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Esta maravilla viene de la
mano de los grandes maestros de la aventura, Ernest
B. Schoedsack y Merian C. Cooper, quienes aquí
colaboraron con otro talento, Irving Pichel (el
que más tarde tendría su cuota de
filmes memorables como Destino:
La Luna y la versión 1935 de She,
la Diosa del Fuego). Aquí Schoedsack
y Cooper venían medios apretados con los
números del presupuesto, ya que los decorados
construidos para el proyecto que estaban rodando
- el megaclásico King
Kong (1933) - les habían salido muy
caros, y decidieron montar de apuro una segunda
película para recuperar costos, utilizando
los mismos sets. Así fue como filmaron de
noche este filme, mientras que el día lo
dedicaban a seguir elaborando la inolvidable aventura
del simio gigante. Y tanto sería el talento
de este equipo que la película
de relleno terminó por convertirse en un
clásico por mérito propio. El Juego
Más Peligroso - o como se la tituló
en español, El Malvado Zaroff -
es otro de los títulos más influenciales
de la historia del cine. Piensen en filmes como
Depredador, The
Tournament u Operación Cacería,
y descubrirán que su premisa se remonta a
este filme de 1932.
Si uno entra a analizar en detalle, verá
que El Malvado Zaroff no es más
que una variante del Dracula
de 1931, solo que aqui el villano no posee colmillos.
Es cierto que algunas fechas no coinciden - el
cuento original de Connell data de 1924 mientras
que la película de Tod Browning se estrenó
en 1931, el año anterior a The Most
Dangerous Game - pero sin dudas la película
del vampiro debe haber influido en los guionistas
a la hora de esbozar el escenario y el clima:
un caserón aislado, invitados inesperados,
un anfitrión siniestro, terribles secretos
ocultos, y un duelo que tiene lugar al amanecer.
También uno puede leer a El Malvado
Zaroff como una alegoría de los tiempos
en donde fue filmada. Recordemos que en ese momento
la gente estaba empantanada en lo peor de la depresión
mundial del año 29 y, aquellos que se encontraban
en una posición solvente y completamente
alejada de la crisis eran vistos con resentimiento.
De ese modo la historia surge como un enfrentamiento
de clases, en donde los aristocratas inundados
en dinero deciden matar su aburrimiento... liquidando
gente obrera y/o desocupada.
Ciertamente el filme está rodado de manera
muy apretada - dura apenas una hora! -
lo que, si bien le da ritmo, por otra parte le
poda la posibilidad de expandirse en otras áreas
en donde resultaba necesario explayarse. Lo más
obvio es la persecución en la selva, que
dura poco y no es demasiado excitante - el
héroe prepara algunas trampas más
que obvias y muy pocas de ellas dan resultado
-. En todo caso los méritos del héroe
pasan por su obstinación y valentía,
pero no es precisamente un dechado de inteligencia
- nunca llega a deslumbrar por su ingenio para
combatir al conde desde una posición totalmente
inferior -. Por su parte Zaroff no es todo
lo intimidante que debiera, aunque la secuencia
en donde descubren la "sala de trofeos"
- y de la cual uno venía imaginando
los horrores que albergaba - resulta inquietante.
Aparte de esto hay un par de detalles desprolijos,
como las peleas del final (que son muy poco creíbles
y parecen rutinas de payaso de circo) y el insufrible
borracho que compone Robert Armstrong (Carl Denham
de King Kong!),
el que habla demasiado.
El Malvado Zaroff no sólo es una
muy buena película sino que también
utiliza técnicas de filmación realmente
modernas - teniendo en cuenta que los directores
de la época usaban planos estáticos
cuasi teatrales, la cámara de Schoedsack
es móvil y se acerca a los protagonistas
desde grandes distancias hasta cerrar en primerísimos
planos, como la toma que parte desde la escalera
de la mansión y culmina en el rostro de
Leslie Banks -. Ese tipo de innovaciones sería
constante en el resto de los títulos que
rodó la dupla: desde las memorables escenas
de King Kong
hasta la secuencia del club en El
Fabuloso Joe Young.
Hay películas atemporales y El Malvado
Zaroff es una de ellas. Uno no le da 80 años
de antigüedad: es ágil, entretenida
y excitante, aunque uno la hubiera disfrutado
mucho más si le hubieran añadido
media hora extra de persecuciones. |