USA / Nueva Zelandia, 2003 : Elijah Wood (Frodo Bolsón),
Viggo Mortensen (Aragorn), Andy Serkis (Gollum / Smeagol),
Sean Astin (Samsagaz Gamgee), Billy Boyd (Peregrin 'Pippin'
Took), Dominic Monaghan (Merry Brandybuck), Ian McKellen
(Gandalf), Orlando Bloom (Legolas), John Rhys-Davies (Gimli
/ Voz de Barbol), Miranda Otto (Eowyn), Bernard Hill (Rey
Theoden), John Noble (Lord Denethor), Liv Tyler (Arwen
Undomiel), Hugo Weaving (Elrond), David Wenham (Faramir),
Cate Blanchett (Galadriel), Ian Holm (Bilbo Bolsón),
Karl Urban (Eomer), Paul Norell (Rey de los Muertos)
Director - Peter Jackson, Guión - Jackson,
Stephen Sinclair, Philippa Boyens & Fran Walsh,
basados en la novela de J.R.R. Tolkien, Productores
- Jackson, Barrie M. Osborne & Tim Sanders, Musica
- Howard Shore
TRAMA : Isengard ha sido arrasado por la inundación
provocada por los Ents. Pero aún resta Mordor,
morada del señor oscuro Sauron. Los Hobbits se
encuentran cada vez más cerca del monte del Destino,
donde podrán destruir el anillo, pero Gollum
planea emboscarlos en las cuevas donde habita la araña
gigante Shelob, para apoderarse del mismo. Mientras,
Gandalf acude a advertirles a los habitantes de Gondor
sobre los peligros del ataque inminente de las fuerzas
oscuras. Pero Gondor - antiguo reino de los ancestros
de Aragorn - se encuentra regido por un condestable
que ha perdido la razón a causa de la pérdida
de su hijo favorito (Boromir del primer film), y encamina
al reino a un seguro desastre. Y es en esta ciudad donde
se librará la batalla definitiva sobre el destino
de Tierra Media.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
.
trailer
de El Señor de los Anillos: El Regreso del Rey
El Regreso del Rey es la tercera y final de la
trilogía de J.R.R. Tolkien filmada por Peter Jackson.
Jackson ha hecho un trabajo monumental, dejando un legado
de inapreciable valor cinematográfico. Ha adaptado
una obra realmente extensa y compleja, simplificándola
para la comprensión del público sin traicionar
el espíritu de Tolkien. Y a su vez ha sorteado
la mayoría de los problemas de las trilogías,
que suelen caer en callejones argumentales sin salida
o que han perdido el brío por el camino. Uno compara
a El Señor de los Anillos con la trilogía
original de La Guerra de las
Galaxias (donde El
Regreso del Jedi resulta la entrega más floja),
con Duna (donde David Lynch
no pudo sobrevivir a una tonelada de personajes, intrigas
y mitologías extrañas, y fue incapaz de
acercarlas al público de modo aceptable) o a la
trilogía de precuelas de George Lucas, e incluso
al estamento final de Matrix,
donde la historia sucumbe bajo el peso de argumentos truculentos
previos y golpes de efecto que no tienen asidero lógico
(salvo provocar el asombro momentáneo del espectador),
pero que terminan por empujar a la historia en una trayectoria
de colisión contra la pared del sentido común.
Si usted no salió enojado del cine con Matrix
Revoluciones, es simplemente porque usted no fué
al cine.
Muchas historias largas y complejas se desploman. El
Señor de los Anillos sale a flote con excelencia,
pero no sin fallos. Algunos son ligeros, otros son demasiado
evidentes.
El problema de la tercera entrega es que, sin bien
es una obra más que meritoria, tiene el grave
problema de la visión artística de Jackson,
que ha preferido tomarse casi una hora para desarrollar
un largo epílogo (después de la caída
de Mordor), y ha decidido podar totalmente el natural
enfrentamiento final entre Gandalf y Saruman después
de la caída de Isengard. Lo que es un sacrilegio
absoluto : si se ha tomado el trabajo de construir a
Saruman con la estatura de un Némesis a lo largo
de dos filmes, no puede desaparecer el personaje en
un instante con solo un chasquido de los dedos. Supuestamente
la secuencia fue filmada pero quedó en el cuarto
de edición, y en alguna edición especial
en DVD la veremos. Pero como aún no es
el caso, a uno le queda el enojo de que le quitaron
el dulce con el cual lo venía tentando durante
estos últimos dos años.
