|
USA, 1970, telefilm : Lloyd
Bridges (Kyle), Angie Dickinson (Sandy), Harry Basch (Bal),
Daniel J. Travanti (Ted), Allen Jaffe (Hort)
Director - George McCowan, Guión
- David Kidd & Guerdon Trueblood
TRAMA : Las imperios alienígenas
de Argon y Zenon se encuentran al borde de la guerra,
a causa de sus diferencias sobre las fronteras de sus
respectivos dominios. Uno de los territorios en disputa
resulta ser la Tierra, y las razas han llegado a un
acuerdo para resolver el destino del planeta. Cada bando
ha enviado a tres de sus mejores guerreros, los cuales
se trabarán en duelo en lugares y tiempos cuidadosamente
especificados. Si Argon gana, la Tierra será
un planeta independiente y los terrícolas permanecerán
ajenos a lo que ha ocurrido; si Zenon gana, la raza
humana será exterminada y el planeta será
repoblado con alienígenas. Uno de los guerreros
argonianos resulta ser Kyle, quien ha llegado a la Tierra
camuflado como ser humano. Kyle ha ganado el primer
combate y se prepara para el segundo, pero se topa con
Sandy, una bella terrícola de la cual termina
por enamorarse. Ante lo inevitable el alienígena
le revela su naturaleza a Sandy y, aún con ello,
la chica insiste con sus sentimientos y se compromete
a ayudarlo. El problema es que Kyle ya no es el mismo
y pronto comenzará a cometer errores ... errores
que pueden costarle la vida a toda la raza humana.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
|
En los años 70 la cadena ABC le daba mucha
manija al género fantástico y no se cansaba
de presentar joyitas en su ciclo de " la película
de la semana". Así es como surgieron cosas
como Trilogía
del Terror, No le Tengas
Miedo a la Oscuridad, Killdozer (que esperamos
comentar próximamente), y los pilotos de El
Hombre Nuclear y Kolchak:
The Night Stalker. Entre esa parva de producciones
fantásticas hechas con mucho ingenio y dos pesos
de presupuesto figura esta rareza que ahora nos ocupa.
The Love War (literalmente, La Guerra del
Amor, aunque en español le endilgaron algo
tipo Hombres de Otros Mundos), en sí,
no deja de ser un típico capítulo de la
serie The Outer Limits, solo que lo han extendido
para que cubra la duración de un telefilme. Acá
hay una serie de duelos programados entre razas alienígenas,
los cuales tienen lugar en la Tierra, y cuya resolución
marcará el destino de nuestro planeta. Todo esto
ocurre en la época actual, y los aliens deambulan
por ahí como si nada, cargados con muchísimo
dinero, manejando autos y hablando impecable idioma
inglés. Cargan encima con un par de aparatitos
inútiles, como una luz titilante que les
indica si hay un enemigo cerca, un par de lentes
que les permite ver a sus oponentes más allá
de su disfraz humano (de acá John Carpenter tomó
la idea de los lentes de sol para Ellos
Viven!), y una varita que hace las veces
de radio. El mini radar es una cosa completamente inoperante,
ya que los tipos deben correr de un lado para otro para
ver en donde hace beep más fuerte (!!) y, cuando
el sonido es constante, es que ya están muert...
digo, están enfrente de un enemigo. Como
puede verse la tecnología alienígena de
última generación que presenta el filme
sencillamente apesta, y no hay nada que tenga
una pantallita o una flechita que señale el camino.
Entre esto y localizar a los enemigos con una ramita
en forma de Y da lo mismo.
Tampoco las tácticas de combate alienígenas
son brillantes. Los tipos saben que hay un oponente en
las cercanías, y no dudan en pararse en mitad de
la calle para ver dónde está el tipo que
los quiere matar (y pensar que ésta es la gente
que va determinar el destino de la raza humana, ... Dios
mío ...), o desperdician todas las oportunidades
que se le presentan para tender una emboscada fácil.
Cuando en medio de toda su inoperancia uno de ellos
mata a otro, le pone un botoncito detonador que los hace
desvanecer como si fuera un fuego artificial barato (idea
robada alevosamente de la serie Los Invasores -
1967 -), notifica la victoria, y se va a otro pueblo para
el siguiente duelo.
Ciertamente The Love War no puede camuflar el
hecho de que éste es un típico western
disfrazado de aventura barata de ciencia ficción.
La historia funcionaría de manera idéntica
transplantando el escenario al 1800, generando duelos
entre pistoleros, e interponiendo en el camino del protagonista
a la chica ligera de cascos de turno. El que
sean razas alienígenas le da un toque exótico
y una connotación diferente al final, pero a
su vez genera otros problemas. El cómo se relaciona
accidentalmente Angie Dickinson con Lloyd Bridges no
resulta creíble en lo más mínimo,
y ni siquiera la relación tiene tiempo suficiente
para transformarse en un romance sólido que uno
pueda aceptar - a esta chica no le importa la piel
verde ni los tentáculos de Lloyd Bridges!! -.
Al menos las perfomances son sólidas y le dan
convicción a sus papeles de manera que uno no
salga corriendo, agarrándose la cabeza y exclamando
qué estúpido resulta todo esto.
Si ni el romance ni la ciencia resultan creíbles,
esperen a ver lo que son los combates. Los aliens se
disparan petarditos o se dan mamporros alegremente
con sus coches, y sólo resultan efectivos (letales)
de casualidad. Aquí hay un serio problema con
la puesta en escena, y pasa porque la dirección
hace las cosas de manera excesivamente rutinaria. El
duelo de los aliens no difiere demasiado del típico
tiroteo de cualquier serie policial de los años
70.
Eso no quita de que The Love War no sea entretenida
en sus propios términos. Dura una hora 10, y
tiene buen ritmo. Las perfomances son buenas y la idea
de fondo está ok. En donde radica el mayor mérito
del filme es en su transgresor final, que es lo que
le ha dado status de culto. Ahí es donde uno
se da cuenta que este western barnizado de aventura
sci fi venía con mensaje que, sin ser
brillante, al menos es bastante inteligente. (alerta
spoilers). Descubrimos que Angie Dickinson pertenece
a la raza enemiga (lo cual era medio obvio, si uno es
un espectador medianamente inteligente) y decide traicionar
a Lloyd Bridges a último momento. Hay un breve
pero interesante intercambio, en donde le dice que debe
matarlo porque ella había comenzado a humanizarse,
a sentir algo por él... pero su naturaleza bélica
es más fuerte y debe cumplir con su propósito.
Es una final bastante trágico y a contramano
de lo esperado, en donde no hay lugar posible para la
esperanza - los violentos siempre lo serán
porque es lo que figura en sus genes -, y en donde
se termina la historia con una ironía: una mujer
es la que ha venido a terminar esta guerra de hombres.
Queda abierto el final, siempre con repercusiones negativas,
sobre si Angie Dickinson callará o no el resultado
de los duelos, y sobre si la raza humana quedará
signada para el exterminio
(fin de spoilers).
The Love War es una película ok con un
pequeño mensaje. Tiene su cuota de tonterias
y desprolijidades, pero también tiene sus méritos
y su buen clima. En todo caso es una demostración
de cómo antes se hacian cosas potables con dos
pesos y un poco de ingenio. |