von Harbou es
que se desploman bajo toneladas de inocente idealismo.
Aquí toda la historia no está concebida
más que en los mismos términos de la aventura
del oro del Western americano, sólo que en vez
de ir a California el escenario pasa a ser la Luna.
La rigurosidad científica salta por los aires
cuando llegamos al satélite, ya que en su cara
oculta tiene atmósfera, nieve, agua y por supuesto
oro. Y con la presencia del metal aurífero, la
gente se pone del tomate. El profesor enloquece,
el villano Turner se pasa de rosca de ambicioso, y el
conflicto se resuelve tras una balacera (!) en la Luna,
con los tanques de oxígeno afectados por los
disparos. Como el aire de la nave no alcanza para todos,
se van a sorteo. Como el resultado no es el esperado,
los héroes se sacrifican y los amores clandestinos
salen a la luz. Weidegger es drogado, la nave es piloteada
de regreso a la Tierra por un niño (!!!!), y
Helius se queda en la Luna para descubrir que Friede
también ha decidido quedarse. Títulos
finales y chim pún.
Pero para llegar a esto han pasado una cantidad interminable
de minutos y situaciones con diálogos poco brillantes.
La demostración de Turner a Helius acerca de que
es el mago de las mil caras - se pone las manos en el
rostro, hace unos movimientos raros, y de pronto aparece
con anteojos, barba, bigotes y rubio (!!) - es descomunalmente
ridícula. La actitud angelical de Friede es insufrible,
y peor aún es la de Helius, que cada vez que toma
las manos de la chica se descompone (en una de las peores
sobreactuaciones que he visto). El viaje a la Luna llega
recién a los 90 minutos de proyección, pero
en el medio nos hemos comido escenas eternas (como la
llamada de Helius a la fiesta de compromiso de Windegger
y Friede) que podían haberse podado directamente
ya que no aportan anda a la historia. Quizás el
mayor problema de las versiones restauradas, es que recopilan
todo el material hallado de una película y se la
incorporan ... aún cuando cuando ese corte difiera
de la visión original del director. Es un criterio
completista pero no uno que sea artísticamente
válido. Vale decir, si a una película se
le suman 30 minutos de escenas cortadas, uno obtendrá
casi todo el material que rodó el director pero
a su vez está forzando (o arruinando) el timing
del relato. Por algo esas escenas fueron podadas en su
momento. Sólo en escasas ocasiones las versiones
extendidas o restauradas (sic) realzan un film, pero la
mayoría de las veces lo arruinan con redundancias,
lo lastran con tiempos interminables y lastiman la fluidez
del relato. El editor de turno no es precisamente Fritz
Lang (o el director que sea), sino un tipo de talento
notablemente inferior.
La Mujer en la Luna es interesante como curiosidad,
pero es larga y aburrida la mayor parte del tiempo.
La edición es muy mala y resultaba necesario
podar escenas enteras. El guión es un canto al
melodrama. Pero en algunos momentos Lang logra sobresalir
por encima del mediocre libreto de su ex esposa. Y sólo
en esas escenas es cuando Die Frau im Mond termina
por valer la pena. |