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USA / Nueva Zelandia, 2001 : Elijah
Wood (Frodo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf), Viggo Mortensen
(Aragorn/Strider), Sean Bean (Boromir), Ian Holm (Bilbo Bolsón),
Sean Astin (Samsagaz Gamgee), Billy Boyd (Pippin Took), Dominic Monaghan
(Merry Brandybuck), John Rhys-Davies (Gimli), Orlando Bloom (Legolas),
Christopher Lee (Saruman), Hugo Weaving (Elrond), Cate Blanchett (Galadriel),
Liv Tyler (Arwen Undomiel) Director - Peter Jackson, Guión
- Jackson, Philippa Boyens & Fran Walsh, basados en la novela
de J.R.R. Tolkien, Productores - Jackson, Barrie M. Osborne &
Tim Sanders, Musica - Howard Shore |
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El Señor de los Anillos es la creación de J.R.R.
Tolkien, un profesor de lengua inglesa de Oxford, que había
incursionado previamente en la literatura con su obra El Hobbit
(1937), creando el mundo de Tierra Media, y siendo básicamente
una traslación de relatos que él inventaba para contarle
a los niños. Pero, a diferencia de El Hobbit, El
Señor de los Anillos fue una obra mucho más elaborada
(le tomó a Tolkien 16 años desarrollarla), y es un trabajo
de enormes proporciones. Básicamente Tolkien recicló
partes de arcaicas leyendas europeas (en especial, germanas como El
Anillo de los Nibelungos), pero una inmensa mayoría de
su trabajo es original. Debido a lo monumental del libro, los editores
los publicaron en tres tomos entre 1954 y 1956, pero en su momento
sólo tuvo una tibia respuesta. Recién a finales de los
60 comenzaría a tomar status de culto, y terminaría
por transformarse en la obra de ficción más popular
jamás editada.
La importancia de El Señor de los Anillos es fundamental;
pocas veces un libro o una obra ha creado un género entero,
como este caso, el llamado Fantástico de Calabozos y Dragones.
Entrados los 70, el libro originó toda una serie de obras
inspiradas en temáticas similares, además de popularizarse
(tanto el original como seguidores) en juegos de rol y de video.
Y la categoría de culto creció a niveles insospechados
con la popularización del merchandising, existiendo
obras que explicaban, ampliaban o ilustraban aspectos de la Tierra
Media.
Debido a su obvia popularidad, Hollywood muchas veces consideró
adaptarlo al cine, pero lo vasto del proyecto era para espantar
a cualquiera, especialmente con el status de los efectos especiales
de la época. Recién en el inicio de la era del cine
moderno y comercial con La Guerra de
las Galaxias, el proyecto pudo ser reconsiderado con cierta
seriedad. Pero no sería sino hasta la llegada de Jurassic
Park, con las computadoras trabajando a full diseñando
creaturas y escenarios, que podría calificarse de viable.
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De todos modos, llevar una obra tan monumental al cine entrañaba
un riesgo enorme para el estudio que hiciera la apuesta. Mientras,
habían existido un par de adaptaciones animadas tanto del
Hobbit como del Señor de los Anillos (versiones
de Ralph Bakshi o de Rankin Bass para la TV), que obtuvieron frías
respuestas. Y por el otro lado, las adaptaciones fantásticas
llevadas al cine nunca habían sido demasiado populares :
la mediocre Willow producida por George Lucas, o las plomizas
creaciones de Jim Henson (el mismo creador de los Muppets)
con Laberinto o El Cristal Encantado.
Pero debió entrar a escena Peter Jackson. Jackson es un
neozelandés cuyos primeros éxitos se basaban en films
gore o comedias negras como Mal Gusto y Muertos de Miedo.
Tuvo una experiencia terrible en Hollywood con este ultimo film,
y decidió regresar a Nueva Zelandia. Y había ganado
cierta reputación con la obra de arte Criaturas Celestiales,
basada en un hecho policial de su Nueva Zelandia natal, que había
conseguido unas nominaciones al Oscar.
