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USA, 1959 : Gregory Peck (Comandante
Dwight Towers), Ava Gardner (Moira Davidson), Fred Astaire
(Julian Osborn), Anthony Perkins (Teniente Peter Holmes),
Donna Anderson (Mary Holmes), John Tate (Almirante Birdie)
Director - Stanley Kramer, Guión
- John Paxton, basado en la novela de Nevil Shute
TRAMA : Un 1964 alternativo.
Todo el hemisferio norte ha sido arrasado por la guerra
nuclear. Un submarino americano ha llegado a las costas
de Melbourne, ya que Australia es el único lugar
de la Tierra que no ha sido afectado por la radiación.
Pero la llegada de la oleada de aire atómico
es inevitable, y el comandante Dwight Towers recibe
la misión de testear los niveles radiactivos
por encima del Ecuador - con la esperanza que las lluvias
y nevadas hayan aminorado el nivel de polución
nuclear de la atmósfera -. Y ahora deberá
partir en un viaje desesperado que acarrea las esperanzas
del resto de la humanidad.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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En la Playa (o La Hora Final) es un título
importante de la historia del cine. Quizás no sea
el mejor drama sobre el fin del mundo, pero es el primero
que trata abiertamente el apocalipsis debido a una guerra
atómica. En los cincuentas la ansiedad por la carrera
armamentista y el peligro de un holocausto atómico
se había visto reflejados de manera metafórica,
usualmente a través del género de los monstruos
gigantes radiactivos. El mérito de la película
de Stanley Kramer es el dejar de utilizar alegorías
y despacharse directamente con los hechos: muchachos,
si estalla la guerra nuclear, pasaría esto.
La puerta que dejaría abierta La Hora Final
sería aprovechada por títulos posteriores
como Pánico Infinito,
Dr. Strangelove o Fail
Safe.
Ciertamente el enfoque del filme es algo difuso al
principio, y todo el tiempo roza lo melodramático.
La noticia de la guerra nuclear es disparada por una
emisión de radio en los cinco primeros minutos
del filme, pero todo el panorama de Australia - la rutina
normal de todos los días - nos impide asimilar
el hecho. Hasta que uno empieza a toparse con situaciones
fuera de lo común - la gente movilizada en caballos
y bicicletas por toda la ciudad; las extrañas
actitudes de la gente -, que nos dan la pauta de que
algo no está bien. Y por más que esta
gente aparente estar ok - como el personaje de Donna
Anderson -, se encuentra devastada por dentro. Gregory
Peck todavía imagina que sus hijos y su esposa
están vivos en alguna parte, Ava Gardner vive
alcoholizada, Donna Anderson niega la realidad, Anthony
Perkins sigue con su rutina habitual mientras intenta
conseguir pastillas de cianuro para su familia cuando
llegue el momento, Fred Astaire se da los gustos de
un condenado a muerte.
El filme es muy vago en su tono hasta que aparece Fred
Astaire. Sinceramente nunca vi al ex bailarín
como un buen actor, pero su perfomance en La Hora
Final es excelente. Todo el cast tiene buenas perfomances,
pero lo de Astaire es brillante. Su personaje es cínico
y realista, y tiene por lejos los mejores parlamentos
de la película. Y es tan sutil su interpretación
en algunos momentos - el consuelo a Ava Gardner, los
razonamientos sobre el holocausto, la reprimenda a Anthony
Perkins - que debería haber ganado un Oscar (sólo
recibió una nominación en los Globos de
Oro).
Astaire es quien enciende la pantalla, y allí es
cuando la película entra en un carril sólido.
Quizás no todas las escenas en Australia sean buenas
- el romance de Ava Gardner y Gregory Peck tiene un desenlace
terrible; la carrera en la cual participa Fred Astaire
parece de Los Autos Locos, en vez de disparar alguna
línea para que el espectador entienda que la gente
ha aprovechado esa situación para cometer suicidio
en masa -, pero cuando el submarino parte hacia Norteamérica
el filme entra en un sendero de calidad notable. Las ciudades
fantasmalmente desiertas o la escena surrealista del periscopio
del submarino hablando con un marinero que se fugó
en San Francisco (y se encuentra pescando, esperando la
muerte) son formidables. Y el climax es ciertamente bizarro.
Uno no puede creer que el desenlace a toda orquesta tenga
que ver con el suicidio masivo de las más grandes
estrellas de aquella época.
La Hora Final es una excelente cápsula
del tiempo. No es pareja, pero cuando funciona es realmente
notable. Sin dudas Stanley Kramer quiso realizar un
panfleto antibelicista - en su momento fue anunciada
como la película más importante de
todos los tiempos -, y la mayor parte del tiempo
resulta efectiva gracias a excelentes diálogos
y potentes imágenes. Existe una remake
del año 2000 hecha para cable, que también
es muy buena en sus propios términos. |