USA, 1989 : Kris Kristofferson
(Bill Smith), Cheryl Ladd (Louise Baltimore), Daniel J.
Travanti (Arnold Mayer), Robert Joy (Sherman), Leonard
Chow (Beijing)
Director
- Michael Anderson, Guión - John Varley, basado
en su propio cuento Air Raid
TRAMA : Dos aviones de pasajeros
se estrellan, y el especialista Bill Smith es asignado
a investigar las causas del accidente. En el transcurso
de la investigación Smith se topa con la bella
Louis Baltimore, con quien termina pasando la noche.
En una de sus recorridas por el hangar donde yacen los
restos de uno de los aviones, Smith encuentra un extraño
aparato electrónico que termina por dejarlo aturdido.
Y allí distingue a Louise, quien recupera el
dispositivo y salta dentro de un portal dimensional.
Smith pronto terminará por descubrir que Louise
es una viajera del tiempo, que proviene de un futuro
muy lejano en donde la humanidad se está muriendo,
y que se encuentra repoblando su mundo abduciendo personas
de los aviones que están predestinados a estrellarse
en la época actual.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de Millennium
La idea de llevar el cuento de John Varley Air Raid
a la pantalla es un proyecto que estuvo rodando por los
estudios durante años. En un principio Douglas
Trumbull - el especialista en efectos especiales de 2001,
Odisea del Espacio y director de Naves
Misteriosas y Proyecto
Brainstorm - quiso materializarlo, con Paul Newman
y Jane Fonda al frente del cast; pero después
el proyecto pasó por diferentes manos y finalmente
cayeron en las del director Michael Anderson. Anderson
es un director terrible - ha dirigido famosos bofes
desde La Vuelta al Mundo en
80 Días hasta Fuga en el Siglo XXIII
y la miniserie Crónicas Marcianas -, pero
al menos aquí está algo controlado y por
lo menos obtiene un producto pasable.
El mayor problema con Michael Anderson es que es un
director que no se toma muy en serio los proyectos de
ciencia ficción y fantasía con los cuales
trabaja. Cuando sus filmes no son soporíferos,
están plagados de escenas ridículas o
enormes saltos de credibilidad. Es sorprendente cómo
un tipo así sigue trabajando, aunque lo cierto
es que en su filmografía hay títulos muy
conocidos - lo que no implica que sean necesariamente
buenos -. Aquí Anderson está mucho
más restringido y termina por generar una factura
aceptable, pero igual la historia termina dejando algo
que desear.
No conozco el cuento sobre el que Millennium
se basa, pero asumo que debía ser algo parecido
a un capítulo de La
Dimensión Desconocida (o mejor aún,
de Los
Expedientes Secretos X), con un relato basado enteramente
en la época actual y la sorpresa final de que
los investigadores descubrían tanto a la viajera
del tiempo como a las causas de los accidentes aéreos.
El problema es que, al adaptar un cuento al formato
de un largometraje, la historia hay que estirarla y
rellenarla, y eso no siempre termina saliendo bien.
Todo el suspenso posible de la historia termina aniquilado
desde el momento en que la futurista Cheryl Ladd salta
al portal temporal a tan sólo media hora de empezada
la película. Ya develado el enigma, lo que queda
es intentar disfrazar la historia de alguna manera como
para generar una segunda revelación que sirva
de clímax del filme. Y lo que sigue a continuación
no es demasiado coherente.
Tal como en la reciente El
Sonido del Trueno, el guión se despacha con
el artilugio de las "oleadas temporales". Alguien
viaja al pasado, lo altera, y al regresar al futuro empieza
a sufrir terremotos ya que la línea de la historia
se viene reacomodando como una especie de tsunami virtual
que afecta todas las etapas de la historia del mundo.
Pero no deja de sonar a Deus
Ex Machina cuyas reglas no son muy claras, y donde
sólo sirve como excusa para provocar numerosas
explosiones para un grand finale. La trama, a partir
de entonces, empieza a tener huecos enormes (Cheryl Ladd
regresa al pasado para corregirlo... y no corrige nada;
el dispositivo adormecedor termina por matar a un personaje
que no debía morir; y el clímax carece de
sentido, ya que los supervivientes son enviados a quien
sabe qué época y en dónde), y nadie
se toma la molestia de explicar las reglas de juego en
un par de minutos. Además, el guión tampoco
se preocupa en explicar qué le pasó a este
mundo futuro - estéril y contaminado - ni cómo
funcionan los planes de reubicación de los pasajeros
rescatados.
Milenium se deja ver si uno no intenta racionalizar
el tema de las paradojas temporales. Si lo hace, no
tienen sentido o están mal explicadas. Anderson
se mantiene bastante restringido, aunque ello no impide
que se despache con un robot ridículo lleno de
chistes malos que aconseja a Cheryl Ladd a cada momento.
La blonda está más bonita que nunca, pero
su perfomance no es muy buena - y eso no ayuda al relato
-, y al menos Kris Kristofferson compensa un poco con
su aplomo habitual.
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