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USA, 2008 : Hayden
Christensen (David Rice), Jamie Bell (Griffin), Samuel L. Jackson
(Roland), Rachel Bilson (Millie Harris), Michael Rooker (William Rice),
Diane Lane (Mary Rice) Director - Doug Liman, Guión
- David S. Goyer, Simon Kinberg & Jim Uhls, basados en la novela
homónima de Steven Gould, Musica - John Powell |
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Esta película está basada en la novela Jumper
(1992) de Steven Gould. Pero, a decir verdad, sólo toma algunos
conceptos y después decide explorar libremente algunas de las
posibilidades de la premisa, creando su propia mitología. Para
ello el libreto cuenta con el respaldo de David S. Goyer, responsable
máximo de algunas de las mejores adaptaciones de historias
de superhéroes de los últimos años como Blade,
The Crow o Batman Inicia;
y en el sillón del director está Doug Liman, el creativo
que diera a luz Sr. y Sra Smith y la exitosa La
Identidad de Bourne.
Y a pesar de la reunión de talentos, Jumper no termina
siendo un film tan pulido como debería. Existen diferencias
notables con el libro de Gould, comenzando por la madre de David
que lo abandona en la adolescencia, el muchacho que escapa de su
padre abusivo y comienza a realizar pequeños actos de heroísmo,
hasta la muerte de la madre a manos de terroristas aéreos,
tras lo cual David comienza a realizar trabajos eventuales para
la inteligencia americana, cosas que directamente no figuran en
la película. Como puede verse, el relato de Gould es bastante
más modesto que el del film, pero está mejor redondeado.
Aquí en cambio Liman, Goyer y Cia han decidido crear algo
más épico planeado como una saga... con el problema
de que el relato queda amputado al final de la película,
dejando a los espectadores a la espera de la secuela pertinente.
No es que Jumper termine de manera tan trunca como, por ejemplo,
Kill Bill vol. 1, pero al menos un
par de historias quedan inconclusas.
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En Jumper el protagonista David Rice puede teletransportarse
a cualquier parte, al mejor estilo de Nightcrawler en X-Men
2. Basta con que mire una foto o imagine el interior de algo,
y ya está allí. No es una premisa harto interesante,
aunque la película pone empeño en ir agregándole
algunos detalles que no lo hagan rutinario - como por ejemplo, teletransportar
autos u objetos en movimiento, e incluso edificios -. Esto también
sirve para construir las escenas de acción, que van de lo
correcto a lo muy bueno, y que incluso generan algunas secuencias
muy graciosas de la película. Los FX están más
que ok, y uno no puede quejarse en ese sentido.
Los problemas del film pasan por otros aspectos, en especial el
dramático, que directamente no funciona. Aquí hay
una familia destrozada por el abandono de hogar de la madre, hay
un chico con problemas de personalidad que descubre sus superpoderes
y decide irse, y después se encuentra viviendo la gran vida
de un modo absolutamente egoísta. No sólo todo esto
está contado a la carrera (y no da tiempo para sentir algo
por el personaje), sino que carece de profundidad como si fueran
simples mecanismos del guión para que, a los 15 minutos,
veamos a Hayden Christensen viviendo como un millonario. Por ejemplo,
uno queda totalmente en ascuas para definir si el padre de David
es realmente un mal tipo, y en general toda la impresión
que da es que se trata de un adolescente crecido, mal criado y egoísta.
Conociendo el alcance de sus poderes, David puede ver escenas de
una inundación por la TV sin siquiera inmutarse o salir corriendo
a ayudar a esa gente en apuros. A todo esto se le suma la relación
con el amor de su adolescencia que está narrada de una manera
muy tosca - Millie viaja y permanece un montón de tiempo
con David sin increpar seriamente cómo un chico de 23 años
puede llevar semejante vida; cuando pregunta algo de esto, ya está
en Roma con él y en un hotel 5 estrellas -.
Y siguiendo con los elementos rústicos de la historia, el
otro factor es la supuesta mitología detrás de todo
el asunto. Aquí hay una guerra subterránea entre Saltadores
y Paladines (una especie de inquisidores que van asesinándolos
por todo el mundo desde épocas inmemoriales) que es mencionada
al pasar, pero a la que nunca se le da una explicación profunda
como amerita. De hecho, uno nunca sabe si los Paladines son una
secta o tienen alguna condición especial que los diferencie
de humanos comunes. Sumemos a esto lo brevísimo de la historia
de la madre de David, y podrá verse que todo el cariz dramático
del argumento resulta realmente brusco, como si al film le faltaran
partes.
La actuación tampoco es muy pulida. Samuel L. Jackson hace
de un villano pálido simplemente por falta de buenas líneas
de diálogo; Hayden Christensen sigue siendo tan duro como
en sus días en Tatooine
y, salvo la buena perfomance de Jamie Bell como el inestable Griffin,
nadie en el elenco parece tener demasiada sangre en las venas.
Donde Jumper funciona es como entretenimiento pasatista.
Las cosas siempre están en movimiento, y hay un par de escenas
notables, en especial cuando David se encuentra con Griffin que
es otro Saltador que no anda muy bien en sus cabales. Pero al final
el film termina por ser frustrante en varios sentidos, ya que hay
historias y conceptos que daban para mucho más y que la producción
decidió reservar codiciosamente para una secuela. |
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