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Hitman está
basada en el videojuego del mismo nombre, surgido
en el 2000 bajo la bandera de Eidos -
la misma firma que diera a luz la famosa saga de
Tomb Raider -.
En algún momento jugué un poco de
Hitman aunque no lo encontré demasiado
apasionante - al menos, no para mi standard
-, ya que era un juego que combinaba misiones de
acción con otras de sigilo. Uno encarnaba
a un asesino - el agente 47, el cual era fruto
de una selección genética y que había
sido entrenado desde niño en una escuela
de sicarios -, y debía cumplir diversas
misiones eliminando a los individuos - objetivo
asignados. El juego tuvo su suceso y pronto dió
a luz diversas secuelas, con lo cual no tardó
en aparecer alguien que pensó que llevarlo
al cine podría disparar algún tipo
de franquicia exitosa.
Considerando el misticismo
que le había impuesto Eidos a la
saga original de juegos, resulta sorprendente
ver lo desabrida que es la versión fílmica
de Hitman. A excepción de un par
de pantallazos mostrados durante la secuencia
inicial de créditos, en ningún momento
se vuelve a mencionar la selección genética
y/o la escuela de adiestramiento de asesinos desde
la infancia. Hasta la supuesta Organización
a la cual pertenece parece diluída en medio
de un libreto demasiado genérico y deslucido.
Quiten el nombre 47 y el tatuaje de código
de barras en la nuca del calvo protagonista, y
verán que Hitman no tiene nada que
la diferencia de cientos de películas hechas
sobre asesinos profesionales reformados / traicionados
a último momento y disparados en misión
de venganza.
Pero si toda la mística del videojuego
ha sido aniquilada, ello se debe a que el guión
es un desastre que ni siquiera tiene claro hacia
dónde ir. El agente 47 mata al verdadero
presidente ruso en público (para qué????)
y el lugar es tomado por un doble, quien insiste
en callar al sicario y tapar todo el asunto. En
el medio hay un hermano del mandatario que está
envuelto en tráfico de armas, drogas y
prostitutas, y que sólo sirve como pretexto
para generar un tiroteo deslucido en medio del
filme - sin que su presencia o ausencia aporte
algo de peso a una trama que no se entiende
-. Hay un agente de Interpol incapaz de
llegar a alguna conclusión útil;
hay una prostituta cara que sólo sirve
para mostrar a Olga Kurylenko en bolas;
y hay demasiados asesinos pelados e inoperantes
que son exterminados por las vías más
tontas posibles. Y si esto le sumamos el pésimo
casting de Timothy Olyphant como el protagonista
- que es demasiado blando como para imitar
con éxito a Vin Diesel o, siquiera, a Jason
Statham - y una sucesión de escenas
de acción demasiado genéricas, podremos
ver que Hitman no posee lo mínimo
necesario para generar un espectáculo pochoclero
decente. La historia está plagada de problemas,
el final es insatisfactorio, y el protagonista
tiene demasiados problemas morales como para que
nos pongamos de su lado, amén de que el
actor elegido no es el adecuado. Como lo establece
la ley no escrita sobre filmes de asesinos a sueldo,
éstos deben morir en el intento de redimirse,
o al menos deben combatir a gente que es de peor
calaña que la suya. Acá no pasa
nada de eso, ya que uno termina perdido en la
confusión que genera todo el libreto, el
cual termina por arruinar una historia que -
aunque no era original - al menos podría
haber generado un espectáculo mínimamente
competente. |