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Es innegable que Tarsem Singh
es un genio en lo visual. Creó escenarios
fascinantes en su debut La
Celda y, ahora, en su regreso a la pantalla
grande, sigue demostrando que no ha perdido un ápice
de su talento. Pero poner a un sibarita de la fotografía
detrás de cámara no garantiza una
obra maestra, y eso es lo que ocurre con
Inmortales. Es un filme plagado de virtudes
pero, a la hora de evaluar el conjunto, el mismo
nunca termina de cuajar como corresponde.
El primer problema con Inmortales
es que toma una historia muy conocida de la mitología
griega - la épica de Teseo, la cual
conocemos por Furia
de Titanes, y que al parecer es la única
que conocen los libretistas hollywoodenses
-, y termina manipulándola como se le dá
la gana. Los dioses no son deidades impresionantes
sino seres humanos inmortales con poderes - ya
sé que suena estúpido, pero la diferencia
estriba en que esta gente puede ser asesinada
de alguna manera... y de hecho, a lo largo del
filme, algún que otro dios se muere en
el fragor de una batalla (!!) -. Los titanes
no son gigantes horrendos sino un puñado
de tipos, empalados como un metegol humano,
que reside en una jaula mágica enterrada
en el interior de una montaña. Teseo es
un tipo vulgar y silvestre, un bastardo fruto
de una violación gang bang que
sufrió su madre en sus épocas mozas,
y cuyo mayor mérito es su valentía,
razón por la cual Zeus decide adoctrinarlo,
haciéndose pasar por su padrastro. Y la
historia ha dejado de basarse en el capricho de
una diosa malvada, celosa de la belleza de una
mortal, sino que ahora se trata de un rey renegado
que está decidido a conquistar el mundo
y el Olimpo, el lugar sagrado en donde residen
los dioses. Con lo cual todo esto termina resultando
una especie de versión 2.0 de
Furia de Titanes,
disfrazada con la estética de 300
y con algunos cambios de reglas que resultan desconcertantes,
y que me hacen acordar al grado de shock que tuve
cuando ví el climax de Bastardos
Sin Gloria. Definitivamente esto no
es lo que esperaba de una épica de la mitología
griega.
El segundo problema con Inmortales
pasa porque es algo estática. Hay muchos
diálogos (quizás demasiados) que
son más que correctos en su contenido,
pero casi ninguno de ellos resulta emocionante.
En un momento Henry Cavill se despacha con una
arenga al estilo de Gerard Butler en 300...
pero las palabras suenan huecas o repetidas, y
el tono vocal de Cavill no da para inflarle bravura
al discurso.
Es que, en realidad, Inmortales
se siente demasiado como una copia de menor calibre
de 300. Los combates se ven muy
parecidos, los escenarios extravagantes son similares,
hasta la fotografía amarillenta parece
un calco. Pero 300 tenía
un puñado de personajes intensos con un
fuerte sentido del destino, algo que aquí
no aparece. El héroe es correcto pero quizás
es demasiado estoico, y uno nunca termina de hacer
causa común con él, aún cuando
hayan matado a su madre delante de sus ojos. No
es un problema del protagonista - el exuberante
Henry Cavill, que actúa bien y tiene carisma
de sobra - sino del libreto, que no termina
de decidirse si debe humanizarlo o hacerlo épico.
Por contra, el guión tiene muy claro qué
hacer con el villano - Mickey Rourke, robándose
cada una de las escenas que le toca, y haciendo
su mejor imitación de Marlon Brando en
Apocalipsis Now
-. Hyperión es un tipo tan despiadado como
fascinante, ya que se maneja con su propio sistema
de valores morales. El tipo liquida a unos y protege
a otros, y no se anda con chiquitas a la hora
de mutilar gente. Como Brando en el filme de Coppola,
parece vivir en un estado de violencia contenida
generado por algún tipo de bizarra filosofía
zen ... estado del cual abre, de vez en cuando,
una puerta y deja salir toda la letalidad de su
infierno interior.
Las perfomances son muy buenas, los dialogos
son muy correctos, la historia está ok
(aunque los cambios de las reglas de juego sobre
los dioses me suenan muy desconcertantes y bizarros).
Pero... no es un filme que me emocione,
ni tampoco es una película abundante en
secuencias de acción. En comparación
con Furia de
Titanes me quedo con el filme de Louis Leterrier,
simplemente porque me entretenía más
con aquél que con éste. |