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USA, 2010 : Josh Brolin (Jonah
Hex), John Malkovich (Quentin Turnbull), Megan Fox (Lilah),
Michael Fassbender (Burke), Aidan Quinn (presidente Ulysses
S. Grant), Will Arnett (teniente Grass), Tom Wopat (coronel
Slocum) Director -
Jimmy Hayward, Guión - Mark Neveldine & Brian
Taylor, basados en el comic de la DC creado por John
Albano & Tony Dezuniga
TRAMA : El lejano oeste, poco
después de la Guerra de Secesión norteamericana.
Jonah Hex es un ex soldado que ha visto morir toda su
familia a manos del despiadado Quentin Trunbull, su
antiguo lider de batallón. Ahora Trunbull ha
robado una poderosa arma, capaz de devastar ciudades
enteras, y planea destruir Washington para derrocar
el gobierno y sembrar la anarquía. Pero Hex -
con su cara destrozada después de la feroz tortura
que le ha propinado Trunbull - ha regresado del mas
allá y planea vengarse.El soldado ya no es el
mismo: ha adquirido la capacidad de comunicarse con
los muertos, y ellos les van dando pistas del paradero
de Trunbull. Y sólo será cuestión
de tiempo hasta que Hex dé con el general y le
haga pagar por la matanza de su familia.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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En este momento me siento enfurecido, desquiciado como
Peter Finch en Poder que Mata (1976), y gritando:
"Ya estoy harto de todo esto, y no pienso tolerarlo
más!!". Estoy harto de los malos
filmes. No hablo de las películas bizarras,
que son tan ridículas que resultan divertidas.
No; hablo de esos bodrios que son indigeribles
aún cuando uno le ponga un kilo de mayonesa para
disimular su sabor a caca. En toda esta semana
me la pasé viendo películas espantosas
y Jonah Hex es la frutilla del postre. ¿Cómo
se las puede ingeniar alguien para arruinar una rutina
de venganza, algo que suele ser a prueba de balas?.
La respuesta parece tenerla el inepto Jimmy Hayward,
padre del desastre junto con la dupla de ladrones Neveldine
& Taylor - responsables de otros engendros tales
como Gamer
o Crank, Veneno en la Sangre -.
Jonah Hex es un caracter muy menor en el universo
de la DC Comics, y nació en 1972 en la publicación
ll-Star Western. No hay nada de extraordinario
en las aventuras de Hex - es un vulgar justiciero que
vaga en el mundo standard del western -, aunque la
DC Comics ha cometido algunas atrocidades propias
del género como transportarlo al año 2050
o enfrentarlo a Batman (wtf!!).
Ahora llega esta adaptación a la pantalla grande,
en la cual le han inyectado poderes sobrenaturales al
personaje - ahora puede hablar con los muertos
- y está rodeado de gadgets como si fuera un James
Bond del siglo XIX. Al parecer nadie le explicó
a los guionistas que el Weird Western - como The
Wild Wild West, un género que abarca elementos
anacrónicos y de ciencia ficción situados
en el mundo del lejano oeste - suele ser un fracaso en
las taquillas. No es un problema del género en
sí (que es una variante del steampunk),
sino de que no hay directores modernos (y decentes) de
westerns. Bah, directamente no hay directores como
la gente. El 90% de la generación actual
de cineastas cree que los videoclips de la MTV
son el standard de narración cinematográfica.
El Weird Western plantea dos problemas: primero,
crear un clima en donde la audiencia acepte de que existe
tecnología anacrónica en el siglo XIX
- léanse arañas robot gigantes o, como
pasa aquí, pistolas automáticas con balas
explosivas y cañones gatling -. El segundo
obstáculo es armar la atmósfera del western
mismo, pero en un sentido exagerado de comic tal como
hacía Sergio Leone en su trilogía clásica
del Dolar (Por
un Puñado de Dolares, Por unos Dolares
Mas, y Lo
Bueno, lo Malo y lo Feo). Primerísimos planos
de los protagonistas, proezas imposibles con los revólveres,
personajes ácidos e implacables. Aparentemente
hacer que el director Jimmy Hayward entienda esto es
tan complicado como explicarle la teoría de la
relatividad a un niño de cinco años. Hayward
filma rápido, colorinche y mal. Todas
las escenas en las que aparece Josh Brolin terminan
en una ridícula explosión; cuando Brolin
está malherido, de la nada aparecen indios para
curarlo (lo que me hace acordar al pésimo western
criollo Los Irrompibles, en donde Almada, D´Angelo
y cía aparecían a cada rato cuando
Jorge Martinez estaba en aprietos), y el plan del villano
es sofisticadamente estúpido.
Y, lo más indignante de todo, es que la base
del libreto era bastante buena. La idea de hacer un
western con tintes sobrenaturales no es algo raro -
Clint Eastwood ha probado suerte con El Jinete Pálido,
por ejemplo -. Que Jonah Hex hable con los muertos requería
que el personaje fuera más siniestro, deambulara
de noche y lo siguieran los cuervos. A esto se suma
el hecho de que Josh Brolin - actor agrio si los
hay, más antipático que su padre -
daba justo para el papel. Pero el director Hayward se
encarga de arruinar todas las posibilidades; no sólo
Brolin no tiene oportunidad de brillar, sino que John
Malkovich - que tiene cancha de sobra para interpretar
villanos - pasa como un sonámbulo por todo el
filme. Ni siquiera el usualmente correcto Michael Fassbinder
- que aquí le toca hacer de vicioso asesino,
y parece disfrutar del papel - tiene oportunidad
de hacer algo memorable.
Aquí había ideas con potencial, arruinadas
por un mal director. Todo pasa demasiado rápido
y sin mucho entusiasmo, como si el libreto fuera tan
extenso como la guia telefónica y tuvieran que
meterlo con calzador en una hora y media de metraje...
¡y no es así!. No hay nada nuevo
en Jonah Hex - con excepción de sus poderes
como espiritista -, ya que el resto es una rutinaria
historia de venganza. Pero el director se enrieda con
la trama, trastabilla y se cae. Y nosotros, la audiencia,
pagamos la consecuencias. Y es por eso de que hoy me
levanto, voy al balcón y grito: "Ya
estoy harto de todo esto, y no pienso tolerarlo más!!".
Porque estoy cansado de tipos como Jimmy Hayward, mediocres
a los que les dan un montón de dinero y que pretenden
vender los bodrios que fabrican como si fuera buen cine. |