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Hulk (la mole) nació como The Incredible Hulk
en 1962 de la mano del patriarca de la Marvel, Stan Lee, y
el dibujante clásico del género Jack Kirby. En sus inicios
el origen y comportamiento de la criatura era bastante diferentes.
Hulk era gris, se contagiaba gracias a una exposición de rayos
gamma que absorbía para proteger a su compañero Rick
Jones, y el monstruo sólo aparecía al atardecer. De
hecho se creaba una suerte de deuda de Jones hacia Banner, que hacía
que los dos se transformaran en fugitivos de la justicia y que el
joven ayudara al científico en sus aventuras, amén de
que Hulk conservaba suficiente inteligencia de Bruce como para razonar
y hablar. Pero el comic no fue un éxito y la serie se canceló
tras seis entregas, después de lo cual Hulk pasó a las
huestes de héroes secundarios de la Marvel como guest
star en otras tiras.
Recién en 1968 volvería a primer plano, con tira
propia, y con el color verde por todos conocido. La tira se mantendría
en producción hasta el día de hoy pero, como suele
suceder en el mundo de los comics, degeneraría en todo tipo
de variantes disparatadas. Hulk tendría varias personalidades
que aparecen de acuerdo al humor de Banner (Hulk unificado, Hulk
salvaje, Hulk demonio, etc), y por qué no, de acuerdo al
humor de los guionistas y directivos de turno de la Marvel según
el estado de las ventas. Así que Hulk fue capturado, enviado
a otros planetas, poseído por espíritus demoníacos,
relanzado como super héroe y un sinfín de otros delirios.
No es un tema nuevo en el mundo de la historieta - la DC Comics
ha hecho dislates semejantes con su saga de Mundos Infinitos
donde cada personaje tiene multiples versiones -.
La naturaleza de Hulk proviene de raíces muy clásicas;
es Jeckyll y Hyde mezclado con algo de la bella y la bestia. Es
un anti héroe y un personaje trágico en todo sentido
de la palabra, lo que encuadra muy bien con el perfil habitual de
la Marvel. Pero a diferencia de otros super héroes
que reniegan de su condición (pero la pueden controlar),
en el caso de David Banner / Hulk lo suyo es sencillamente una condena.
No difiere mucho su naturaleza de la de, por ejemplo, el Hombre
Lobo, donde el individuo se transforma más allá
de sus deseos y carece de control sobre su alter ego .
Quizás por su naturaleza de anti héroe es que el
perfil de la historieta siguió, a partir de 1968, una línea
editorial antimilitarista - el relanzamiento del personaje coincide
con el recrudecimiento de la guerra de Vietnam y el acaloramiento
de los ánimos públicos sobre el conflicto -, donde
su antagonista habitual es el General Thunderbolt Ross, el padre
de su ex novia Betty, y Hulk vivía combatiendo contra el
ejército americano que quería atraparlo. La historieta
probó ser exitosa y en 1977 terminó por ser adaptada
para la televisión en la popular serie The Incredible
Hulk (1977 - 1981), con Bill Bixby como el Dr. Banner (renombrado
como David) y Lou Ferrigno como el gigante verde. A finales de los
setentas la Marvel andaba con problemas de fondos y comenzó
a licenciar de manera económica los derechos cinematográficos
sobre sus personajes, lo que generó una oleada masiva de
adaptaciones mediocres (como la serie de Spiderman). The
Incredible Hulk resultó ser bastante aceptable en cuanto
a calidad y probó ser un éxito en los ratings, si
bien aquí el personaje era mucho menos heroico y terminaba
por ser una variante de la clásica serie El Fugitivo
(1963 - 1967), sin los super villanos de turno.
Pero después de la serie (y tres telefilmes que siguieron)
el personaje pasó a cuarteles de invierno hasta que viniera
el nuevo desembarco de la Marvel en la pantalla grande a
partir de Blade (1998) y X-Men
(2000), las que terminaron siendo verdaderos tanques en la taquilla.
