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Las películas de
fantasmas se basan en la atmósfera, no en
los efectos especiales. Una avalancha de FX
puede matar al libreto más inspirado, cuando
en realidad lo único que se requiere es un
tipo con algo de talento y dos dedos de frente detrás
de cámara. Eso es lo que ocurre con The
Innkeepers: Ti West hace un filme realmente
económico - cinco actores, un escenario,
un par de efectos de maquillaje - que es mucho
más efectivo que el 90% de la bazofia de
terror que todos los años vomitan los cines
y videoclubes.
La historia es muy simple: un par de empleados
de hotel (no demasiado despiertos que digamos,
pero allí radica parte de la gracia) están
obsesionados con la leyenda del fantasma de una
muchacha que ronda las instalaciones. Como el
hotel cierra definitivamente sus puertas en un
par de días, deciden hacer un safari
paranormal, grabando audio y video en los
lugares hechizados del establecimiento. Como para
saber de qué va la cosa, el libreto inserta
a una vidente, la cual descifra de que el hotel
está cargado de mala vibra, y que la fuente
de toda esa energía negativa parece estar
en el sótano. Dicho y hecho, los
pibes hacen oidos sordos a las advertencias y,
por el contrario, lo toman como una señal
de que deben incursionar en el dichoso sótano.
Después terminarán lamentándolo
amargamente.
El filme está dividido en capítulos,
los cuales van variando de tono. Gracias a Dios,
el libreto tiene dos dedos de frente y decide
dedicarle un buen tiempo al desarrollo de los
personajes, así nos encariñamos
con ellos y sufrimos cuando les pasa algo. El
primer capítulo está dedicado a
los recepcionistas - Sara Paxton, que hace
de rubia asmática y algo lerda; Pat Healy,
que hace cuarentón nerd secretamente enamorado
de la Paxton -, los cuales tienen una deliciosa
amistad sui generis. Hay muchos pasos de
comedia mezclados, los cuales tienen gracia propia
y humanizan a los personajes. En el segundo capítulo
vienen las primeras apariciones fantasmales y
un par de huéspedes con su propia agenda
macabra - Kelly McGillis (Top Gun!)
como una actriz convertida en investigadora paranormal;
un anciano de aspecto siniestro y extrañas
intenciones -. Y en el tercero está
la exploración del sótano, lugar
en donde nunca deberían haberse metido.
La dirección de Ti West - un tipo con
algunos títulos de horror bajo el cinturón,
como The House of the Devil y la secuela
de Cabin Fever
- es formidable. Cuando maneja a los actores,
saca perfomances realmente naturales (la interpretación
de Sara Paxton es deliciosa); cuando se pone a
cocinar sobresaltos, lo hace con clase. El tipo
no lanza cosas a la cámara; por el contrario,
parece haber aprendido en la escuela de Actividad
Paranormal y se manda con planos fijos que
duran 30 segundos... tras lo cual, algo horrible
ocurre de golpe.
En sí, The Innkeepers no es nada
del otro mundo, pero está hecha con altura.
Aparte de Actividad Paranormal, la otra
(obvia) fuente de inspiración es El
Resplandor - West parece haberse memorizado
los planos que hacía Kubrick en el Outlook
Hotel -; aquí los pasillos se ven demasiado
largos y amenazantes, y hay cosas espantosas acechándonos
en las esquinas. Todo esto le da a la película
una gran atmósfera fantástica. Lo
que le juega un poco en contra es que el final
no es tan efectivo como el resto, amén
de que da la impresión de que la historia
queda algo trunca. Digo: ¿el espectador
pasó por todo esto para que todo culmine
de manera tan simple?.
The Innkeepers es muy recomendable. Es
inteligente y es efectiva. Quizás le falte
una pequeña pulida al final, pero el resto
está hecho con muchísimo talento,
lo cual habla de Ti West como un director a tener
en cuenta. |