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GB, 1998 : Jason Flemyng (Tom),
Dexter Fletcher (Soap), Nick Moran (Eddie), Jason Statham (Bacon),
Steven Mackintosh (Winston), Nicholas Rowe (J), Nick Marcq (Charles),
Charles Forbes (Willie), Vinnie Jones (Chris el grande), Lenny McLean
(Barry el bautista), Peter McNicholl (Chris el pequeño), P.H.
Moriarty (Harry "el Hacha" Lonsdale), Frank Harper (Dog)
Director y Guionista - Guy Ritchie, Musica - David A. Hughes,
John Murphy |
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En general, siempre se dice que el cine de antes es mejor que el moderno.
Las películas de los años 50 y 60 son superiores a la
mayoría de producciones que vemos en el nuevo milenio, lo cual
es cierto, ya que la inmensa mayoría de filmes actuales se
centra en efectos especiales y escenas de acción antes que
en un buen libreto.
Posiblemente por esto es que la producción fílmica
británica sea tan valorada. Es indudable que no cuentan con
los presupuestos millonarios de Hollywood, y esto los obliga a exprimirse
el cerebro a la hora de armar una buena historia para filmar. Mientras
Hollywood comienza a aburrir con su reciclado constante de ideas,
en Gran Bretaña se esfuerzan por ser originales. Y en los
últimos años, los ingleses se han hecho un nombre
tanto en el género policial como en la comedia romántica,
dando muestras ejemplares de buen cine. Uno puede suponer que esta
nueva generación de películas británicas comenzó
con la exitosa Cuatro Bodas y Un Funeral (1994), que comenzó
a abrirles las puertas a producciones inglesas en todo el mundo,
puertas que se habían cerrado por una saturación de
filmes americanos. Tal como el film de Mike Newell, uno percibe
que se han ido formando ciertos teams de actores que aparecen
alternativamente en una u otra película; y de a poco han
surgido varias estrellas y directores remarcables.
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De este renacimiento del cine británico, un caso destacable
es el de Guy Ritchie. Ritchie no posee una producción abundante,
pero su filmografía cuenta con un par de títulos memorables,
y Juegos, Trampas y Dos Armas Humeantes es su tarjeta de
presentación en sociedad. Su marca se verá reflejada
también en Snatch, Cerdos y Diamantes, y como influencia
en el debut como director del productor habitual de los filmes de
Ritchie, Matthew Vaughn, en la brillante Layer Cake.
Un análisis superficial de Lock, Stock and Two Smoking
Barrels puede suponer que es un clon británico de Pulp
Fiction. Es indudable que hay reminiscencias Tarantinescas en
el film : la confusión de identidades, la comedia negra,
los personajes pintorescos, algunas disegresiones temporales en
la narración del relato. Pero mientras Tarantino utilizaba
estos recursos para desarrollar un puñado de historias que
iban de lo cómico a lo terrible y violento (como cuando Bruce
Willis es atrapado por los depravados sexuales del video club),
el tono de Ritchie es inconfundiblemente de comedia. La violencia
es expuesta rara vez y, si debe hacerlo, aparece fuera de cuadro
(las matanzas o torturas nunca se ven). Los diálogos son
realmente filosos y bien escritos, y todos los personajes parecen
operar con fuertes códigos éticos, que no son necesariamente
los normales. Como el caso del matón que interpreta Vinnie
Jones (debut en el cine), que amedrenta a los deudores de Harry
el Hacha, y lleva a su hijo con él durante el trabajo, que
es violento pero no tolera los insultos delante del niño.
O del mismo Harry, que opera en un sex shop, puede matar
a garrotazos a un matón con un consolador, y es un individuo
refinado que se deleita con las armas antiguas (las dos escopetas
clásicas a las que hace referencia el título).
Juegos, Trampas y Dos Armas Humeantes es realmente buen cine.
Es difícil saber a dónde va el film, ya que hay sorpresas
y muchas casualidades del destino que se interponen en el camino de
los protagonistas. Si bien hay una abundancia enorme de personajes,
se encuentran bien desarrollados en dos o tres trazos (que es lo que
amerita las películas de "ensamble" tipo X
Men). Increíblemente, los únicos que no están
tan bien delineados son los cuatro caracteres principales. Ritchie
intenta darle cierta profundidad a Eddie, por ejemplo, cuando choca
con su padre (interpretado por un medido Sting), ya que Harry planea
cobrarse con el bar de éste. Pero, al actuar los cuatro juntos
para todos lados, resultan ciertamente anónimos.
Donde Ritchie se deleita es con las extravagancias de los personajes
secundarios, desde el vendedor de drogas, al violento jefe de la
banda de ladrones, e incluso el traficante negro de droga. Hay mucho
humor en cómo los perfila. Pero no tiene el mismo filo que
Snatch, donde Richie pule aún más la formula.
Los giros de la historia son imprevistos. Hay cierta alteración
de la linealidad del relato - el episodio del traficante negro en
el bar, los dos ladronzuelos que van tras las escopetas antiguas
y que son rezagados en el relato para darle un clímax - que
no siempre está bien integrado. Y sobre el final del film,
quizás puede ser que Ritchie de demasiadas vueltas de tuerca
y pierda algo de verosimilitud (al menos con la lógica interna
que venía desarrollando el film) con tal de dar un par final
de sorpresas. Pero no deja de ser altamente disfrutable. Si uno
compara con otros clones de Pulp Fiction
(como Dos Días en el Valle, por ejemplo), es claramente
superior. Pero Ritchie recién podrá componer una formula
que funcione perfectamente en su siguiente film, Snatch, Cerdos
y Diamantes, que es un Lock, Stock y Two Smoking Barrels
versión 2.0, superando los defectos del original. |
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