Recién para el 2003 se concretaría el proyecto, bajo
la inusitada dirección de Ang Lee.
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Ang Lee es un director de cine arte de origen taiwanes cuyo film
previo fue el aclamado Wu Xia Crouching Tiger, Hidden
Dragon. Resulta sorprendente que Lee hubiera elegido una película
tan comercial como Hulk como siguiente estamento de su carrera.
En general las incursiones en un género fantástico
de directores de cine arte son propiciadas por los estudios como
manera de inyectar aire fresco al material, y el antecedente más
notable es la sucesión de directores que pasaron por la saga
de Alien. Acá Ang Lee parece haber nacido para el
género, ya que pergueña un film realmente original,
añadiendo numerosos elementos nuevos en lo visual y lo narrativo
a la clásica historia del monstruo verde. Gran parte del
film está concebido en forma de viñetas de comic -
lo mejor que se ha visto como adaptación de un comic en sus
propios términos desde la dispar Dick Tracy (1990)
-, y Lee le imprime un ritmo envidiable a la trama.
Pero el mayor aporte de Lee es el darle una densidad sicológica
inusual a lo que debería ser una trama pasatista. No es muy
diferente del enfoque siniestro usado por Tim Burton en Batman
(1989), donde los personajes poseen oscuras intenciones y se termina
por dar un enfoque casi forense de la mente criminal. En particular
el personaje de David Banner, que resulta ser un villano absolutamente
deleznable y demente, capaz de realizar los peores sacrilegios con
tal de acceder a la verdad de sus experimentos. El papel de Nick Nolte
está formidablemente actuado, en especial sobre su obsesión
con su verdadero hijo - Hulk - y su desprecio por David. Pocas
veces se ha visto un caracter tan nefasto en la pantalla de un film
de super héroes.
Aquí está Glenn Talbot, otrora lugarteniente del
general Ross en la historieta, y reciclado aquí como el industrial
malvado de turno, que también se erige como otro personaje
detestable. Y las relaciones entre el general Ross y su hija están
excelentemente escritas, del mismo modo que las pesadillas que atormentan
a Bruce. Si uno se atiene al guión, uno claramente podría
argumentar que es el mejor filme de super héroes de la historia,
con una trama realmente balanceada y profunda, villanos terribles
y un héroe a prueba de balas.
Pero lo que le quita mérito - sin rebajar la calidad del
filme - son dos cosas que le juegan en contra. En primer lugar es
el personaje de Bruce Banner, que totalmente apático. No
es problema de la interpretación de Eric Bana, que es buena
y que es un actor que ha demostrado posteriormente tener capacidad
de sobra para manejar personajes dramáticos, sino que el
libreto lo transforma en un papel tan profundamente herido en lo
sicológico, tan reprimido y torturado que no resulta de nuestra
simpatía - es decididamente un discapacitado en lo emocional,
frío, aislado y distante -. Sin duda cuando Hulk explota
de furia y arrasa todo, vuela miles de metros con cada salto, y
revolea helicópteros y tanques resulta disfrutable, pero
nunca la audiencia termina por estar enteramente con él por
una cuestión del hermetismo con que está delineado
su alter ego. El otro inconveniente es Hulk mismo, que a pesar de
su plasticidad de movimientos, se ve absolutamente artificial. No
es un problema de presupuesto sino de la elección artística
de Lee para que se vea como un dibujo, pero el personaje resulta
tan irreal que es imposible no pensar que es un CGI.
Sin dudas es un filme excelente, pero el problema es que el personaje
principal no termina por resultar interesar a la platea simplemente
porque es distante y, cuando estalla en toda su furia, se ve simplemente
falso. Es cuestión de ver cuál será el enfoque
del nuevo director de la saga, Louis Leterrier, cuando estrene en
el 2008 la secuela The Incredible Hulk. |
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