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USA, 2004 : Uma Thurman (la
novia / Beatrix Kiddo), David Carradine (Bill), Gordon
Liu (Pai Mei), Michael Madsen (Budd), Daryl Hannah (Elle),
Michael Parks (Esteban Vihaio) Director
- Quentin Tarantino, Guión - Quentin Tarantino
TRAMA : La novia está
de regreso y ahora tras la pista de Budd, el hermano
de Bill. Pero éste le tiende una emboscada, la
entierra viva bajo tierra y llama a Elle - la asesina
del equipo de Bill y otrora compañera de Budd
- para que le pague un cuantioso rescate por la novia
y por su sable Hanzo. Pero Elle tiene sus propios planes
y, mientras tanto, la novia ha logrado liberarse de
su cárcel bajo tierra. Ahora la chica - furiosa,
lastimada, sucia - desplegará toda su ira para
vengarse de los últimos miembros del equipo,
antes de lanzarse finalmente tras los pasos de Bill.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Kill Bill Vol. 2 es la demorada segunda parte del
éxito del 2003. En realidad se trataba de una película
de cuatro horas, a la cual el estudio ordenó partir
al medio con la idea de duplicar la recaudación.
Mucho se ha criticado esto, ya que Tarantino concibió
la idea como un solo filme; y al ser forzado a dividirlo
en dos, ha debido tomar arriesgadas decisiones artísticas
para que ambos fueran entretenidos y coherentes por sí
mismos. Lo cierto es que es imposible aburrirse con cualquiera
de los capítulos de Kill Bill; pero la coherencia
- fruto de la división forzada - queda resentida.
De todos modos, todo el mundo ha visto o alquilado de
una vez ambos mitades, con lo cual el tiempo ha solucionado
ese detalle (que estaba presente al momento del estreno,
con seis meses de demora entre los capítulos).
Y lo cierto es que el todo es superior a la suma de sus
partes.
En lo personal prefiero el Volumen
1, pero es por una cuestión de gustos. Kill
Bill 1 es mucho más comic; por contra, Kill
Bill 2 es menos movida pero mucho más intensa
en cuanto a historia y mitología. Aquí
aparece David Carradine en toda su gloria, y por lejos
es quien se roba el filme. Su Bill es un villano perfecto
- carismático, inteligente, con actitud, de reacciones
inesperadas -, y si tuviera que compararlo con alguno
conocido sólo me viene a la mente otro personaje
de Tarantino: el coronel Hans Landa de Bastardos
Sin Gloria. En sí la reunión final
entre la novia y Bill no difiere demasiado de la comida
casual entre Landa y el granjero francés al principio
de Inglourious Basterds. Es una secuencia cargada
de tensión, en donde el espectador busca en cada
rincón de la escena en dónde están
las armas, y espera que los protagonistas dejen las
formalidades sociales y se abalancen - de un momento
a otro - sobre las katanas para empezar a rebanarse
sin asco. Lo que uno se pregunta es cuándo vendrá
esa ráfaga de violencia.
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Kill Bill 2 está enteramente dedicada a
los caracteres. No hay diálogo con desperdicio,
y todo el mundo transpira actitud. En realidad no deja
de ser el desarrollo filosófico de un filme de
venganza - los personajes razonan sobre la suerte inevitable
que les va a tocar, lo indetenible de la revancha, y de
cómo se merecen recibir semejante castigo -. A
ese punto las futuras víctimas desarrollan una
suerte de admiración sobre su futuro victimario.
Pero además de esa increíble actitud, está
el hecho del desarrollo de las relaciones interpersonales
entre ellos, que se basan en una especie de honorabilidad
retorcida. Bill ama a su alcohólico hermano Budd,
Elle admira a la novia, y Budd admite la necesidad de
recibir un castigo merecido. Si uno considera que hablamos
de asesinos despiadados y sin códigos de ética
(al menos normales), uno no deja de fascinarse por ese
mundo alternativo de valores morales. Esto no es muy diferente
de los códigos de honorabilidad mafiosa que transcribió
Francis Ford Coppola en El Padrino.
Aún con menos acción y mucho más
diálogos, Kill Bill 2 no deja de ser un
espectáculo formidable. Esta gente es simpática
a su manera, y nos importan sus sentimientos. Y, en
el climax, ello resulta patente. David Carradine se
luce con la perfomance de su carrera, mostrando una
relación tortuosa pero extrañamente humana
y sentimental entre él y la novia. Eso es
amor.
Kill Bill 2 es todo un clásico de visión
obligatoria. Lamentablemente Tarantino se uniría
demasiado a Robert Rodriguez en los filmes siguientes,
desvirtuando la brillantez de su visión. Recién
regresaría a trabajar en solitario (y con toda
la gloria) en Bastardos
Sin Gloria. Y, en entrevistas recientes, ha admitido
la posibilidad de desarrollar una parte 3 y 4 de Kill
Bill, con la hija de Vivica A. Fox buscando vengar
a su madre, algo que recién veríamos cerca
del 2014 si antes el calendario maya no manda al mundo
al diablo.
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