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USA, 2010 : Denzel Washington (Eli), Gary
Oldman (Carnegie), Mila Kunis (Solara), Ray Stevenson (Redridge),
Jennifer Beals (Claudia), Tom Waits (Engineer), Evan Jones (Martz),
Frances de la Tour (Martha), Michael Gambon (George), Malcolm McDowell
(Lombardi) Director - The Hughes
Brothers, Guión - Gary Whitta
TRAMA : El mundo en un futuro post
apocalíptico. Eli es un caminante que atraviesa los restos
de los Estados Unidos en su peregrinaje hacia el oeste. Pero llega
a un pueblo dominado por el cruel Carnegie, cuyos matones empiezan
a intimidarlo. Tras eliminarlos sin mayor esfuerzo, Eli atrae la
atención de Carnegie, quien piensa reclutarlo como líder
de su escolta personal. Pero mayor será la sorpresa de Carnegie
cuando se entere que Eli porta una Biblia - el último ejemplar
existente en la Tierra -. El terrateniente desea el libro sagrado
como parte de un plan de expansión y reconstrucción
de la civilización bajo sus fines personales; pero Eli considera
que tiene una misión sagrada y es la de llevar la Biblia
hasta el extremo oeste del país, donde aún no ha llegado
la barbarie. Ambos hombres terminarán enfrentados en una
pelea a muerte por la posesión del libro.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio desde
fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar partes
del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos a
esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Con la proximidad del final del calendario maya, parecieran haberse
puesto de moda las películas apocalípticas. Desde espectáculos
pochocleros como 2012 hasta producciones mucho
más dramáticas como The Road. Después
de semejantes títulos, El Libro de Eli parece una entrada
tardía y desfasada en el aggiornamiento del género.
Toda la historia parece reciclada de un filme setentista, con el agravante
de un pretensioso mensaje religioso que termina por ridiculizarla
y sepultarla bajo su peso. El resultado final termina dejando mucho
que desear.
Al mando están los hermanos Hughes, de los cuales lo único
que conozco es Desde el Infierno (2001) y la cual no era
precisamente una película memorable. Ahora se aliaron con
Denzel Washington en lo que parece ser una movida personal del actor,
produciendo la presente versión para la pantalla grande de
un libro que le debió haber tocado sus fibras más
intimas. Pero viendo el producto terminado, parece obvio que Washington
ha pasado a engrosar la larga lista de actores encaprichados en
producir terribles proyectos personales, figurando junto a Bruce
Willis (Hudson Hawk), John Travolta (Campo
de Batalla: La Tierra) y Sean Connery (The Medicine Man)
- entre tantos otros -, los que terminaron generando espectaculares
bodrios, fracasos de taquilla y, en el peor de los casos, hundiendo
sus propias carreras.
La primera mitad es extremadamente rutinaria. En general la mayoría
del cine postapocalíptico termina cayendo en una variante u
otra del Western, pero aquí resulta más que evidente.
Hay títulos que van desde Mad Max
hasta El Ultimo Guerrero que hablan del pistolero solitario
que va haciendo justicia a su paso en un mundo sin ley. Acá
no sólo ocurre eso, sino que ni siquiera disfrazan el reciclado
de ideas, poniendo a Gary Oldman en el papel del malvado terrateniente
- que es clásico en los filmes del Oeste -. Oldman domina las
fuentes de agua, el pueblo entero, y tiene un banda de ineptos secuaces,
candidatos a ser carne de cañón bajo el filo del machete
de Denzel Washington. Eso es algo qye ya vimos cientos de veces.
Al menos el filme podría haberse contentado con seguir la
rutina y hubiera terminado resultando un espectáculo pasable.
Pero cuando salta a la luz la premisa central - Oldman y Washington
tironean por la posesión de una Biblia, ya que consideran
que es el instrumento divino necesario para controlar y apaciguar
a la población, y comenzar el proceso de reconstrucción
de la civilización -, el filme se clava de nariz y no termina
de remontar vuelo nunca. No sólo es un rol exagerado que
se le da al libro sagrado - como si su mera existencia y el recitado
de sus escritos fueran suficientes para aplacar la anarquía
existente en semejante contexto -, sino que el libreto empieza a
tirar situaciones como si Washington fuera una especie de elegido
en plena misión sagrada. El tipo liquida a centenares y se
escapa a las balas; incluso cuando está desarmado, le vacían
un cargador encima y sigue vivo. ¿Acaso Dios protege
a los que asesinan en su nombre?.
Las cosas se ponen aún mucho peor después que Washington
se cruza con Michael Gambon, quien hace de un ermitaño que
vive con su esposa en medio del desierto. No sólo el gran
actor británico dura cinco minutos en pantalla (¿para
eso lo contrataron?), sino que todo lo que sigue ya bordea lo
ridículo. Hay personas que no mueren cuando deberían;
hay personajes que no saben leer ni escribir pero saben manejar
un auto - aún cuando en el futuro no existan los coches desde
hace treinta años -; y el climax se hace demasiado largo
e insatisfactorio. Tampoco ayuda la perfomance de Mila Kunis, que
en vez de ser una bruta estropeada por la mala calidad de vida de
la época, se termine viendo como una teenager adinerada
de Beverly Hills con anteojos Ray Ban caminando por el desierto
al lado de Washington.
Hay una intención sincera de crear una aventura post apocalíptica
con un mensaje religioso de esperanza; pero del dicho al hecho,
El Libro de Eli deja mucho que desear. No sirve como película
de acción ni como filme de sci fi pensante. Es un híbrido
que bordea lo ridículo en varias ocasiones, y no deja contento
a nadie. |
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