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USA / Nueva Zelandia, 2002 : Elijah
Wood (Frodo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf), Viggo Mortensen
(Aragorn/Strider), Bernard Hill (Rey Theoden), Miranda Otto (Eowyn),
Sean Astin (Samsagaz Gamgee), Billy Boyd (Pippin Took), Dominic Monaghan
(Merry Brandybuck), John Rhys-Davies (Gimli), Orlando Bloom (Legolas),
Christopher Lee (Saruman), Hugo Weaving (Elrond), Cate Blanchett (Galadriel),
Liv Tyler (Arwen Undomiel) Director - Peter Jackson, Guión
- Jackson, Stephen Sinclair, Philippa Boyens & Fran Walsh, basados
en la novela de J.R.R. Tolkien, Productores - Jackson, Barrie M.
Osborne & Tim Sanders, Musica - Howard Shore |
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Las Dos Torres es la segunda entrega de la trilogía
de J.R.R. Tolkien filmada por Peter Jackson. Y si La
Comunidad del Anillo había resultado en un tibio comienzo
que recién sobre el final de la cinta toma vuelo, es realmente
en esta película donde la historia ruge toda su potencia.
Hay cosas que uno sospecha, después de ver varias veces
la trilogía, y es que se llega a la conclusión que
la historia de los hobbits en el fondo no es demasiado interesante
como para cargar el peso del film. A pesar de su nobleza y de ciertas
actitudes heroicas, no es mas que una travesía de dos personajes
que no tienen a nadie mas con quien interactuar, y que viven escapando
de los peligros de la travesía. Quizás el condimento
que le faltaba a esa parte venga por la incorporación del
Gollum al relato, que le da un enemigo a la altura de los hobbits,
y que prueba ser un villano fantástico a la vez que una creatura
miserable. La mímica de voz y gestos por captura de movimientos
sobre el actor Andy Serkis es impresionante, amén de que
Serkis fácilmente debiera haber merecido un Oscar honorario
por su modo de interpretar al personaje de modo memorable. Pero,
aún con la presencia de Gollum, la travesía de Frodo
y Sam no termina por enganchar al público - uno espera ansiosamente
ver qué pasa con la otra parte de la historia, relativa al
reino de Rohan -; y si bien es una gran mejora, recién los
hobbits probarán ser interesantes en la siguiente entrega,
El Regreso del Rey,
cuando el final esté próximo (nota al margen : la
historia del anillo y Gollum difiere de los libros; en realidad
Bilbo Bolsón le había ganado a Gollum el anillo en
una apuesta en El Hobbit, pero Jackson decide simplificar
esa historia para obtener una premisa inicial más sencilla).
En realidad este film explota todo lo que el público estaba
esperando de la historia. El comienzo de la épica, el choque
de fuerzas, el acotamiento de personajes y darles tridimensionalidad,
y el comienzo del camino del héroe para Aragorn, aunque no
es el único que roba pantalla. La relación de Gimli
y Legolas, de respeto entre guerreros, es muy destacable, así
como la transformación de Gandalf, aunque el mago aquí
solo cuenta como una participación especial y tomará
protagonismo en El Retorno
del Rey.
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El placer del relato épico se basa en minorías combatiendo
a fuerzas descomunales. Hasta ahora sólo habíamos
visto viñetas de lo que podía hacer las fuerzas de
Sauron, pero sin duda acá es cuando realmente entran en acción.
Y lo mejor que puede hacer el relato es agregar los personajes del
reino de Rohan a la trama. No sólo le da a Aragorn una estatura
romántica que la historia precisaba - Eowyn cae ante sus
pies, pero su corazón está con Arwen -, sino que el
delicioso dúo entre el Rey Theoden y Eowyn brinda, en breves
escenas, un sentimiento de respeto, admiración y ternura.
Y, por supuesto, está el sentido del destino, donde todo
se va construyendo lentamente hacia el clímax en el abismo
de Helm.
