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USA, 2010 : Barry Bostwick (capitán
Ahab), Renée O'Connor (Dra. Michelle Herman), Matt
Lagan (capitán 'Boomer' Enderby), Adam Grimes (comandante
Starbuck)
Director - Trey Stokes, Guión
- Paul Bales, basado en la novela clásica de
Herman Melville
TRAMA : Una serie de naufragios
han puesto en alerta a la Armada norteamericana, quienes
han despachado al submarino experimental USS Pequod
y a su comandante, el capitán Ahab, a investigar
los sucesos. Ahab está convencido que los desastres
han sido causados por una ballena mutante conocida como
Moby Dick - cuya existencia es legendaria -,
pero carece de elementos científicos para probarlo.
Así es cmo Ahab recluta compulsivamente a la
Dra. Michelle Herman, especialista en cetáceos,
para que le ayude a tenderle una trampa a Moby Dick.
Y a medida que persiguen a la criatura, el instinto
de venganza de Ahab comienza a enceguecerlo, ya que
él ha perdido una de sus piernas en una batalla
contra el gigantesco cetáceo hace ya más
de cuarenta años. Pero su misión de revancha
lo ha desquiciado hasta el punto de poner en peligro
las vidas de todos los tripulantes de USS Pequod.
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Hay productos bizarros... y hay productos bizarros.
Algunos son bodrios monumentales y hay otros que son una
auténtica pasada. Quizás la diferencia esté
en la actitud: hay mal cine solemne, y hay mal cine
con onda. Y entre estos últimos figuran los
productos del estudio The Asylum, los mismos tipos
que se han dedicado durante años a realizar clones
de cuarta directos a video de las películas
evento que los grandes estudios de Hollywood se encargan
de estrenar todas las temporadas. Si ellos tienen un Terminator,
Asylum sacarán un Exterminator; si
hay un Thor, ellos tendrán
una versión del dios noruego hecha con dos mangos
y sin riesgo de infringir ningún copyright
ya que la mitología escandinava carece de derechos
de autor; y así con dos toneladas de películas...
similares pero diferentes.
A mí me gusta The Asylum. Son baratos
y bizarros pero, por sobre todo, son creativos y a veces
están muy inspirados. Tienen mejor gusto que
los filmes de Troma, y no son tan estoicos como
las espantosas producciones del SyFy Channel.
En el caso que nos ocupa, decidieron despacharse con
una versión muuy sui generis del clásico
de la literatura Moby Dick. Casi puedo imaginar
la reunión de productores y creativos del estudio:
- Estamos haciendo mucho dinero con cosas tales
como Mega Shark vs Crocosaurius (2010) ... ¿por
qué no hacemos algo sobre un tiburón gigante
capaz de partir en dos a un crucero con sus mandíbulas?.
- Ok. Adaptemos Moby Dick, que está
en dominio público y no nos va a costar un peso
de derechos de autor.
- Señor... Moby Dick trata sobre una
ballena...
- Pérez: no me distraiga con nimiedades!.
Y consiga a los actores más baratos y decadentes
que pueda encontrar en Hollywood.
Y así fue como llamaron al marimacho de Renee
O´Connor (que luego de Xena no ha hecho
nada decente) y a Barry Bostwick, quien venía
haciendo una colecta para comprarse una caja de Viagra.
Con algunos decorados reciclados, una Commodore 64
para los efectos especiales, y un director novel y entusiasta
(Trey Stokes, que viene del rubro de los efectos especiales
y ha trabajado en cosas tales como Starship
Troopers), se lanzaron a pergueñar este engendro.
Si uno se atiene a los hechos, 2010: Moby Dick
es una abominación. La ballena es mutante, mide
160 metros de altura y tiene dos millones de dientes enormes.
El ballenero de la novela original se ha transformado
en un submarino atómico que busca liquidar al cetáceo
con misiles nucleares (!!!). Barry Bostwick arrastra una
bota de metal y se la pasa maldiciendo todo el tiempo.
Y aún así y con todo, 2010: Moby Dick
es muy entretenida. Tiene un buen ritmo, y a veces
Bostwick se despacha con unos excelentes monólogos
- demostrando que la potencia del original de Melville
puede sobresalir entre toda la basura que le ha impuesto
esta versión -. La macana que todo esto termina
por explotar por los aires cuando llega al final. Bostwick
- que venía poniéndole mucha actitud
a un personaje mal escrito - decide largar todo por
la borda y se despacha con una sobreactuación salvaje
al momento de ir al duelo cara a cara con la ballena.
Por cierto, el climax es un delirio sin pies ni cabeza:
acorralan a la ballena dentro de un atolón circular
y - en vez de torpedearla o tirarle un misil atómico
- deciden ir con lanchitas y ametralladoras. Por
Dios, ¿qué estaba consumiendo esta gente
cuando estaba escribiendo esto?.
Si a usted le gusta el delirio, necesita una ración
de 2010: Moby Dick. No es el típico film
malo, sino que es un show bizarro hecho con entusiasmo,
una película tan mala que resulta buena.
Tiene ritmo, tiene escenas inspiradas y tiene escenas
horrendas. Y es la clase de películas que terminamos
por adorar en esta columna. |