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En los setentas y ochentas
el cine fantástico australiano era lo
más, lo que estaba de moda en círculos
intelectuales. Desde Mad
Max hasta La Ultima
Ola, decenas de producciones circularon por
todos los continentes y eran exhibidas en los circuitos
de cine arte. Entre ese puñado de filmes
figura Largo Fin de Semana, la
que vendría ser la entrada australiana en
el subgénero conocido como "Venganza
de la Naturaleza". Exacto: hablamos de
películas de animales asesinos.
Mientras que lo usual en esta clase de filmes
es que haya algún bicho carnívoro
fuera de control - desde tiburones hasta osos
gigantes, o bien alguna horda de ratas asesinas
-, acá los agresores de turno son todos
los animales que pueden encontrar en un típico
paisaje australiano: sean hormigas, águilas,
canguros, manatíes, y un largo etcétera.
Y todos ellos se las agarran con la desagradable
pareja central, compuesto por el marido egoísta
y aniñado, y la malhumorada esposa.
Acá la inteligencia del relato pasa por
demostrar que dichos ataques no son gratuitos
- p.ej. que los bichos no se han vuelto asesinos
por que sí de un momento a otro -,
sino que hay varios subtextos que pueden interpretarse
como los causantes de dichas agresiones. El primero
de ellos es que el zopenco del marido es un enemigo
de la naturaleza - va con su rifle y le dispara
a cualquier bicho que camina; con su auto pisa
a todo tipo de animales en la carretera -
y que ahora ha llegado el turno de los animales
para desquitarse. Pero el segundo subtexto es
aún más interesante y tiene que
ver con el aborto que sufrió la protagonista,
el cual no fue espontáneo sino fruto de
una decisión tomada por su marido. A partir
de eso todo lo que sigue entra en el terreno de
lo sicológico y hasta de lo paranormal
- ellos están proyectando toda esa
angustia hacia lo que los rodea, y de alguna forma
ellos mismos están provocando los ataques
-. La prueba más palpable es la del fantasmagórico
lloro de bebé que ellos escuchan por las
noches, y que - suponen - proviene de
un manatí que ronda por la costa. Las cosas
se salen de control cuando el manatí muere,
pero su cadáver aparece en los lugares
más insospechados y el llanto se sigue
escuchando con aún mas fuerza.
Uno no puede negar que el aspecto fantástico
de Largo Fin de Semana está
bien desarrollado. Los ataques de zarigüeyas,
demonios de Tasmania y águilas se ven mucho
más impresionantes de lo que uno podría
esperar, y el clima de peligro es palpable. La
tensa relación entre cónyuges traspasa
la pantalla y se ve natural. Lo que sí,
en cambio, me parece es que la anécdota
es algo corta para llenar todo un filme. Quizás
la historia hubiera dado bien para un capítulo
de 40 minutos de alguna serie fantástica
tipo La Dimensión
Desconocida, pero para un largometraje se
ve estirado.
Largo Fin de Semana es un buen
filme fantástico. Es sólido e interesante,
aunque no remarcable. Tiene su cuota de momentos,
y la puesta en escena es mejor de lo que uno podría
esperar luego de leer el resumen del argumento. |