Jackson era un reconocido fan de la obra de Tolkien. Y tras arduas
negociaciones, consigue que New Line Cinema le brinde 200
millones de dolares para filmar, en un solo envión, la trilogía
completa. No sólo para New Line era una apuesta importante
(si hubiera fracasado, posiblemente se hubiera devorado al estudio),
sino para Jackson, que para abaratar costos, montó su propio
estudio digital, WETA, con tecnología que sería
la envidia de ILM y del propio George Lucas.
Volviendo sobre la obra y sobre este último, es tal la influencia
de El Señor de los Anillos, que muchas ideas de La
Guerra de las Galaxias están inspiradas en Tolkien.
Es imposible no dejar de comparar ambas trilogías : ambas desarrollan
historias con humanos y seres fantásticos, se nutren de misticismo,
y desarrollan temas como el destino y el llamado camino del héroe
(que proviene de las leyendas arturianas, donde existen personas destinadas
a cumplir una meta de grandeza y salvar al mundo de la opresión).
Pero mientras que la saga de La Guerra
de las Galaxias se encuentra más orientada hacia el
comic, y donde la excelente construcción y elaboración
de temas permite superar ciertos diálogos y escenas que alternan
entre los cursi y lo ridículo (los Wookies, los diálogos
de R2D2 y C3PO, etc.), El Señor de los Anillos posee
una profunda belleza y un background mucho más denso y pulido.
Ciertamente existen muchos momentos en la trilogía en que nos
olvidamos de cierta infantilidad de la premisa inicial y parece estar
viendo una adaptación cinematográfica de Shakespeare.
Como obra, es indudablemente mucho más madura que La
Guerra de las Galaxias, sin restarle la importancia histórica
y popular que la obra de Lucas merece.
La Comunidad del Anillo es la primera entrega de la saga.
Y es un film denso que cuesta apreciar. No termina de enganchar
a todo el público, y recién sobre el final comienza
a tomar ritmo. El principal problema es la densidad de la obra en
sí : hay demasiados caracteres, demasiadas historias, demasiadas
razas y demasiados diálogos. Me reconozco como un gran fanático
de la serie, pero debo admitir que La Comunidad del Anillo,
en su visión inicial, no me entusiasmó demasiado,
y que recién la revisité después de ver toda
la saga, cuando comencé a ubicar y relacionar historias y
personajes. En una visión inicial, entender que Boromir es
el hijo del condestable de Gondor - que recién se ve en la
tercera entrega - es incomprensible. Puede decirse que el mérito
de Jackson es, ya que La Comunidad del Anillo es un largo
prólogo a la gran historia contenida en las siguientes dos
entregas, tirar tantos conceptos de la forma más simple e
ilustrativa, de manera que el público pueda atrapar la mayoría
y sepa entender de qué va la obra. Pero reitero : es un film
para ver inmediatamente después de El
Regreso del Rey, y entender, por ejemplo, por qué
la hechicera Elfa Galadriel decide tomar el barco que lleva al Mar
(o al más allá).
Diálogos y actuaciones son muy buenos, y eso es lo que amerita
la visión del film, mas allá de la densidad argumental.
Es la interacción de los personajes lo que atrae de esta
entrega, además de la belleza de sus imágenes. En
general, los caracteres lucen pintorescos (recién cobrarán
estatura épica en las próximas dos entregas), y la
persecución por los caballeros negros tras Frodo añade
cierto condimento a un relato muy dialogado. Y sólo será
cuando la comunidad llegue a las Minas de Moria, que el film empieza
a vislumbrar todo lo que se puede esperar de lo que sigue. Pero,
mientras, la sensación de peligro es más teatral que
otra cosa. Y salvo Ian McKellen y Christopher Lee, el resto entrega
actuaciones más o menos tibias. De todos modos, es un muy
buen film y es un aperitivo para el placentero monumento cinematográfico
que vendrá en las dos próximas entregas.
La saga de El Señor de los Anillos se
compone de : La Comunidad del
Anillo, Las Dos Torres,
y El Regreso del Rey |
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