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Suecia / Alemania / Dinamarca,
2009 : Michael Nyqvist (Mikael Blomkvist), Noomi Rapace
(Lisbeth Salander), Lena Endre (Erika Berger), Anders
Ahlbom (Dr. Peter Teleborian), Micke Spreitz (Ronald Niedermann)
Director - Daniel Alfredson,
Guión - Ulf Ryberg, basado en la novela homónima
de Stieg Larsson
TRAMA : Luego de la batalla
campal que tuviera con su padre - el jefe criminal Alexander
Zalachenko -, Lisbeth Salander es trasladada de urgencia
al hospital. Ahora ambos quedan internados y la policia
aguarda su recuperación para poder interrogarlos.
Pero una oscura organización - conocida como
La Sección, y quien se encargaba de proteger
a Zalachenko - ha despachado sicarios para liquidar
al ex espia ruso y a Lisbeth y, de ese modo, silenciar
sus vinculos con el poder. Pero Lisbeth logra salvar
su vida y queda recluida en una prisión de máxima
seguridad. Mientras tanto Mikael Blomkvist ha comenzado
a trabajar intensamente para probar la inocencia de
Lisbeth y obtener la liberación de la chica.
Pero los conspiradores de La Sección trabajan
contra reloj para eliminar todos los obstáculos
que los entorpecen... y de pronto Mikael, Lisbeth y
todos los periodistas de la revista Millennium
han quedado sumidos en un clima de peligro permanente,
en donde cualquiera de ellos puede perder la vida de
un momento a otro.
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Esta es la culminación (entre comillas) de la saga
Millennium, la prestigiosa trilogia policial escrita
por el escritor sueco Stieg Larsson. El autor tenía
infinidad de proyectos para extender la serie, pero un
ataque cardíaco segó su vida en el 2004,
y nos dejó a todos con ganas de más. Y aún
cuando todo esto no hubiera sido planeado originalmente
como una trilogía, Millennium 3: La Reina en
el Palacio de las Corrientes de Aire es una conclusión
poderosa. Podría afirmar que es la mejor película
de la saga.
La culpa de todo la tiene el director Daniel Alfredson,
el que entró en La
Chica que Soñaba con un Fosforo y un Bidon de
Gasolina. Alfredson vendría a ser el David
Yates de la saga Millennium; el creativo
que entró a mitad de camino y le dió una
pulida formidable al estilo de la serie, potenciando
los mejores aspectos del original de Larsson. Y si seguimos
con las comparaciones, Millennium 3: La Reina en
el Palacio de las Corrientes de Aire es el equivalente
de Harry Potter y la Orden
del Fenix: los protagonistas viven en un clima de
peligro permanente y el libreto da tan pocas garantías
que resulta imposible aventurar si todos los personajes
llegarán vivos al climax.
Si antes la saga Millennium se basaba en la
intriga policial, aquí hay un denso clima de
conspiración. Hay una organización secreta
dispuesta a borrar testigos, y la misma no se anda con
chiquitas. Aún cuando sus miembros sean ancianos
con problemas de corazón o enfermos de cáncer,
esta gente es letal. No sólo mandan sicarios
sino que usan todas sus influencias en el poder para
presionar, ocultar y obstaculizar el juicio a la pobre
Lisbeth. Y, por si todo esto fuera poco, el gigante
rubio de la entrega anterior sigue libre, y aniquilando
gente a su paso. Todo esto genera un clima de peligro
extremo, con irrupciones clandestinas a las casas de
nuestros héroes, amenazas, atentados... es una
atmósfera formidablemente tensa.
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Al menos el texto de Larsson manda al depósito
a Lisbeth y le da la oportunidad de lucirse a Mikael Blomkvist,
quien es el héroe de la jornada. Por lo menos el
guión no lo perfila como un individuo perfecto
sino como un apasionado por la verdad que termina llevándose
a medio mundo por delante... y eso termina por convertirlo
en un egoísta. Blomkvist pelea mano a mano con
asesinos, se convierte en agente infiltrado, esquiva atentados
por doquier... y siempre se sale con la suya, pero por
el margen de un pelo.
Y mientras Blomkvist tiene su cuota de héroe, Lisbeth actúa de
manera más quieta pero no menos intensa. Las
secuencias del juicio son fantásticas porque
muestran a un dúo de personas honestas - Lisbeth
y la sufrida hermana de Mikael, quien resulta ser abogada
- batallando con los corruptos a fuerza de pura inteligencia.
Es tan satisfactoria la revancha que uno termina aplaudiendo
de pie. Y aún con todo eso, el filme se reserva
una deliciosa frutilla para el postre en el climax extendido
de los últimos cinco minutos.
Es una verdadera lástima que la saga haya quedado
trunca en este punto, ya que las novelas se habían
convertido en un espectáculo magnético
y habían adquirido el aplomo que sólo
las grandes series obtienen a fuerza de talento puro.
Nos queda esperar por las remakes americanas,
la que seguramente castrarán toda la potencia
de estos originales escandinavos; pero, en caso de quedarnos
con un mal gusto en la boca, siempre podemos tener los
DVDs del original a mano, para volver a relamernos con
esta galería de personajes tan inteligentes y
espectaculares.
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