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GB, 2010 : Scott McNairy (Andrew
Kaulder), Whitney Able (Samantha Wynden), Mario Zuniga
Benavides (vendedor de pasajes) Director
- Gareth Edwards, Guión - Gareth Edwards
TRAMA : Hace 6 años
la NASA detectó vida extraterrestre en el espacio
y mandó a una sonda a recoger muestras; pero,
en el regreso a la Tierra, la cápsula se descontroló
y terminó por estrellarse en México. Ahora
una enorme franja de México y Estados Unidos
- cubriendo de costa a costa - ha sido declarada como
zona infectada, ya que los especímenes alienígenas
han crecido hasta convertirse en miles de gigantescas
criaturas que depredan el lugar. El fotógrafo
Andrew Kaulder se encuentra en México para hacer
una cobertura periodística de la zona, pero recibe
la orden de sus superiores de encontrarse con la hija
del dueño del diario para el que trabaja, y acompañarla
de regreso - sana y salva - a Estados Unidos. Aunque
al principio chocan, Andrew termina haciendo buenas
migas con la muchacha, y ambos se encuentran a punto
de embarcarse en un ferry de vuelta a Norteamérica;
pero el robo de los pasaportes y del dinero que tenían
terminan por dejarlos en una situación delicada.
Ahora ambos deberán intentar cruzar la zona prohibida
por tierra, aunque ello depare una jornada plagada de
peligros mortales.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Muchos comparan a Monsters como la próxima
Sector
9, la cual es una analogía bastante acertada.
Aquí está el británico Gareth Edwards,
un tipo que empezó con todo esto experimentando
con efectos en video en la computadora de su casa. Utilizando
software comercial standard (léase Adobe After
Effects y cosas por el estilo) Edwards se hizo un
nombre como técnico en efectos especiales y obtuvo
algunas recomendaciones, con lo cual terminó haciendo
los FX para algunos documentales y series de la TV inglesa.
Con varios años de experiencia encima decidió
embarcarse en este proyecto para la pantalla grande, filmada
con un par de actores secundarios de la TV norteamericana,
haciendo los FX en la PC de su casa, y costando el miserable
presupuesto de 15.000 dólares. Oh si, este
tipo armó todo un rodaje de guerrilla con cámaras
digitales standard, improvisando diálogos sobre
la marcha, saltando del bus del tour que los llevaba por
México cuando descubría una locación
interesante, y filmando al momento lo que le saliera.
Después compaginó todo en su PC hogareña,
aplicó toda su sabiduría sobre Adobe,
y terminó creando una de las películas más
memorables del 2010. No sólo Monsters puede
rivalizar perfectamente con cualquier superproducción
hollywoodense en cuanto a la calidad de los FX, sino que
encima cuenta con un guión formidable, lleno de
situaciones originales e interesantes.
Ésta es ciencia ficción sólida,
pensante y apasionante. Edwards ha metido a la licuadora
una parva de influencias reconocibles, que van desde
la misma Sector
9, Cloverfield, Jurassic
Park, La
Niebla de Stephen King, Stalker de Tarkovsky
hasta cosas tan dispares como Lost in Traslation
y El Año que Vivimos en Peligro. Usted
tiene aquí dos historias: la del periodista que
debe aceptar, a la fuerza, el trabajo de llevar a la
niña rica hija de su jefe de regreso a
Norteamérica y, por otro lado, todo el escenario
apocalíptico de fondo que supone el estallido
de una incontrolable comunidad de criaturas alienígenas
surgido tras el impacto de la sonda espacial en la frontera
entre México y USA. La historia del dúo
de protagonistas no deja de ser una clásica crónica
de tiempos de guerra con visos románticos: Andrew
y Samantha son los polos opuestos, y viven en un escenario
plagado de peligros, controles militares y nuevas reglas
morales surgidas del caos de la situación (vean
sino el comercio ilegal de pasajes y armas que prospera
en las áreas fronterizas de la zona infectada).
