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USA, 2009 : Jamie Foxx (Nick
Rice), Gerard Butler (Clyde Shelton), Bruce McGill (Jonas
Cantrell), Colm Meaney (Detective Dunnigan), Leslie Bibb
(Sarah Lowell), Regina Hall (Kelly Rice), Gregory Itzin
(Warden Iger), Christian Stolte (Clarence Darby)
Director - F. Gary Gray, Guión
- Kurt Wimmer
TRAMA : Al ingeniero Clyde
Shelton le han asesinado su mujer y su pequeña
hija. Pero el sistema de justicia ha decidido condenar
a muerte a uno de los agresores a cambio de la confesión
del restante victimario, al cual le dan una pena reducida.
Ahora han pasado 10 años desde el incidente y
ha aparecido muerto el restante asesino de los homicidios
Shelton. Todas las pruebas apuntan a que el ingeniero
es el culpable. Pero una vez apresado, Shelton devela
que ha lanzado una implacable venganza contra todo el
sistema federal de justicia, al cual lo considera tan
culpable como los homicidas. Y aún estando dentro
de la cárcel, la furia de la represalia de Shelton
resultará imparable.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Un Ciudadano Ejemplar es una película desarrollada
por la dispar dupla del director F. Gary Gray - Un
Hombre Diferente, El Negociador - y el bizarro
libretista Kurt Wimmer - Equilibrium,
Ultravioleta -. Mientras
que la obra de Gray está ok, a todos los filmes
escritos o dirigidos por Wimmer les faltan dos o tres
horneadas, y parecen calcados de otras películas
más originales e inteligentes. En Law Abiding
Citizen, el guionista parece haber metido en una licuadora
a El Vengador Anónimo con Saw,
El Juego del Miedo. El resultado final es entretenido
pero moralmente bizarro y muy traído de los pelos.
Si uno reeditara la historia de Saw y pusiera
en orden cronológico los acontecimientos que
convirtieron a John Kramer en un brillante asesino serial,
no diferiría mucho de lo que ocurre en Un
Ciudadano Ejemplar - otra injusticia; un genio creador
de trampas mortales; la necesidad de cometer asesinatos
moralizantes -. El problema es que, en Saw,
el rol del villano figuraba desde el vamos y era muy
carismático. Pero aquí, al poner a Gerard
Butler en el papel principal, resulta imposible tomarlo
como un malo recalcitrante. De hecho, los primeros 20
minutos del filme siguen toda la onda de El Vengador
Anónimo, con un tipo masticando rabia y gestando
lentamente su revancha. Hasta allí, todo justificado.
Pero después Butler se transforma en un asesino
serial al estilo Jigsaw, con la diferencia de
que opera mientras ya está en la carcel. Y la
audiencia queda en off side, en una situación
incomoda en donde no sabe si apoyar o cuestionar al
conflictuado personaje central.
En el fondo, no es más que la historia de la
evolución de un terrorista - genial, pero loco
como una cabra -. Lo que empieza relativamente interesante
se deshilacha a medida que avanza la historia, ya que
el guionista Wimmer empieza a sacar recursos de la galera
- el sencillo ingeniero resulta ser un genial operativo
de la CIA; posee más recursos monetarios
que Bruno Díaz; tiene un esquema imposible
de venganza masiva que se cumple a la perfección
-, hasta que uno termina por abrazar u odiar la trama.
Cuando se empiezan a develar los secretos del complot,
toda la frágil credibilidad de la historia colapsa
bajo el peso de sus propias pretensiones.
Quizás el mayor problema de la historia sea la
elección de Gerard Butler como protagonista - aquí
figura como uno de los productores -. Butler le pone ganas
a su personaje, pero se precisaba otro actor más
flexible - un tipo que comenzara con simpatía y
terminara por transformarse en un alma oscura y desquiciada
-. Butler demuestra inteligencia y es implacable, pero
carece de lado oscuro. Además, a medida que avanza
la historia comienza a cometer actos cada vez más
cuestionables sin que se le mueva un pelo, con lo cual
se convierte en un amoral. Sin dudas provoca alguna que
otra sorpresa, pero el actor nunca termina de cruzar ese
umbral hacia la monstruosidad, que era lo que precisaba
el filme. Lo otro que también necesitaba la película
era un libreto menos rebuscado y fantasioso.
Un Ciudadano Ejemplar está ok, tiene
alguna que otra sorpresa, pero hacia el final uno termina
por agarrarse la cabeza viendo las paparruchadas
que el libreto inventa para explicar las acciones de
Gerard Butler. En el fondo la intención es poner
al espectador en una situación incomoda, ya que
termina por aplaudir de que Butler extermine a policías,
jueces y abogados; pero si había algún
tipo de mensaje, terminó perdiéndose por
el camino. |