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USA, 1959 : Vincent Price
(Frederick Loren), Carol Ohmart (Annabelle Loren), Carolyn
Craig (Nora Manning), Elisha Cook Jr (Watson Pritchard),
Richard Long (Lance Schroeder), Alan Marshal (Dr David
Trent), Julie Mitchum (Ruth Bridges) Director
- William Castle, Guión - Robb White, Musica
- Von Dexter |
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TRAMA : Por pedido de su esposa Annabelle, el
millonario Frederick Loren invita a cinco desconocidos
a pasar la noche en una mansión embrujada, como
si fuera una fiesta macabra. Los individuos aceptan,
ya que Loren le pagará 10.000 dolares a cada
uno. En un principio se trata de un grupo de extraños
que creen cumplir con los bizarros deseos del millonario
a cambio del dinero. Pero Watson Pritchard, el dueño
de la casa, les advierte de que los fantasmas son reales
y han provocado numerosas muertes. El grupo queda encerrado
después de medianoche, sin ninguna alternativa
de escape. Y cuando todo parecen habladurías,
el cuerpo de Annabelle Loren aparece ahorcado. Las sospechas
se propagan entre los integrantes del grupo, especialmente
acerca de Frederick, de quien creen que ha montado la
fiesta simplemente para obtener testigos y poder matar
a su esposa con una coartada creíble.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Este es uno de los filmes más populares del director
William Castle. No sería desacertado calificar
a Castle como una suerte de Alfred Hitchcock de la serie
B, donde hay múltiples paralelismos entre la carrera
de ambos directores. Ciertamente Castle no posee ni el
50% del talento del inglés, pero no hay dudas de
que era un genio de marketing. A la distancia uno no sabría
distinguir quién terminó imitando a quien,
o al menos quién tomó las recetas del otro.
Lo que convierte a Castle en una celebridad eran los
mecanismos de promoción de sus filmes. A partir
de Macabre (1958) Castle comenzó a utilizar
trucos publicitarios que se volvieron rápidamente
muy populares y exitosos; en el caso de dicha película,
extendía un seguro de vida a cada uno de los
espectadores en caso de que murieran en la exhibición
a causa de los shocks que contenía el film (esta
es una receta que Hitchcock también tomaría
en los 60). Y tal como Hitchcock, se volvería
una celebridad que se encargaba de presentar los films
en los mismos trailers. Además comenzó
toda una serie de truculencias que se hicieron célebres
- en The Tingler, instaló conexiones eléctricas
en los asientos de los cines que daban pequeñas
descargas a los espectadores durante ciertas escenas;
en 13 Ghosts les daba unos anteojos especiales
a la audiencia que permitían ver o remover las
escenas de fantasmas si eran muy aterradoras; y así
infinidad de trucos desde advertir que el final era
realmente shockeante y podían pasar por boletería
a pedir el reintegro de la entrada, hasta la votación
en medio de la proyección de cuál debería
ser el final de la película -. Sin dudas, era
un genio.
Pero, mientras que eso rendía enormes frutos
en la taquilla, artísticamente Castle no era
tan bien dotado. Indudablemente toda su carrera fue
brillante en lo comercial - después, como productor,
daría a luz El Bebé de Rosemary
-, pero como director de suspenso era más o menos.
Aquí, en House on Haunted Hill, el mecanismo
de promoción fue Emergo, un esqueleto
que sobrevolaba la sala de cine en el mismo momento
en que uno similar atacaba a Carol Ohmart en pantalla.
Pero dejando de lado el espectáculo de carnaval,
House on Haunted Hill es un film bastante regular.
La mejor manera de definir a La Casa de la Colina Embrujada
es que funciona como el tren fantasma de un parque de
diversiones. La historia no tiene ni pies ni cabeza, es
sólo una excusa para el viaje y está repleta
de sustos baratos, algunos de los cuales son efectivos.
Pero el libreto no sabe lo que es coherencia. Cinco extraños
llamados por el millonario aparecen en la casa. Se va
a dar una fiesta - en realidad no hay ni un globito
ni una matraca, así que no sé de que fiesta
hablan -, y deben pasar la noche a cambio de un dinero.
La mansión está embrujada. Hubo varias muertes
y los espíritus rondan. Ahora hay un suicidado
(está bien escrito el término) y varios
cadáveres mientras las cosas se mueven solas y
todo el mundo se porta de manera sospechosa. Todo ok y
muy lindo, pero...
El problema es que el argumento no posee mucha sustancia
más allá de eso. Todo pasa por generar
pretextos continuamente para que Castle ruede secuencias
truculentas. La patética caída del candelabro,
la entrega de las pistolas a los asistentes (envueltas
en bonitas cajas con forma de ataud), o la absurda escena
de la casera ciega que asusta a Nora Manning y que parece
moverse arriba de un carrito (es cierto que la secuencia
provoca un salto). Todo es tan disparatado que es imposible
tomarlo seriamente. Carolyn Craig vive gritando como
una desaforada (hay una secuencia muy graciosa donde
le pasa de todo), y Richard Long vive teniendo problemas
con los pasadizos secretos. Y aún cuando se revela
la verdad - un complot para matar a alguien que termina
por darse vuelta -, resulta tan traído de los
pelos que es ridículo.
Es un film que se puede valorar de dos maneras: si
usted ya sabe quién era William Castle, le parecerá
super entretenido. Para el neófito, es tan malo
que da risa. Yo adopto una postura intermedia: Castle
era un genio para vender un film mediocre como éste.
Entretiene de a ratos, pero la trama bordea de a ratos
lo fabulosamente disparatado.
| HOUSE ON HAUNTED
HILL |
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Las versiones de La Casa de la Montaña
Embrujada son: House
on Haunted Hill (1959) dirigida por William
Castle; y la remake
de 1999, dirigida por William Malone. |
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