Verlos negociar desesperadamente boletos de ferry es
bastante similar a Mel Gibson queriendo escapar de las
revueltas indonesias durante la caída de Sukarno
en The Year of Living Dangerously. Y tal como
Bill Murray y Scarlett Johansson en Lost in Traslation,
estos caracteres tan dispares - perdidos en un país
extranjero - terminarán desarrollando un
vínculo emocional de supervivencia, la necesidad
de sentir el abrazo de un extraño al toparse
con la horrible realidad que los rodea.
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En ese sentido hay un romance sutil de dos personajes
realmente interesantes... cosa que se le escapa al puñado
de críticos norteamericanos que han visto el filme
hasta ahora. Para esa tanda de botarates, una película
llamada Monstruos sólo puede mostrar explosiones
y criaturas mutantes - o sea, un espectáculo
pochoclero -. El filme aporta su cuota de escenas
en tal sentido pero Edwards ha puesto hincapié
en el desarrollo humano de los personajes, con lo cual
nos interesa la suerte que corren. El escenario de fondo
es lo que produce el cambio en la relación entre
los protagonistas (sino, fíjense en la secuencia
en la estación de servicio; el catalizador resulta
ser ese extraño ritual alienígena, similar
al apareamiento de las ballenas). Lo mejor de todo es
que dicho escenario va generando multiplicidad de lecturas
a medida que avanza la historia. Al principio es un teatro
de guerra (al estilo de Vietnam o Irak); pero después
se transforma en una versión alegórica sobre
la inmigración ilegal a Norteamérica. Andrew
y Samantha no difieren mucho de los "espaldas
mojadas" mexicanos que contratan a peligrosos
mafiosos para que les hagan cruzar la frontera (en la
ilusión de que encontrarán un mundo mejor
en territorio norteamericano). El caso ejemplar es la
escena en que ambos se sientan en el pico de una ancestral
pirámide mexicana, contemplando el gigantesco muro
de cemento que los norteamericanos han construído
para contener a los alienígenas - no sólo
a las criaturas sino aquellos que, como Andrew y Samantha,
quieren escapar del horror -. El dato accesorio es
que el muro es inútil y la "infección
alienígena" ha comenzado a arrasar suelo
norteamericano sin que la mayor potencia del mundo pueda
hacer algo efectivo para impedirlo.
Entre el buen desarrollo dramático y la excelente
alegoría, Monstruos termina resultando
un filme muy superior a las expectativas iniciales.
Aquí hay un rodaje tipo documental de guerrilla,
con cámara movediza pero no epiléptica
- no es el enfoque en primera persona de Cloverfield,
y la acción se puede seguir perfectamente mientras
da sensación de inmediatez -, y una construcción
de escenario apocalíptico absolutamente creíble.
Edificios partidos por al medio, barcos incrustados
en medio de la selva, tanques y aviones doblados a la
mitad, carteles de advertencia de peligro por todos
lados, movilizaciones masivas de personas, bombarderos
y helicópteros surcando los cielos constantemente,
gigantescas alambradas electrificadas. Es una alegoría
muy paranoica sobre la inmigración ilegal y la
cacería constante de esos "extranjeros".
Y, cuando las criaturas aparecen, son unos pulpos gigantes
a la usanza de los monstruos de La
Niebla de Stephen King. Sus entradas en escena son
shockeantes, y están rodadas de manera impecable.
Sinceramente admitir que todo esto ha sido montado con
míseros 15.000 dólares parece una broma.
Monstruos es un filme fascinante. Uno espera
tener prontas y excitantes noticias sobre el futuro
artístico de Gareth Edwards, así como
de los actores Scott McNairy y Whitney Able. Sus perfomances
son excelentes, la idea es brillante y la ejecución
es perfecta. Es una película inteligente con
múltiples lecturas, y desde aquí la recomendamos
de todo corazón. |