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USA, 1957 : Lola Albright (Cathy
Barrett), Grant Williams (Dave Miller), Les Tremayne (Martin
Cochrane), Trevor Bardette (profesor Arthur Flanders),
Phil Harvey (Ben Gilbert) Director
- John Sherwood, Guión - Jack Arnold & Robert
M. Fresco
TRAMA : Un meteorito se estrella
en el desierto norteamericano cerca del pueblo de San
Angelo. Quedan esparcidos fragmentos a su alrededor,
los cuales son encontrados por un geólogo de
la oficina local de minería, quien se lleva una
muestra para analizar. Pero a la mañana siguiente
el oficial aparece muerto y su cuerpo está completamente
petrificado. Dave Miller es el otro géologo local
y decide investigar el suceso. La oficina ha quedado
completamente destrozada y más de cien kilos
de rocas negras están desparramados por el lugar.
Y cuando otro incidente similar ocurre en las afueras
del pueblo, Miller llega a la conclusión de que
la causas tiene que ver con las rocas negras. Con la
ayuda de Arthur Flanders, su viejo profesor de universidad,
comenzarán a experimentar con las piedras. Accidentalmente
descubren que estas rocas alienígenas crecen
de tamaño cuando entran en contacto con el agua.
Y pronto se creará una situación de pesadilla
cuando comience la breve pero intensa temporada de lluvias
en la localidad de San Angelo, provocando que los cristales
crezcan hasta alcanzar una estatura gigantesca y generando
una amenaza imparable para todo el pueblo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Monstruos de Piedra es una de las últimas
películas de la etapa de oro de la Universal
en el terreno del cine fantástico (que comenzara
en los años 30 con las clásicas adaptaciones
de Frankenstein
y Drácula, y que
en el medio diera origen a otros monstruos memorables
como el hombre lobo y el monstruo
de la laguna negra). Aquí se reúnen
el director John Sherwood (de la última secuela
de la laguna negra, El Monstruo
Camina Entre Nosotros) y el papá de gillman,
Jack Arnold, devenido en guionista para esta ocasión.
Es una película muy buena empañada simplemente
porque el monstruo (o la amenaza de turno) no resulta
muy terrorífica que digamos.
Podríamos rebautizar a Monstruos de Piedra
como El Ataque de los Carbones de Leña Asesinos.
Allí radica el principal problema de The Monolith
Monsters. Uno ve a estos tipos recogiendo piedras
que se convierten en letales cuando se mojan y no deja
de pensar en lo que pasaría con nuestro asado
de los domingos cuando los carbones se empapan con la
grasita de los chorizos. Por lo demás, los
diálogos y las situaciones son muy buenos. Los
protagonistas tienen dos dedos de frente, actúan
rápido y descubren pronto cúal es la amenaza.
Incluso hay algún que otro momento de tensión,
como cuando una niña recoge una de las piedras
negras, se la lleva a la casa y - ante la insistencia
de la madre de mantener la limpieza - decide enjuagar
a la roca en el lavabo. Lo que sigue es un artilugio
del guión para evitar caer en la crueldad - lo
lógico es que, si la niña empezó
a petrificarse a partir de su mano, los médicos
decidieran amputar el brazo -, con los doctores apareciendo
a último momento con la solución de turno.
Donde las cosas repuntan mucho, es cuando llega la
temporada de lluvias a San Angelo. Las escenas en donde
los cristales crecen hasta decenas de metros de altura,
se caen y se parten (y los restos empiezan a multiplicarse)
son excelentes. Incluso la visión del avance
de los cristales sobre el llano del valle y en dirección
al pueblo son formidables. Lo ilógico es que
esa formación proviene del lugar original donde
cayó el meteorito, cuando quedaron varios cientos
de rocas negras esparcidas por otros lugares del desierto
- por ejemplo, en la casa de la niña antesmencionada
-.
La idea de los minerales asesinos está,
dentro de todo, bien hecha. Al menos no es la idiotez
del petróleo viviente de Phantoms
de Dean Koontz. Quizás el otro detalle bobo sea,
en mitad del clímax, que los protagonistas quedan
stand by a la espera de la decisión del
gobernador para poder volar una presa y acabar con la
amenaza mineral. Es una muestra de excesivo respeto
por la autoridad.
Para la trivia figura como el héroe de turno
Grant Williams, años después de ser miniaturizado
en El Increíble
Hombre Menguante; y Les Tremayne de La
Guerra de los Mundos (entre otra parva de títulos
de ciencia ficción en su carrera).
Monstruos de Piedra es buena sci fi.
Sigue toda la rutina del cine de monstruos cincuentero,
pero está ok. Lástima que esos carbones
alienígenas mutantes no son muy amenazadores
al principio, pero en el final terminan compensando
de sobra su impresión inicial |