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Posiblemente en la Tierra no haya persona que no haya visto algún
film de Sir Alfred Hitchcock (1899 - 1980). Fué un director
formidable que acumuló una enorme cantidad de clásicos
a lo largo de su vasta trayectoria. Y si bien la lista es muy larga
(North by Northwest, La Soga, Vértigo,
Para Atrapar al Ladrón, Topaz, El Hombre que
Sabía Demasiado, etc), hay dos filmes esenciales de su
carrera que son sin duda los más populares: Psicosis
y Los Pájaros.
Hitchcock era un personaje dentro y fuera de las pantallas. Tenía
un talento impecable para generar suspenso, escenas memorables y,
especialmente, elegir excelentes guiones - filmaba guiones "blancos";
o sea, rodaba de principio a fin los argumentos sin ninguna reescritura
de último momento -. Pocas personalidades del cine han tenido
el poder de Hitchcock en cuanto a masividad de recursos e independencia
de decisiones creativas, sin mencionar sus éxitos comerciales:
sólo se me ocurre compararlo con las libertades que pudieron
obtener de los estudios Stanley Kubrick y Steven Spielberg. Eso
no significa que la relación del director inglés con
los estudios fuera idílica, pero en una enorme mayoría
de los casos terminó haciendo lo que él quiso, y lo
que siempre le salía bien, que era filmar películas
de alto impacto. A su vez, Hitchcock era un genio publicitario donde
él mismo era un producto de marketing y un elemento
de promoción de sus filmes. Con ingeniosos trucos conseguía
llenar las plateas con el mínimo esfuerzo. La magia publicitaria
de Hitchcock sólo es comparable con los trucos promocionales
de William Castle; pero mientras que Castle era un divertido charlatán
de feria, Hitchcock era el circo Barnum y Bayley con todas
las pistas.
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Los Pájaros usualmente es valorado como un Hitchcock
menor, algo que me parece injusto. Es un filme que tiene un ritmo
de relojería suiza, como es usual con las obras del director
inglés. Si uno considera el inicio de la trama, ésta
resulta absolutamente trivial: nena rica encaprichada con el único
que le ha hecho frente, y que sin reparos se lanza a su persecución.
Esta falta de motivo valedero parece mucho a la segunda parte de
Vértigo - donde el protagonista encuentra algo extraño
y se lanza a investigarlo sin mucha causa fundada -. Es curioso
notar que el papel de Melanie Daniels parece concebido como un rol
masculino - esa mezcla de arrogancia y audacia por la cual persigue
a Mitch -, que sirve para darle un caracter revolucionario al papel.
Es extraño ver en un filme de 1963 a una mujer independiente
y decidida que va detrás de lo que a ella le interesa.
Los primeros minutos de estadía en Bodega Bay son absolutamente
artificiales: Melanie se relaciona con la mayoría del pueblo
de modo casual, como para que el espectador conozca a los personajes
que más adelante participarán en la trama. Sin ir
más lejos, nada resulta más obvio que el encuentro
entre Melanie y la maestra Annie Hayworth, simplemente para preguntarle
el nombre de la hermana de Mitch, y enterarse que Annie fue un interés
romántico del abogado. No es que la interacción dramática
de los personajes sea especialmente profunda, pero está hecha
con bastante gracia como para que dejen de ser simplemente clisés.
El abogado independiente, la chica rica egocéntrica, la madre
castradora, la chica de pueblo enamorada del héroe.
Pero a partir del reencuentro de Mitch y Melanie en Bodega Bay es
cuando el filme comienza a despegar muy lentamente, con los shocks
habituales de Hitchcock. El ataque sorpresivo de la gaviota a Melanie,
siguiendo por la escalada de los mismos : la escena del cumpleaños
infantil, el memorable ataque a la escuela, la impecable secuencia
en el restaurant - donde todos intentan explicar lo inexplicable,
y que es un mecanismo que numerosas películas de terror y ciencia
ficción imitarán hasta el hartazgo -, o el final totalmente
apocalíptico.
Como las mejores obras del cine fantástico, lo mejor es
no explicar lo inexplicable porque se caen en corsets de palabras
que muchas veces suenan ridículos. Aquí simplemente
la naturaleza se sale de control y comienza a atacar a los seres
humanos. Los números que da la anciana en el bar son escalofriantes:
billones de aves atacando a las personas es sencillamente imparable.
Y las escenas de ataques están dirigidas de un modo impresionante,
con mucho apoyo de la alienígena banda sonora basada en los
sonidos electrónicos que imitan a los pájaros. Es
una película formidable.
Lo que es interesante notar es que los ataques empiezan con la
llegada de Melanie al pueblo. En muchos sentidos parece justificada
la afirmación de la madre enloquecida que se encuentra en
el restaurant, de que ella es la causa de los ataques. Uno puede
pensar en varios ejemplos del cine fantástico - sin ir más
lejos, Planeta Prohibido - en
donde el subconsciente del protagonista es el que materializa los
ataques. Y siguiendo con los paralelismos, estos se dan en los momentos
de mayor tensión sexual entre Mitch y Melanie. De todos modos
ésta es sólo una teoría, ya que no existe una
explicación única desde el punto de vista intelectual
- el ataque en la casa del granjero Dan es totalmente descolgado
de la relación entre Mitch y Melanie -. Como suele pasar
con las obras memorables del cine fantástico, lo que pasa
es que algo corriente se comienza a comportar de forma totalmente
extraña y el equilibrio del mundo cambia. No siempre los
ejemplos de este tipo de conducta son felices: Fuera de Control
de Stephen King es uno de los peores filmes sobre este concepto,
pero sin dudas todos le deben una cuota de inspiración a
Hitchcock.
Es una película que mantiene intacta su capacidad de shock.
Está muy bien escrita y muy bien actuada. Tiene un humor
formidable en algunas escenas (como cuando Melanie viaja por la
carretera con los periquitos), y la tensión adecuada cuando
lo requiere. Un clásico impecable en todo sentido. |
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