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USA, 1985 : William Ragsdale
(Charlie Brewster), Chris Sarandon (Jerry Dandridge),
Roddy McDowall (Peter Vincent), Amanda Bearse (Amy Petersen),
Steven Geoffreys (Ed ‘Evil’ Thompson), Jonathan
Stark (Billy Cole), Dorothy Fielding (Judy Brewster)
Director - Tom Holland, Guión
- Tom Holland
TRAMA : El adolescente Charlie
Brewster se encuentra flirteando con su novia Amy en
su habitación cuando divisa una mudanza a plena
medianoche en la casa contigua. Charlie se inquieta
al ver que uno de los objetos de la mudanza es un sarcófago.
A la mañana siguiente se entera por las noticias
que una prostituta ha aparecido muerta, y resulta ser
la misma chica que él ha visto ingresar a la
casa del vecino. Comenzando a recolectar pruebas, llega
a la conclusión que el misterioso Jerry Dandridge
- el nuevo dueño de la casa - es un vampiro;
pero ni sus amigos ni la policía le creen. Tras
ser amenazado por Dandridge, Charlie decide recurrir
al héroe de su infancia: un antiguo ícono
del cine de terror y actual presentador de filmes baratos
a medianoche, el actor Peter Vincent. Tomando a Vincent
como si fuera un verdadero cazador de vampiros, lo obliga
a que le realice un test de vampirismo a Dandridge.
Pero las cosas se saldrán de control cuando Vincent
descubra que Dandridge es un vampiro real... y éste
se dé cuenta.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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El cine de terror tradicional se encontraba en declive
a finales de los años 70. La avalancha de títulos
de la Hammer, AIP, Amicus y otros
tantos estudios había terminado por saturar el
género, y numerosas figuras clásicas del
rubro habían caído en decadencia, como los
vampiros, los hombres lobos y los Frankensteins de turno.
En los ochentas comenzaría una nueva movida: primero
vendría el auge del slasher con títulos
como Halloween y Martes
13, los que incorporarían figuras siniestras
novedosas para el nuevo público; y por el otro
lado, se comenzaría a desconstruir los mitos tradicionales,
volcándolos con un giro auto paródico. Precisamente
la primera movida de esta última línea temática
sería el clásico Un Hombre Lobo Americano
en Londres (1981) de John Landis, que combinaba perfectamente
terror con comedia. La Hora del Espanto hace por
los vampiros lo mismo que Landis había generado
por los lobizones.
Fright Night sigue siendo un título que
se mantiene muy bien en pie a pesar de los años.
El tema pasa por el equilibrio que le pone el director
Tom Holland al relato, que roza la perfección.
La primera hora es comedia y está hecha con simpatía
y calidez, como homenaje a los títulos clásicos
del género - en realidad, la mayoría del
libreto de La Hora del Espanto abreva en la novela
Drácula de Bram
Stoker (otra chica que resulta ser la reencarnación
de la mujer del vampiro; hay otro esbirro humano asistiendo
al chupasangre de turno) así como en las adaptaciones
de la Hammer, como el final del filme que revive
el climax de la versión
1958 con Peter Cushing y Christopher Lee -. Hay
una sospecha sin confirmar que sirve para acumular otras
sospechas, hasta que salta la verdad y de manera muy
fea. Como el adolescente de turno está solo en
esto, decide recurrir a un actor en declive que fuera
un ícono del cine de horror en su momento - Peter
Vincent, combinación de los nombres de Peter
Cushing y Vincent Price, y encarnado aquí por
Roddy McDowall -, ya que considera que la amenaza es
real y que las reglas para combatir el vampirismo (dadas
por Hollywood) son reales. Termina siendo lo mismo que
si hubiera llamado a Elvira o a Vampira.
El tipo le sigue la corriente y, cuando por error descubre
que el sospechoso de marras es un vampiro real, las
cosas se ponen realmente espesas.
Con lo cual pasamos a la última hora, en donde
la película entra en modo de terror a full.
Como dicen los americanos, Holland entrega como corresponde
la mercadería y desata una excelente batalla
campal dentro de la casa. El filme cuenta con muy buenos
efectos especiales para su época, y el diseño
de los vampiros es uno de los mejores que yo recuerde:
esas bocas deformes con centenares de colmillos...
La Hora del Espanto no deja de ser cine de terror
para adolescentes con un tufillo postmodernista (como
si hubiera sido escrita por el Kevin Williamson de la
saga Scream). Todos los involucrados
conocen las reglas del vampirismo; el chupa sangre de
turno se mofa de los clichés sobre su especie -
algo tomado de Conde Yorga,
Vampiro - y está perfilado físicamente
sobre el mismo molde de la versión 1979 de Drácula
con Frank Langella (Chris Sarandon se ve identico en la
mayoría de los planos). El problema es que, mientras
que Sarandon destila sensualidad, no tiene demasiada idea
de cómo resultar amenazante (al menos, no sin prótesis
faciales) y eso lo diluye un poco como villano. Por otro
lado McDowall está ok, pero no deja de ser McDowall
en levita, repitiendo todos sus tics de siempre. El único
ladrón de escenas es Steven Geoffreys, que la pasa
bomba sobreactuando salvajemente. Curiosamente en una
escena, Sarandon le tiende una mano y le dice "yo
sé lo que es ser diferente"; el tema es que
Geoffreys (al igual que Amanda "Casados con Hijos"
Bearse y Roddy McDowall) era homosexual en la vida real,
y esa línea del libreto termina sonando con otras
connotaciones. El otro dato para la trivia es que Geoffreys,
luego de ser una estrella adolescente, desaparecería
de Hollywood para terminar rodando (hasta el día
de hoy) filmes porno gay (!?).
La Hora del Espanto es excelente; es cómica,
tiene sus buenos sustos, y tiene unos vampiros formidables.
Es simpática por donde se la mire, y está
muy bien construída. Quizás el villano
y el héroe podrían haberse desarrollado
mejor, pero no es un detalle importante. Lo que importa
es el entrenimiento y aquí es muy sólido.
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