USA, 1973 : Lee Majors (Steve
Austin), Barbara Anderson (Jean Manners), Martin Balsam
(Dr. Rudy Wells), Darren McGavin (Oliver Spencer), Ivor
Barry (Geraldton)
Director
- Richard Irving, Guión - Terrence McDonnell,
basado en la novela Cyborg de Martin Caidin
TRAMA : Steve Austin es un
astronauta civil de la NASA que sufre un terrible accidente
al intentar aterrizar el avión experimental que
tripulaba. Habiendo pérdido sus piernas, un brazo
y un ojo, la única opción posible para
Steve es el suicidio. Sin embargo Oliver Spencer de
la Oficina de Operaciones Estratégicas
ha decidido utilizarlo para un experimento, reemplazando
órganos y miembros perdidos con contrapartes
biónicas que lo transformarán en un super
hombre. Al principio Austin se niega a aceptar los implantes,
hasta que comienza a adaptarse a ellos. Es entonces
cuando Spencer revela su juego: desea enrolarlo como
agente secreto para ejecutar acciones encubiertas en
el extranjero, relacionadas con la seguridad de los
Estados Unidos. La primera misión de Steve es
rescatar a un líder político secuestrado
por una célula terrorista en el norte de Africa.
Pero nada hará sospechar a Steve que todo el
operativo se trata en realidad de una trampa.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
intro
utilizada en los dos últimos telefilmes de El Hombre
Nuclear
Ya hemos comentado de la génesis de El Hombre
Nuclear en la review de El
Regreso del Hombre Nuclear y la Mujer Biónica.
El padre de la criatura era Martin Caidin, autodidacta
y fan de la aviación, que venía escribiendo
novelas pulp desde hace rato, y ya había
llegado a Hollywood con la adaptación de Marooned
(1968). Pero en 1972 se despachó con la novela
Cyborg y pronto llamó la atención
de Hollywood. Los primeros interesados fueron los de la
cadena ABC, los que solicitaron el filme piloto
que ahora nos ocupa. El Hombre de los Seis Millones
de Dólares (título original) obtuvo
grandes ratings y la cadena encargó mas telefilmes
- Vino, Mujeres y Guerra, emitido en octubre de
1973; y El Gran Robo del Oro, televisado en Noviembre
del mismo año -. La audiencia rabiaba con las apariciones
de Steve Austin y pronto llegaría la serie, la
que se convertiría en todo un clásico y
que sería emitida entre 1974 y 1978.
Resulta obvio que la fórmula era aún
muy fresca y faltaban elementos por incorporar, pero
aún con todo ello el filme piloto de El Hombre
Nuclear termina por resultar bastante extraño.
El primer detalle es Lee Majors, que acá realmente
actúa y lo hace de manera decente - es posible
que luego, cuando la serie obtuvo gran éxito,
el actor se halla vuelto más vago y engreído
pero aquí su perfomance es muy potable -.
El segundo es la presencia de algunos personajes secundarios
delineados con un perfil distinto al que adquirirían
después en la tira televisiva. El doctor Rudy
Wells es encarnado aquí por Martin Balsam, en
una perfomance sólida y tranquila. En cambio
Darren McGavin es mucho más cínico y siniestro
como jefe de operaciones de inteligencia (llamado aquí
Oliver Spencer en vez del Oscar Goldman que figuraba
en la novela, y un cambio que sería anulado al
presentar a Richard Anderson en el siguiente telefilme).
El punto es que el libreto del telefilme intenta transitar
un camino intermedio entre sus propias ideas y el original
de Martin Caidin. En Cyborg Steve Austin era
un asesino a sueldo con super poderes biónicos;
acá las cosas están más sanitizadas
y Austin es un héroe políticamente correcto,
aunque el perfil de su jefe sea mucho más cercano
al cinismo del texto original de Caidin.
La historia de origen es muy buena, con Lee Majors pasando
por todos los estadíos posibles - desde el rechazo
hasta la aceptación - de su nuevo estado. En
donde falla un poco el filme es a la hora de mostrar sus
superpoderes, ya que hay poca cámara lenta y cero
efectos de sonido (lo que sería la marca de fábrica
de la serie). Majors corriendo con cámara rápida
o rompiendo candados de plástico no terminan por
verse impresionantes. Incluso el uso de su brazo biónico
se asemeja bastante al descripto en el libro - en donde
servía como una maza o un ariete para derribar
puertas -. La gran y peligrosa misión del climax
se ve algo expeditiva, y uno se queda con ganas de ver
más de este personaje en acción.
El Hombre Nuclear es un muy buen filme. Uno
extraña esas épocas de la televisión,
en donde los productores se aventuraban a probar cosas
originales y obtenían clásicos con mucha
frecuencia - en vez de ahora, que todos los productos
están clonados y plagados de CGI -. Acá
el personaje demuestra un enorme potencial, y la serie
se encargaría de probarlo, siendo amada por el
público en todas partes del mundo. Y éste
es un carácter que precisa una remake
hecha y derecha, no esos proyectos engendro que hablaban
de Jim Carrey o los hermanos Farrelly involucrados en
la parte creativa.
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