Sin embargo, hay fallas menores. La primera es la ausencia de explicitar
la distribución de la Tierra Media, ya que la abundancia
de datos puede marear al espectador. Las fuerzas del mal están
divididas en dos torres, ubicadas en cada extremo de Tierra Media;
Isengard, comandada por Saruman y pegada a Rohan; y Mordor, donde
mora Sauron - aguardando al anillo - que está próxima
a Gondor, antiguo reino de los antecesores de Aragorn. La segunda
falla es el tenor del caracter de Theoden, que muchas veces parece
actuar caprichosamente al comandar la batalla. Y una tercera, que
podríamos concluir después de ver ésta y la
siguiente entrega, es que en el fondo las fuerzas del mal son unos
torpes incapaces que con decenas de miles de soldados superando
al enemigo son impotentes para derrotar al resto siquiera una vez.
Como siempre, la capacidad de Jackson para comandar la pantalla
permiten ampliamente superar estos defectos mediante una masiva
y constante inyección de adrenalina, y un encantamiento de
la platea por los personajes.
Pero mientras que Theoden resulta imperfecto en cuanto a su capacidad
de líder, es impecable como metáfora del destino. En
sus parlamentos contribuye a crear la épica : desde el adiós
a su hijo en el cementerio, hasta llevar a su pueblo al exilio (y
a una posible masacre), o sabiendo que la batalla está perdida
de antemano, continuando con su trabajo de estimular a sus tropas,
define una sensación de que la suerte de una era depende de
la suya y de su pueblo. Quizás el problema de El
Regreso del Rey sea que hay muchas batallas y todas se visten
como cruciales, sin tanto tiempo para construir la expectativa del
espectador... al menos no como en Las Dos Torres, donde sólo
hay una y todo parece indicar que el mundo depende de ella.
Theoden es un personaje fascinante, mas allá de ciertos
defectos. Y hay en sus diálogos poesía pura y sentido
trágico, que revisten a la historia de una profundidad y
belleza similar a la de ciertas escenas de Shakespeare. Realmente
es a través de su historia en que el relato nos hace olvidar
de lo ingenuo de sus premisas - ya no es una historia de criaturitas,
magos y seres imaginarios -, sino que lo viste con auténtica
sensación de peligro y urgencia. Y por otro lado, Aragorn
crece en estatura heroica, a su vez que su relación de compañerismo
con el resto de la comunidad le provee humanidad a los personajes.
Si este es el turno de los héroes, tampoco debemos olvidar
a Merry y Pippin. Ciertamente la escena del bosque con los Ents
es algo infantil, pero no carece de valor o de reconocimiento para
sus protagonistas. Reitero el punto de que los hobbits no resultan
totalmente adecuados como personajes heroicos.
Sin duda es una obra maestra; no sólo por la logística
de coreografiar una batalla, sino por hacerla impresionante, emotiva
y potable. Muchas batallas de filmes recientes impresionan por efectos
y carnicería, pero no saben ubicar al espectador en medio
del caos y, especialmente, hacerlo seguir las suertes de los protagonistas
- que el director se tomó el trabajo de volverlos carismáticos
para el público -. Y, como todo estamento intermedio de una
trilogía, termina con una nota oscura - la demencia de Gollum,
el llevar a los Hobbits a una trampa - que resulta mucho mejor seteada
que, por ejemplo, El
Imperio Contraataca, que parece ser un film trunco. Belleza
y emoción son los dos mejores términos para definir
el film, y que hace que usted - aunque no lo fuera - se convierta
en un fan de El Señor de los Anillos. Un monumento
cinematográfico que resulta imposible comparar con otro film,
y que difícilmente pueda ser superado en su calidad. Su construcción
de personajes y climax es casi perfecta.
La saga de El Señor de los Anillos se
compone de : La Comunidad del
Anillo, Las Dos Torres,
y El Regreso del Rey |
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