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USA, 2004 : Werner Herzog, Zak
Penn, Kitana Baker, Russell Williams II, Michael Karnow,
Robert O'Meara, David A. Davidson (como ellos mismos)
Director - Zak Penn, Guión
- Zak Penn & Werner Herzog
TRAMA : El prestigioso director
alemán Werner Herzog es contratado por el guionista
Zak Penn, quien ha apostado todas fichas para realizar
un documental sobre el legendario monstruo del lago
Ness. Al mismo tiempo hay un equipo paralelo que se
encuentra rodando un documental sobre la vida y trabajo
de Herzog, y que registra en tiempo real los pormenores
de la filmación producida por Penn. Pero al llegar
a Escocia comienzan a sucederse roces cada vez más
profundos entre el director y el productor, especialmente
porque Herzog cree que Penn está bastardeando
la producción con trucos y recursos baratos propios
de Hollywood - contratando a una stripper como
especialista de sonar de la expedición; utilizando
maquetas para simular apariciones del monstruo -. El
clima se enturbia y todos parecen que están a
punto de irse a las manos cuando algo gigantesco golpea
el casco del barco en donde va la expedición.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Uno de los axiomas que postula la ciencia es que cualquier
fenómeno, cuando es observado para su registración,
deja de comportarse naturalmente. Del mismo modo se puede
inferir que el problema pasa porque el observador pasa
a formar parte del fenómeno.
En el caso de los documentales, esto resulta ser tremendamente
cierto. El propósito del documental es capturar
la realidad, pero desde el momento en que hay un director,
lo que vemos es verdad manipulada. Aún cuando
el director intente ser lo más objetivo posible,
es su punto de vista lo que queda en la pantalla. No
es una gigantesca amalgama de todas las opiniones posibles
acerca de la temática del filme, sino aquellas
seleccionadas que el director considera más representativas.
Desde El Triunfo de la Voluntad (1935) que sabemos
que los documentales pueden manipular la opinión
del público. Lo que se disfrace de real no necesariamente
es verdadero; y si a esto le sumamos la opción
de una experiencia inmersiva, cualquier mentira se vuelve
realidad y transmite sensaciones al público.
Ese es el legado de El Proyecto
Blair Witch, que tomó la óptica de
los documentales para darle veracidad a los relatos
más disparatados.
En el caso de Incidente en el Lago Ness, es
Zak Penn el que toma la misma perspectiva para satirizar
a los documentales. Como toda buena mentira, primero
hay que darle credibilidad. Lo que aquí logra
Penn es que un grupo de notables participe de esta broma
intelectual, este faux documental que empieza
bien y termina por irse al diablo. Para ello arma un
dream team compuesto por Werner Herzog, el brillante
director alemán detrás de Fitzcarraldo,
Aguirre, la Ira de Dios y documentales como Encuentros
en el Fin del Mundo; un montón de técnicos
notables como el director de fotografía Gabriel
Beristain y el técnico en sonido Russell Williams
II; el cinematógrafo John Bailey, y otros miembros
de la comunidad cinematográfica mundial. Estas
son personalidades reales que han participado en numerosas
producciones de Hollywood, y que aquí hacen de
sí mismas. No están detrás de cámara
sino en escena, como protagonistas que están
desarrollando la filmación del documental sobre
el lago Ness, a su vez que hay otros (tipos reales)
que están rodando un documental sobre cómo
trabaja Herzog. Un film acerca de cómo se rueda
otro film.
Esto no bastaría para darle visos de realidad,
por lo que Penn (que dicho sea de paso, ha sido el guionista
de varios filmes de los X-Men
y saltó a la fama a partir de su libreto para El
Ultimo Gran Héroe) decide ir más allá.
El inicio del filme es el hogar de los Herzog en Los Angeles,
en una cena donde está la esposa auténtica
del director junto con varios invitados como Jeff Goldblum
y Ricky Jay (un conocido mago, y que nosotros lo tenemos
como el especialista Henry Gupta de El
Mañana Nunca Muere). Herzog hace acotaciones
directas a la cámara, cuenta anécdotas sobre
sus filmaciones anteriores, hace reflexiones profundas
acerca de la naturaleza del cine. Cuando todo está
establecido como impecablemente auténtico, se empieza
a ir al recarajo lentamente (perdón el francés).
Penn trae ideas hollywoodenses para darle emoción
al documental: efectos especiales, una modelo en bikini
como "especialista del sonar", aparatosos uniformes,
contratación de falsos especialistas... los engaños
empiezan a quedar evidentes, e incluso - ante la negativa
de Herzog a participar de la parodia -, Penn termina por
apuntarle al director con una pistola. Sí, como
hizo Herzog con Klaus Kinski durante el rodaje de Fitzcarraldo.
Y ahi aparece el monstruo real y se devora a uno de los
integrantes de la tripulación.
Lo que es apasionante de Incidente en el Lago Ness
es que la parodia que monta Penn y la visión
seria y poética de Herzog se complementan de
manera notable. En cámara resultan ser muy buenos
actores y son creíbles; los diálogos marchan
de manera natural, gracias al ingenio de Penn para planificar
el rodaje - generó un puñado de escenas
guionadas, necesarias para que la trama avance, y después
dejó improvisar libremente a los actores -. Y
cuando las ocurrencias hollywoodenses de Penn empiezan
a inundar la producción, produce picos de comicidad
que son realmente hilarantes. En especial la visión
del pobre Herzog, víctima de las locuras del
productor.
El tema con Incidente en el Lago Ness pasa porque
es una broma demasiado nerd. Uno debe saber quién
es Herzog (o los miembros del rodaje) para tenerles
reverencia y ver después como empiezan a quedar
enchastrados con las ocurrencias de Penn. Satiriza
las seudo verdades que nos venden los documentales,
y por ese lado es un chiste intelectual. Por otro lado
apunta a la ridiculez de los cliches de Hollywood, los
cuales no tienen cabida en el mundo real. Esto no quita
que sea brillante y entretenida, pero es una broma que
quizás no todos entiendan su gracia (o, mejor
dicho, hay que tener una base de conocimientos para
apreciarla en todo su esplendor). El otro punto que
siento que no está tan pulido es el clímax.
Aquí el filme abandona la sátira y se
mete de pleno en la modalidad El
Proyecto Blair Witch. Hay tensión y es disfrutable,
pero al mismo tiempo termina siendo más rutinario
comparado con la originalidad de lo que venía
desarrollando. Quizás un corte más abrupto
le habría dado mayor sorpresa y shock al final;
o quizás si se hubiera suprimido la aparición
del monstruo (y se hubiese proseguido con la línea
de sátira) el resultado hubiera sido más
efectivo, llegando a extremos impensables en la relación
de odio entre Herzog director y Penn productor lunático.
A Penn guionista se le ocurrió incluir a Nessie
para darle el broche final; pero Penn director resultó
ser algo flojo al momento de rodarlo. Como dice Herzog
en un momento: "el monstruo era fascinante cuando
me hablaban de él; pero al verlo, me resultó
simplemente vulgar y decepcionante". Simplemente
el clímax debería haberse articulado de
otra manera para tener verdadero impacto.
Pero que esos minutos finales no lo dejen engañar.
Incidente en el Lago Ness es brillante durante
el 95% de su duración. El cambio de tono sobre
el final la empaña un poco; pero durante el resto
de la travesía es una gozada, simplemente
porque es una película que satiriza la solemnidad
de los documentales con mucha inteligencia y altura. |