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USA, 2011 : Bradley Cooper (Eddie
Morra), Robert De Niro (Carl Van Loon), Abbie Cornish
(Lindy), Andrew Howard (Gennady), Johnny Whitworth (Vernon
Gant) Director - Neil
Burger, Guión - Leslie Dixon, basada en la novela
The Dark Fields de Alan Glynn
TRAMA : Eddie Morra es un aspirante
a escritor que se encuentra bloqueado y vive en la miseria.
Un día se topa con su ex cuñado - el que
se dedica a traficar drogas -, y le ofrece su última
novedad: el NZT, un fármaco que expande la mente.
En su desesperación por cumplir los plazos con
su editorial y entregarles un escrito, Eddie ingiere
una pastilla de NZT y se transforma en un individuo
brillante, completando una novela formidable en cuestión
de horas. El problema es que el efecto del NZT es temporal
y Eddie se desespera por obtener más, razón
por la cual decide regresar hasta lo de su ex cuñado
para adquirir más pastillas. Pero en el departamento
sólo encuentra su cadáver y una bolsa
con cientos de tabletas de NZT, celosamente escondida.
Ahora Eddie se ha convertido en un adicto al NZT, escribiendo
best sellers y obteniendo enormes réditos en
la bolsa gracias a su sagacidad para las inversiones.
Debido a su talento bursátil ha logrado llamar
la atención del potentado Carl Van Loon, quien
desea contratarlo como asesor. Pero las pastillas del
NZT se agotan y Eddie comienza a tener enormes lagunas
mentales que le impiden recordar qué hizo y dónde
estuvo en las últimas horas. Y las cosas se salen
de madre cuando Eddie descubre que una de las chicas
que frecuentaba ha aparecido asesinada ... sin que él
pueda recordar si es el responsable de su muerte.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Sin Limites viene de la mano de Neil Burger, quien
entregara en su oportunidad un thriller ok y algo
insulso como El Ilusionista (2006). Acá
se despacha con otro relato con tonos fantásticos
y claramente influenciado por la obra de Phillip K. Dick.
El problema es que una premisa tan prometedora como ésta
termina siendo arruinada por un guión que no sabe
cómo manejar el tema; ensaya un montón de
caminos, no termina por concretar ninguno y deja todas
las cosas por la mitad. La sensación final es poco
menos que frustrante.
Aquí está el simpaticón Bradley
Cooper haciendo de escritor de cuarta que padece un
bloqueo mental, y que un día se topa con una
droga que lo vuelve super inteligente. Lo que hace el
fármaco es que uno, que habitualmente usa el
20% del cerebro, termine por usar el 100% y se convierta
en un genio al instante - lo cual es un data falaz,
ya que el 80% restante posee funciones vitales que usamos
según la ocasión -. Nuestro protagonista
se vuelve un adicto, con el grave problema que su proveedor
- su ex cuñado y el único que sabía
quién fabricaba la droga - ha sido asesinado.
Cuando al pibe se le pasan los efectos, vuelve a ser
el tarado de siempre, con el agravante que tiene síntomas
que le dan a entender que la droga lo está reventando
por adentro; y, a medida que consume más y más,
tiene baches mentales enormes, en donde el tipo pestañea
y se despierta 10 horas más tarde sin saber dónde
estuvo ni qué es lo que hizo. Y, mientras tanto,
hay dealers que quieren apoderarse de lo que
le queda de la droga, hay asesinos que lo persiguen
(lo mismos que mataron a su ex cuñado) y hay
potentados que lo presionan para que siga dando consejos
geniales sobre inversiones en la bolsa.
El problema con Sin Limites es el libreto, que
es dispar. Cuando Bradley Cooper toma una pastilla de
NZT, su mundo se transforma en un delirio cromático
- como si fuera una película de Tony Scott luego
de una noche de borrachera -, y él mismo se
convierte en un Sherlock
Holmes de segunda. Saca conclusiones en cuestión
de segundos a partir de detalles mínimos; puede
recordar cosas que pasaron 12 años atrás;
puede pelear como los dioses, calculando golpes y recordando
técnicas de combate vistas en las películas
(algo parecido a lo que hacía Robert Downey Jr.
en la película mencionada). El punto es que todo
esto - que debería ser deslumbrante - no
lo es. Los momentos de super inteligencia del protagonista
no impresionan y, si no fuera por la saturación
cromática, dificilmente no daríamos cuenta
que se encuentra en modalidad super genio. A su
vez el libreto empieza a disparar intrigas que deja a
medio cocinar - si pidió 100.000 dólares
a un dealer para jugar en la bolsa, con su brillantez
debería haberlo triplicado y devuelto en menos
de una semana; jamás se investiga el asesinato
del ex cuñado; la existencia "limitada"
de NZT se multiplica y se hace eterna; el protagonista
"super genio" esconde la droga en los lugares
más estúpidos; la muerte de la prostituta
en el hotel, los baches mentales, y hasta las secuelas
del NZT son subtramas que terminan siendo abandonadas
sin la más mínima consideración -,
y el protagonista da muestras de una amoralidad creciente
e impune. Digo yo; Bradley Cooper se supone que
es nuestro héroe, no un tipo despreciable dispuesto
a todo con tal de obtener dinero y poder.
Eso no quita que Sin Limites no tenga su cuota
de buenos momentos, como la persecución en el
parque entre el asesino y la novia del protagonista
- que debe tomar un NZT para volverse brillante y
encontrar la manera de escapar -, o la batalla campal
en el bunker que ha comprado Bradley Cooper, que son
escenas que rebosan originalidad (y que se encuentran
más en la vena de las aventuras de superhéroes;
el NZT pasa a ser otro artefacto de poder, tal como
el anillo de Linterna
Verde o los anteojos de Ultra
Seven, en donde quien lo posee puede transformarse
en un superdotado en cuestión de segundos). Y
cuando las cosas se ponen oscuras - como los apagones
mentales del protagonista -, el filme entra definitivamente
en terrenos dickianos sobre la memoria, la identidad,
y la expansión de los campos mentales. Lástima
que el libreto no tiene ni idea de cómo darle
un broche a esas situaciones, las tapa con diarios
y sigue adelante como si nada.
Limitless es una gran película a mitad
de camino. Comparte cuotas iguales de cosas inspiradas
y situaciones frustrantes. Es una lástima ya
que la premisa tenía un gancho enorme, pero el
libretista no es ni el 10% de brillante de lo que le
exige una historia como ésta. |