USA, 1969 : Maximilian Schell
(capitán Hanson), Diane Baker (Laura), Brian Keith
(Connerly), Barbara Werle (Charley), Sal Mineo (Leoncavallo),
Rossano Brazzi (Giovanni), John Leyton (Rigby), J.D. Cannon
(Danzig)
Director - Bernard
L. Kowalski, Guión - Cliff Gould y Bernard Gordon
TRAMA : Fines del siglo XIX.
El capitán Hanson comanda un buque carguero en
aguas de Indonesia. Ha organizado una expedición
para recuperar un cuantioso botín en perlas,
que se encuentra en la caja fuerte de un barco que ha
naufragado cerca de la isla de Krakatoa. Pero en su
viaje es obligado por las autoridades locales para transportar
una dotación de reclusos hasta su destino final
en Madera. Tras algunos incidentes, Hanson logra llegar
hasta el navío hundido pero la inestabilidad
del volcán hace presagiar lo peor. Y entre el
peligro latente de una posible rebelión de los
presos a bordo, y el inminente estallido de Krakatoa,
Hanson deberá correr una carrera contra el tiempo
para salvar a su barco y a su tripulación.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
clip
con secuencias de Krakatoa, al Este de Java
Krakatoa, al Este de Java es un típico producto
de matineé de finales de los sesenta. Es una mezcla
de filme de aventuras y cine catástrofe, con un
reparto y un equipo técnico bastante curioso. El
alemán Maximilian Schell encabeza el cast,
están los malogrados Sal Mineo y Brian Keith en
roles secundarios, así como el italiano Rossano
Brazzi; y en la producción, figura unos cuantos
desconocidos de origen televisivo como el director Bernard
L. Kowalski y el guionista Cliff Gould. Pero entre ellos
hay algunos especialistas del género: el co guionista
Bernard Gordon (La
Tierra vs Los Platillos Voladores; El
Día de los Trifidos), y en el apartado de efectos
visuales está Eugene Lourié, quien dirigiera
The Beast of 20.000 Fathoms,
Gorgo y El Coloso de Nueva
York.
Con el paso de los años Krakatoa, al Este
de Java se ha hecho la reputación de película
terrible, lo cual es injusto. Ciertamente hay una enorme
cantidad de gaffes - empezando por su nombre,
ya que Krakatoa está al Oeste de Java (!) -,
en especial sobre la escenificación de la que
es considerada la mayor erupción volcánica
registrada de la historia. En 1883 el volcán
entraría en actividad y provocaría un
cataclismo que afectaría a todo el mundo. He
aquí algunos de los datos: la explosión
se pudo escuchar a 1.600 km de distancia, la monumental
cantidad de cenizas lanzadas al cielo oscureció
al planeta y, durante 5 días - por el efecto
invernadero provocado - la temperatura de la Tierra
subió 2 grados Celsius. La isla misma desapareció
como consecuencia de la violencia del sismo, provocando
múltiples tsunamis que arrasaron a las
islas cercanas, y entre la ceniza y los maremotos más
de 120.000 personas morirían en el suceso. Incluso
hasta dos años después de la erupción,
seguían apareciendo cadáveres en las costas
de lugares tan lejanos como el este de Africa.
En ese sentido, el escenario histórico suena
apetitoso para generar un excelente filme de aventuras.
Lamentablemente el libreto no le va en saga y termina
por resultar bastante chato. Hay muchos caracteres de
stock propios del cine catástrofe - en vez de
un borracho tenemos a un buzo con problemas de salud
que se droga con láudano; hay un cargamento de
presos que es puesto de manera gratuita a bordo del
barco; la chica que provee la localización del
naufragio estuvo en una clínica mental y ha extraviado
a su hijo, etc -, que no obtienen más de cinco
minutos de exposición y son abandonados de un
momento a otro. La subtrama de los presidiarios a bordo
es resuelta en dos minutos por Maximilian Schell él
solito; las tensiones entre los aviadores en globo -
padre e hijo - sólo duran unos segundos en pantalla;
y todo sigue del mismo modo. Con lo cual llegamos al
momento cumbre - la explosión del volcán
- con un elenco de personajes que no le interesan demasiado
a nadie.
Donde Krakatoa, al Este de Java encuentra sus mejores
momentos son en las escenas relacionadas con la inminencia
y la resolución del cataclismo. Secuencias fantasmales
como los bancos de neblina de azufre, los extraños
y aturdidores silbidos en medio del mar, o las llamaradas
en mitad del océano terminan por resultar fascinantes;
del mismo modo, el clímax infernal - con el barco
navegando en medio de la erupción o debiendo capear
el tsunami - son brillantes. El tema está
en que el elemento humano está tan burdamente dibujado
que a veces resulta risible lo mal que lo maneja el guión.
En un momento una tea ardiente cae en el barco y mata
a una de las buscadoras de perlas - supuestamente un personaje
importante -, y en la escena siguiente todos siguen como
si nada hubiera pasado. Nadie comenta el suceso, llora
o se agarra la cabeza.
Krakatoa, al Este de Java es una película
aceptable para un sábado a la tarde. El desarrollo
de los personajes es muy torpe, pero al momento de llegar
el cataclismo las cosas repuntan bastante. Maximilian
Schell es un héroe bastante chato, pero la culpa
es del libreto que no le da buenas líneas. El
único que sobresale en el cast es J.D. Cannon
(el jefe de McCloud !) como el líder de
los presos, que al menos posee alguna sagacidad para
que los demás le hagan el juego y pueda empezar
su rebelión; pero el resto es bastante deslucido
e incluso el script los atormenta con algunos
momentos bizarros como el strip tease lírico
de Bárbara Werle. Por lo demás es una
entretenimiento potable, aunque sea para fascinarse
con los hermosos paisajes de Oceanía filmados
a todo color y en Cinerama.
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