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La historia alternativa es
un género tan fascinante como minúsculo.
En especial en el cine, en donde el elemento pasatista
del medio atenta contra un género que demanda
un esfuerzo intelectual. En la práctica los
ingleses gustan mucho de cultivar el rubro, con
ejemplos que van desde novelas alternativas como
SS - GB de Len Deighton (con nazis ocupando
Gran Bretaña) hasta filmes como Fatherland
o La Invasión
a Inglaterra. Ahora se suma a este último
lote Jackboots on Whitehall (Botas en
Whitehall!), una película de animación
que pretende ser una sátira.
Hay que decir a favor de la película que
hay un esfuerzo de producción importante.
Aquí la técnica consiste en tomar
muñecos comunes - tipo Barbie y Ken
-, caracterizarlos y darle algunas partes móviles
(cuando no, se le hacen efectos por computadora
para el movimiento de los labios). La animación
es muy buena pero el grado de detalle de las maquetas
es asombroso, y hay momentos en que parecen personas
y vehículos reales (la minuciosidad de
los tanques Panzar es pasmosa, sin contar el grado
de elaboración que poseen los escenarios).
A esto se suma un gran despliegue de talentos
vocales efectuado por un elenco de primeras figuras,
que van desde Ewan McGregor hasta Tom Wilkinson
y Rosamund Pike. Y si tiene buen oido para el
inglés, podrá apreciar que la caracterización
es tan notable que en muchos casos se hace dificil
identificar al actor que presta su voz a determinado
personaje.
Mientras que todo lo técnico es excepcional
- imaginen una superproducción al estilo
de Los Thunderbirds
pero con mucho más presupuesto -, donde
Jackboots on Whitehall se queda corto es
en el aspecto más barato de todos, y es
el de las ideas. Luego de ver el filme lo único
que uno saca en limpio es que los productores
- cuando eran chicos - debieron jugar con
tanquecitos y fantasearon con que los nazis
invadían Inglaterra y luego, cuando crecieron
e hicieron fortuna, decidieron materializar su
sueño con esta película. Por lo
demás, las ideas brillan por su ausencia.
Los intentos de satirizar algo van de lo torpe
a lo aburrido - por ejemplo, que Churchill
es un derrotista más interesado en tramitar
su jubilación que en formar la resistencia,
o que Hitler se viste de tutú y Goebbels
es una especie de zombie autista babeante
-, y los diálogos carecen de gracia. Incluso
como historia épica deja que desear -
el último acto es un robo flagrante del
climax de El
Señor de los Anillos: Las Dos Torres,
con los nazis montando arietes (!!!) para derribar
las murallas de Adriano a mano (como si fuera
el ejército de invasores orcos), aún
cuando los tipos tienen morteros, tanques y hasta
el dirigible Hindenburg cargado de bombas
sobrevolando la zona (!!) -, y hay un Deus
Ex Machina metido a último momento
que resulta indignante. ¿Qué
tiene que ver el "Corazon Valiente"
de Mel Gibson con la invasión nazi a Inglaterra
en 1940?.
Jackboots on Whitehall es el desperdicio
de una buena idea y de una buena producción.
La macana es que nadie ha sabido qué hacer
con todo esto, aparte de montar un espectáculo
muy juvenil y entusiasta pero sin demasiada substancia.
Los personajes son tan burdos que a uno no le
importa en lo más mínimo lo que
les pasa o si los matan. Todo esto resulta en
un filme raro, tirando a aburrido y muy poco recomendable. |