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Usualmente soy defensor de
causas perdidas, y éste es uno de esos casos.
Esta es la remake de la sitcom Mi
Marciano Favorito, emitida entre 1963 y 1966,
con Ray Walston y Bill Bixby en los roles principales.
Era una de mis series favoritas, y recuerdo ver
sus capítulos mientras tomaba la chocolatada
en la casa de mi abuela, en una de sus múltiples
reemisiones en los canales de televisión
de Montevideo. Mi Marciano Favorito no fue
más que una variante de la modalidad "pariente
con superpoderes", que en los 60 estaba
de moda con teleseries como Hechizada o Mi
Bella Genio. Al ser el centro de atención
un extraterrestre, la química de todo el
asunto se basaba en que éste observaba y
satirizaba las costumbres de la cultura humana.
La misma premisa sería explotada hasta la
saciedad años más tarde, con sitcoms
como Alf, Mork & Mindy o Tercera
Roca Desde el Sol.
Como serie, Mi Marciano Favorito era particularmente
ingenua. Ese tono naif era muy popular
en los años 50 cuando la sociedad norteamericana
se reponía de la Segunda Guerra Mundial,
en donde la gente se reproducía como conejos,
la tecnología comenzaba a tomar velocidad,
y daba la impresión de que el futuro estaba
cercano y era prometedor. Pero en los 60 (la década
de emisión de la serie que nos ocupa) mantener
el mismo tono ingenuo resultaba anacrónico,
más considerando que las cosas se estaban
poniendo muy feas en los Estados Unidos - presidentes
y líderes sociales asesinados, sangrientas
revueltas en protesta por derechos civiles, el
auge de las drogas, la masacre que supuso la guerra
de Vietnam, y toda la paranoia propia de la Guerra
Fría, en donde parecía que el mundo
se podía terminar en un instante -,
con lo cual parecía que la sociedad se
hubiera vuelto autista y conservadora, temerosa
de ver la realidad y deseosa de aferrarse a toda
costa a los valores que estuvieron de moda en
la década anterior. A finales de los sesenta
el optimismo y la inocencia serían borrados
de un plumazo, y tanto el cine como la televisión
comenzarían a encarar proyectos más
cinicos y brutales. No más Yo Amo a
Lucy; ahora vendría Bonnie &
Clyde, la caída del código
Hays, los desnudos, la violencia generalizada,
la crítica descarnada a Vietnam, y el revisionismo
amargo de un período que fue mucho más
oscuro de lo que se pensaba.
En semejante escenario, Mi Marciano Favorito
era como uno de los últimos exponentes
de una cultura en decadencia. Es cierto que la
televisión se mantendría como un
bastión conservador que demoraría
años en acusar el golpe y adaptarse a los
cambios culturales, pero a la larga terminaría
por cambiar.
En general todo el mundo ha repudiado esta versión
de Mi Marciano Favorito. Es cierto que
se parece a una remake dirigida por Barry
Sonnenfeld - hay un exceso de comedia slapstick
como en su terrible versión de Los Locos
Adams -, pero el elenco de aquí
es mucho más potable y adecuado que Raul
Juliá y cía. Christopher Lloyd
es un digno sucesor de Ray Walston, aunque más
excéntrico, y Jeff Daniels tiene el mismo
tono bobalicón que Bill Bixby. El filme
tiene los cameos adecuados - figura Ray Walston
en un gran papel secundario, y un gran guiño
para los fans -, y hasta los personajes de
relleno están muy bien. Está el
traje parlante Zoot (voz de Wayne Knight), el
que tiende a robarse todas las escenas en las
que participa, y hasta la desabrida Elizabeth
Hurley tiene momentos para lucir su vena cómica
- cuando Christopher Lloyd se hace pasar por
ella y pierde el chicle que le da forma humana,
da pie a uno de los mejores gags del filme
-. Es cierto que a veces el filme tiende a pasarse
de rosca, pero siempre vuelve a su ruta. Y aunque
Mi Marciano Favorito es más simpática
que cómica, obtiene una buena cuota de
risas a medida que se acerca el final (como cuando
Tim y Martin van miniaturizados por la alcantarilla
y terminan en un inodoro a punto de ser usado).
Si a usted le gustaba la serie original, déle
una oportunidad a Mi Marciano Favorito
1999. No es un aggiornamiento brillante
de la idea, pero vale la pena. Algunos la odiarán
por ruidosa y la encontrarán poco cómica;
otros la considerarán un sacrilegio. Yo
creo que está ok y que tiene un par de
gags muy cómicos, razón por la cual
soy amable con ella. |