El otro tema está en la escalada épica.
El Señor de los Anillos realmente se transforma
en fenómeno de masas a partir de la segunda entrega,
Las Dos Torres.
La Comunidad del Anillo
es un largo y complejo prólogo, tibio si se quiere,
donde hay demasiada exposición de personajes e
historias que no conocemos aún (muchos diálogos
entre Boromir y Aragorn se entienden después de
ver, precisamente, El Regreso del Rey). Pero Las
Dos Torres es el film más popular, posiblemente
por construir una épica basada en la Batalla del
Abismo de Helm. En el tercer film, los tiempos corren
y hay mucha acción. Jackson no puede construir
algo tan perfecto como el sentido del destino que flotaba
en Las Dos Torres (donde parecía que el
Abismo de Helm definía la suerte de la Tierra Media).
Acá hay muchas batallas, todas son importantes
y obviamente no todas pueden ser un nuevo Helm. Pero Jackson
logra inyectar suficiente energía como para seguir
deslumbrando. La escalada de fuerzas es aún mayor
(el ejército de los condenados, los Olifantes,
los Trolls), pero donde la dirección de Jackson
triunfa es precisamente en las escenas menores, en los
heroísmos individuales más que en el choque
masivo de fuerzas descomunales. El combate entre Eowyn
y el Señor Oscuro, la camaradería de Gimli
y Legolas, los heroísmos de Merry y Pippin, el
sentido de hermandad de los personajes, la arremetida
desesperada contra la ciudadela mientras Pippin canta
una triste canción al condestable de Gondor...
son los momentos más memorables del film. Amén
de que Jackson logra que el tono no termine de saturar
: si uno considera resultados oficiales, no hay ejército
más ineficiente en el Universo que las fuerzas
de Sauron. Aún con abrumadora superioridad de fuerzas,
siempre resultan vencidos por un puñado de humanos.
Pero un problema frecuente con la trilogía es
que la historia de los hobbits principales (Bilbo y
Sam) no termina por interesar. En parte porque hay demasiado
melodramatismo, y en gran parte porque Gollum tiene
un enorme carisma que le devora la escena a sus compañeros
de viaje. En muchos momentos uno desea que Gollum triunfe,
simplemente porque es más interesante que los
hobbits. Hay alguna truculencia en su historia, tienen
sus momentos de heroísmo que los redime en parte,
pero no terminan por ser los favoritos del público
en ningún momento. No va tanto por los actores
en sí, sino por el tinte que le da el guión
a su historia, además de que la trama es muy
cerrada (son tres personajes todo el tiempo, y salvo
el encuentro con Faramir en la ciudadela, no interactúan
con nadie más). También el relato del
rescate de Bilbo por Sam del puesto orco es bastante
ilógico. Pero como diría Spielberg, hablando
hace años sobre Tiburón, cuando
el director ha atrapado al público durante el
95% de un film y lo ha mantenido al borde la butaca,
puede exigirle a la platea que compre alguna secuencia
ilógica o disparatada. La suspensión de
la credibilidad y el vuelco a favor de la trama permiten
que el director pueda incluir algo que en otro momento
resultaría ridículo.
Fin de la trilogía; una lástima, porque
uno demanda más aventuras de la Tierra Media.
El impacto sería enorme, con una multitud de
seguidores e imitadores (Troya, Las Crónicas
de Narnia, Rey Arturo, etc), pero salvo Narnia,
ninguna tendría el carácter épico
y fantástico de El Señor de los Anillos.
A lo sumo, pero con otro cariz, Cruzada de Ridley
Scott sea el mejor film de esta camada de imitadores.
Y Jackson se embarcaría en la sensacional remake
de King Kong, de gran
calidad pero tibia recepción con el público.
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